Carlos Alcaraz hizo historia al consagrarse campeón del Australian Open, el único Grand Slam que le faltaba, tras vencer a Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en una final de altísimo nivel en Melbourne.
Luego de un inicio dominado por el serbio, el español reaccionó con gran madurez, ajustó su juego y fue creciendo a lo largo del partido hasta imponerse en los momentos clave.
Con apenas 22 años, Alcaraz se convirtió en el jugador más joven en ganar los cuatro Grand Slams, alcanzó su séptimo título grande y el número 25 de su carrera, confirmándose como una de las grandes figuras del presente y futuro del tenis mundial.