En medio de la presión de los sindicatos combativos, la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) definió que se movilizará el próximo miércoles 11 de febrero contra la reforma laboral. Los dirigentes gremiales desestimaron los pedidos para llamar a un paro general, pero sí acompañarán la marcha al Congreso nacional, el mismo día que el Senado debatirá la medida que impulsa el oficialismo.
El encuentro se llevó a cabo desde las 11 en la sede porteña en la calle Azopardo, tras los frustrados intentos de reunirse con algunos gobernadores que la Casa Rosada considera como los “dialoguistas”. El ala dura cegetista viene presionando desde hace tiempo para que se convoque a un paro total, pero el triunvirato decidió apostar por la vía del diálogo y definió que solamente habrá una manifestación de todas las organizaciones alineadas.
El encuentro estuvo encabezado por los cotitulares de la central, Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello, quienes en las últimas semanas intentaron concretar encuentros con gobernadores aliados a la Casa Rosada para intentar frenar la medida, pero no tuvieron suerte.
Para el martes había convocada una reunión con el mandatario de Córdoba, Martín Llaryora, que finalmente fue cancelada por problemas de agenda. Justamente esa provincia fue el epicentro de la primera movilización contra la reforma laboral en la semana previa al debate en el Senado.
Otro de los objetivos era reunirse con los mandatarios del peronismo que están alejados de la actual conducción del Partido Justicialista, encabezada por la expresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Entre ellos están el salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil. Sin embargo, este grupo de mandatarios reafirmó esta semana su alejamiento de la Casa Rosada, luego de que se suspendiera la reunión de gobernadores convocada para el CFI, tras una serie de contactos clave del ministro del Interior, Diego Santilli.
En este marco, los dirigentes cegetistas acompañarán la movilización del próximo miércoles 11 de febrero, pero no llamarán a paro general. Sobre la mesa había dos propuestas: una que pedía una medida por 12 horas, para facilitar la asistencia de los sindicatos a la marcha; y otra propuesta por el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, para que se pare por 48 horas.
Por su parte, el diputado nacional y titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, solicitó que la CGT avale un cese de actividades con el objetivo de que participe más gente de la movilización y que se ponga la marcha del miércoles como un punto de partida en un plan de lucha contra la reforma laboral. La central obrera también desestimó esta propuesta, pero facultó a los sindicatos a disponer el cese de actividades en sus respectivos sectores para que sus afiliados vayan al Congreso.
El jueves, el flamante Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) se manifestó en la capital cordobesa contra la medida que impulsa el Gobierno nacional. Más allá del pedido a los legisladores y gobernadores de rechazar la reforma, la organización nuclea a importantes líderes sindicales que vienen insistiendo para que la CGT sea más severa contra el Gobierno nacional.
Dentro del FreSU están Abel Furlán (UOM), Rodolfo Aguiar (ATE nacional), Daniel Yofra (Aceiteros), además de más de cien organizaciones sindicales, entre ellas las dos CTA. En la última semana lograron sumar a Pablo Moyano, ex cosecretario general de la CGT y referente del gremio de Camioneros, que dejó la cúpula cegetista con fuertes críticas a la gestión anterior.