Rosario, martes 20 de enero de 2026
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Rosario, martes 20 de enero de 2026

Del panal a las estrellas: la clave para comunicarnos con los extraterrestres estaría en las matemáticas y en las abejas

Investigadores descubrieron que las abejas comprenden conceptos matemáticos básicos, lo que refuerza la idea de que las matemáticas podrían ser el lenguaje común para comunicarse con civilizaciones extraterrestres
Del panal a las estrellas: la clave para comunicarnos con los extraterrestres estaría en las matemáticas y en las abejas

A pesar de décadas de fracasos, la búsqueda de formas de vida inteligente en el universo no cesa. Apuntamos al cielo con radiotelescopios cada vez más potentes y esperamos encontrar algún mensaje intercambiado por una civilización tecnológicamente avanzada como la nuestra. En el supuesto de tener suerte, nos plantearemos un problema totalmente nuevo: ¿cómo comunicarnos con los extraterrestres?

Hasta la fecha, los intentos se han basado en la idea de que una especie avanzada, por muy diferente que sea de la nuestra, debe haber desarrollado su propia versión de las matemáticas, y que esta podría utilizarse entonces como una especie de lenguaje universal para confirmar la existencia de la otra y mostrar buenas intenciones: algo así como «estamos aquí y venimos en son de paz». Pero, ¿hay razones concretas para imaginar que formas de vida completamente distintas tengan conceptos matemáticos similares a los nuestros? Según un grupo de investigadores australianos, sí, y la prueba procede de un pequeño animal terrestre: las abejas.

El lenguaje de la naturaleza

La idea de que las matemáticas representan un lenguaje universal comprensible para todas las criaturas suficientemente desarrolladas no es nueva. «La naturaleza es un libro escrito con caracteres matemáticos», escribió Galileo en The Assayer (El ensayador). La idea de que las matemáticas son algo universal, que trasciende la subjetividad humana y nos ayuda de algún modo a alcanzar ciertas propiedades objetivas e inmutables de la naturaleza, sigue siendo inherente a nuestra ciencia. Por ello, deberían ser comprensibles para cualquier forma de vida con una ciencia avanzada.

Con esta idea en mente, todos los intentos de establecer contacto con formas de vida extraterrestre en el pasado se han realizado utilizando las matemáticas. Por ejemplo, el mensaje de Arecibo, transmitido en 1974 hacia el cúmulo estelar de Hércules, se compuso de 1,679 bits binarios, un número elegido por ser el producto de dos números primos (23 y 73) y permitir la creación de una cuadrícula en la que se codifica información como los números del 1 al 10, los números atómicos de los elementos fundamentales del ADN, un dibujo de la doble hélice y uno de una figura humana estilizada, la población de la Tierra y una representación gráfica del Sistema Solar.

Los abejorros pueden descifrar destellos de luz de manera similar al código Morse

El abejorro es capaz de detectar la duración de los destellos luminosos. Esta habilidad, antes confirmada únicamente en humanos y algunos vertebrados, también se manifiesta en su diminuto cerebro, de menos de un milímetro cúbico de volumen.

Las matemáticas de las abejas

Desde 2016, investigadores de la Universidad Monash de Melbourne y del Real Instituto de Tecnología de Melbourne han llevado a cabo varios experimentos con abejas para tratar de establecer el alcance de las capacidades matemáticas de estos insectos.

A través de sus pruebas, los especialistas demostraron que las abejas poseen el concepto de cero, un «no número» esencial para las matemáticas pero extremadamente complejo de entender. Iniciamente, fueron entrenadas para discriminar entre dos imágenes que contenían distintos números de elementos y elegir la de menor número para obtener una recompensa. A continuación, utilizando una imagen vacía en el par, las abejas demostraron que podían elegir correctamente, en el primer intento, la imagen que contenía cero elementos como el conjunto menor, demostrando así que entienden el cero numérico.

En otro experimento, publicado en Science Advances, comprobaron la capacidad de las abejas para realizar sumas y restas sencillas. Para ello, utilizaron un laberinto en forma de Y, en el que fueron entrenadas para examinar una imagen colocada a la entrada, que mediante un sistema de colores indicaba a los insectos un número al que sumar o restar uno. Luego debían elegir entre dos pasillos, uno de los cuales estaba etiquetado con la imagen que codificaba el resultado correcto de la operación y el otro con la imagen que mostraba el resultado erróneo. Al entrar en el túnel correcto, recibían un premio. Tras un centenar de pruebas, los insectos consiguieron identificar el resultado correcto en el 64 y 72% de los intentos, un porcentaje lo suficientemente alto como para descartar la posibilidad de elecciones puramente aleatorias.

Según los investigadores australianos, las habilidades matemáticas de las abejas, que también incluyen la capacidad de distinguir entre números pares e impares y de relacionar símbolos con números son más que suficientes para desarrollar conceptos matemáticos más abstractos y representar de forma general todo el conjunto de números naturales. Lo interesante, aseguran en un nuevo estudio de la revista Leonardo, es que estos insectos poseen conceptos idénticos a los nuestros, a pesar de que nos separan 600 millones de años de evolución y unos 85 millones de neuronas (menos que las nuestras).

Según su razonamiento, si un insecto de este tipo tiene lo necesario para desarrollar un sistema matemático, es muy plausible que también lo tenga una especie extraterrestre. Y si estos tuvieran un sistema nervioso suficientemente desarrollado, o algo equivalente, es probable que hayan desarrollado sus propias matemáticas, que podrían utilizar para comunicarse entre diferentes especies.

¿Cómo serían las matemáticas extraterrestres, y en qué se parecerían a las nuestras? Para tener alguna certeza, primero debemos encontrar una especie con la que intentar comunicarnos. Mientras tanto, las abejas siguen siendo un buen campo de pruebas para explorar cuestiones similares.