Rosario, miercoles 11 de febrero de 2026
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Rosario, miercoles 11 de febrero de 2026

Un repaso por las presidencias en el Concejo Municipal de Rosario desde 1983 hasta la actualidad

Los hechos históricos y mandatos de los 19 hombres y mujeres que ejercieron la presidencia del Concejo Municipal de Rosario desde la democracia hasta este 2026
Un repaso por las presidencias en el Concejo Municipal de Rosario desde 1983 hasta la actualidad
Desde el regreso de la democracia en 1983, el Concejo Municipal de Rosario ha sido un espacio central para la construcción de consensos, el debate plural y la elaboración de políticas públicas que impactaron de manera directa en la vida cotidiana de la ciudadanía. En ese recorrido, quienes ejercieron la presidencia del cuerpo -mujeres y varones de distintas trayectorias y bancadas políticas- asumieron un rol institucional clave en la organización del trabajo legislativo, la representación del Concejo ante la comunidad, y la defensa de los valores democráticos.

Ellos fueron Alejandro Gerosa, Emeterio Pastor, Carlos Ramirez, Pablo Andrés Cribioli, Marta Sánchez, Carlos López, Agustín Rossi, Osvaldo Mattana, Ricardo Marengo, Esteban Borgonovo, Arturo Gandolla, Norberto Soriano, Norberto Nicotra, Luisa Donni, Rafael Ielpi, Miguel Zamarini, Daniela León, Alejandro Rosselló, y María Eugenia Schmuck.

Las gestiones, los desafíos afrontados y las principales improntas que marcaron cada etapa.

 

 

El primer presidente de la democracia

Alejandro Gerosa ejerció la presidencia entre 1983 y 1984. Vinculado a la Unión Cívica Radical (UCR), cumplió un papel destacado en el proceso de restauración democrática del Concejo Municipal de Rosario tras el fin de la última dictadura militar (1976-1983).

Tenía 31 años de edad al asumir ese cargo, lo que refleja que era una figura joven dentro de la política local en ese momento.

La histórica sesión inaugural del nuevo Concejo, fue celebrada el 6 de diciembre de 1983, y su elección a la presidencia estuvo acompañada por la representación plural de las fuerzas políticas de la época: Luis Lizondo (Justicialista) fue vicepresidente primero y Elbio Martínez (Demócrata Progresista) vicepresidente segundo.

El Concejo de ese período estaba compuesto por 38 ediles, con igual cantidad de bancas para la UCR y el Partido Justicialista, y dos para la Alianza Demócrata Socialista.

Era ingeniero mecánico de profesión antes de involucrarse activamente en la gestión pública. Al asumir la presidencia del Concejo, formó parte de la generación de políticos que tuvo la responsabilidad de “reconstruir” las instituciones locales luego de años de interrupciones democráticas.

Tras completar su año como presidente, continuó liderando el bloque de la UCR dentro del Concejo hasta 1985.

La gesta histórica con epicentro en Rosario

Su sucesor fue Emeterio Pastor, el presidente que lideró el estado de sesión permanente en defensa de la democracia; se desempeñó en el cargo entre 1984 y 1987.

Concejal por la Unión Cívica Radical (UCR), ocupó la presidencia del Concejo en un período clave para la consolidación democrática del órgano deliberativo y la ciudad.

Durante la Semana Santa de 1987, ante un levantamiento carapintada que amenazó las instituciones democráticas en Argentina, Emeterio Pastor era presidente del Concejo Municipal de Rosario y lideró sesiones extraordinarias en defensa del estado de derecho.

 

El Concejo declaró sesión permanente y se autoconvocó para reafirmar el compromiso democrático. Pastor abrió la sesión extraordinaria del 16 de abril de 1987, destacando la importancia de preservar la democracia frente a la amenaza interna.

El 19 de abril de 1987, como presidente del cuerpo, encabezó una segunda sesión que aprobó el “Acta Compromiso Democrático”, documento fundamental que ratificó el apoyo al régimen constitucional e institucional.

Estos hechos posicionan a Pastor como protagonista de un momento en que el Concejo Municipal de Rosario fue centro de organización política en defensa de la democracia.

 

Periodista y oficialista

A Pastor lo sucedió en la presidencia Pablo Andrés Cribioli, dirigente radical y periodista de Rosario con una larga trayectoria en la política municipal y provincial. Fue concejal  y presidente del Concejo Municipal de Rosario por un plazo de 6 meses entre diciembre de 1987 y junio de 1988.

En una ciudad que vivía una etapa de transición y desgaste, con la democracia consolidándose, pero fuertemente tensionada por la crisis económica, el malestar social creciente y una ciudadanía cada vez más golpeada en su vida cotidiana, el Concejo se convirtió en un espacio clave de debate político y de canalización de demandas sociales.La presidencia de Cribioli se desarrolló en un contexto signado por la presión de los conflictos laborales y sociales que llegaban al recinto, la discusión permanente sobre servicios públicos, tarifas y transporte y la necesidad de sostener el funcionamiento institucional en medio de un deterioro económico acelerado.

