Fue un triste comienzo de 2026 para el diario El Ciudadano. Durante la madrugada del primer día del año, desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando. Este robo, además de representar un desastre dentro de nuestra magra economía ya que este diario es una cooperativa que se sostiene con el esfuerzo de sus trabajadoras y trabajadores, es también un atentado contra la libertad de expresión ya que no nos permite desarrollar nuestro trabajo. Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos.
Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos.