El mercado laboral del Reino Unido se encuentra en un punto de inflexión histórico. Para un profesional en España o Latinoamérica, el país se presenta como una «tierra de oportunidades» digitales sin necesidad de visado; sin embargo, para el ecosistema laboral interno, el panorama es alarmante. Según los últimos datos de Morgan Stanley, el Reino Unido se ha convertido en la economía avanzada más afectada por la automatización, con una pérdida neta de empleo del 8% vinculada a la Inteligencia Artificial (IA).
La IA golpea donde más duele: Los perfiles Junior y el «Cuello Blanco»
El estudio, compartido con Bloomberg, arroja conclusiones preocupantes para quienes inician su carrera profesional. Aunque la productividad en las empresas británicas ha escalado un 11,5% gracias a la IA, este beneficio no se ha traducido en nuevas contrataciones, sino en recortes estructurales que superan a los de competidores como Japón o Australia.
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Generación Z en riesgo: Las empresas admiten ser más propensas a eliminar puestos de nivel inicial (entre 2 y 5 años de experiencia), lo que aumenta la vulnerabilidad de los jóvenes.
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Sectores Críticos: La destrucción de empleo se ceba con el sector inmobiliario, el transporte, el comercio minorista y los servicios profesionales de finanzas y marketing.
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Temor Social: Más de una cuarta parte de los trabajadores británicos teme que su puesto desaparezca antes de 2031, según datos de Randstad.
El teletrabajo: ¿Estrategia de supervivencia empresarial?
En este contexto de «limpieza tecnológica» y aumento de costes locales (salario mínimo y cotizaciones sociales), surge una paradoja: la contratación de profesionales remotos fuera del Reino Unido se mantiene como una vía de escape.
Para muchas firmas británicas, colaborar con autónomos extranjeros o a través de plataformas EOR es la forma de mantener la competitividad. Esto permite a profesionales externos acceder a salarios de entre 30.000 y 60.000 libras anuales trabajando desde sus países de origen, aprovechando que la empresa busca resultados sin los costes asociados a un empleado físico en suelo británico.
Voces de alarma: De Londres a Davos
La situación ha escalado hasta los despachos más influyentes. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, advirtió recientemente que la capital está en la vanguardia de una «nueva era de desempleo masivo» debido a su dependencia de sectores de «cuello blanco».
Por su parte, Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, aprovechó el Foro de Davos para lanzar un aviso a navegantes: si los gobiernos y empresas no intervienen para apoyar a los trabajadores desplazados por la tecnología, el riesgo de disturbios sociales será una realidad inminente.
Análisis: El nuevo perfil del trabajador global
Para quien busca trabajar para el Reino Unido desde casa, este escenario dicta dos reglas de oro para 2026:
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Dominio de la IA: Ya no se compite con la máquina, se compite con otros humanos que saben usarla. La empresa busca ese 11,5% de productividad extra.
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Enfoque en Resultados: En un mercado que recorta puestos junior, la autonomía y la entrega de resultados medibles son el único «visado» necesario para cruzar la frontera digital.