Así, la presidencia de Pablo Andrés Cribioli puede leerse como parte de un momento histórico en el que las instituciones locales fueron puestas a prueba: llamadas a dar respuestas concretas a una ciudadanía exigida por la crisis, sin perder de vista el valor de la institucionalidad democrática como herramienta para atravesar la incertidumbre y el desgaste de aquellos años.

 

Un presidente e intendente interino

El cuarto presidente del Concejo, en la etapa posterior al regreso de la democracia en Argentina, fue Carlos Alberto Ramírez. Concejal de Rosario por la Unión Cívica Radical (UCR) durante la década de 1980, y presidió el Concejo Municipal entre 1988-1989 con un rol institucional clave en un momento de transición política local.

 

En 1989, cuando el intendente Horacio Daniel Usandizaga (también de la UCR) decidió renunciar a su cargo tras los resultados de las elecciones presidenciales nacionales (cumpliendo con su promesa de dimisión), el Concejo Municipal aceptó su renuncia y debía resolver la continuidad del Ejecutivo municipal.

En ese contexto, Carlos Ramírez -quien era presidente del Concejo Municipal en ese momento- fue designado para asumir interinamente como intendente municipal de Rosario a partir del 22 de mayo de 1989 hasta la realización de las elecciones municipales y la asunción de la nueva gestión.

Su breve mandato interino se produjo en un momento de alta tensión económica y social a fines de la década del ’80, caracterizado por crisis nacional, crecimiento de la inflación y conflictos sociales, marcando un ejercicio institucional clave para garantizar la continuidad del gobierno municipal.

La asunción de Ramírez como intendente interino no fue producto de una elección popular directa para ese cargo, sino la aplicación del principio constitucional municipal por el cual el presidente del Concejo asume la intendencia en caso de vacancia.

 

Este hecho también simboliza la importancia del Concejo Municipal como cuerpo deliberativo y su protagonismo institucional, más allá de la sanción de ordenanzas, al garantizar la continuidad institucional en momentos de cambio.

 

La primera presidenta mujer

Marta Beatriz Sánchez ocupó la presidencia del Concejo Municipal de Rosario desde el mes de mayo de 1989 hasta diciembre de ese año, en reemplazo de Carlos Alberto Ramírez. Su designación es estrictamente reglamentaria: por renuncia del presidente, quien debe asumir es el ocupa la vicepresidencia primera. De extracción justicialista, fue la primera mujer en ocupar la presidencia del Concejo Municipal de Rosario, aunque de manera interina. Hasta asumir la concejalía fue secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público (Sutep), que agrupa a trabajadores de cines, entre otros.

Marta Sánchez se inscribe en ese marco como una de las mujeres que ejercieron funciones de conducción en el Concejo, en un tiempo donde la participación femenina en cargos legislativos locales era aún limitada.

Participó en la sanción de ordenanzas clave de fines de los ‘80, como las relacionadas con el personal municipal y cuestiones administrativas. A modo de ejemplo documental, la ordenanza Nº 4632/1989 sobre adicionales por antigüedad en el personal municipal fue firmada por Marta Sánchez.

 

La continuidad del peronismo

 

Proveniente del Partido Justicialista, Carlos López asumió la conducción del cuerpo en el período 1989-1990 tras el mandato interino de Marta Sánchez. Presidió el cuerpo en un momento de transición política en la ciudad. Rosario vivía un período de cambio político nacional, con la asunción de Carlos Menem como presidente de la Nación en 1989. A nivel local, el Concejo Municipal reflejaba la disputa entre el Justicialismo y la UCR, con alternancia en la conducción.

Carlos López representó la continuidad del PJ en la presidencia del Concejo, reflejó el peso del peronismo en la política rosarina de fines de los ‘80 y garantizó la continuidad de la labor legislativa en un momento de crisis económica nacional y ajustes locales.

Lo sucedió Agustín Rossi en el período 1990-1991. Como presidente, se destacó por su capacidad de articulación entre bloques y por impulsar debates sobre modernización administrativa y políticas sociales. Los medios de comunicación reflejan que su presidencia Rossi habilitó y sostuvo debates extensos sobre el rumbo económico nacional y su impacto en Rosario, aun cuando esos temas excedían la competencia municipal.

La prensa lo mostraba ordenando sesiones tensas, con presencia de trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales en el recinto, y defendiendo que esas expresiones tuvieran lugar dentro del Concejo y no por fuera de la institución.

Fue electo concejal por el Partido Justicialista en Rosario a fines de los años 80. Entre sus proyectos se destaca la implementación del medio boleto de colectivo para estudiantes.

Quien continuó a cargo del Palacio Vasallo, fue Osvaldo Mattana entre 1991 y 1993. En su primer mandato como presidente del Concejo fue elegido titular del Comité de Ediles, Vereadores y Concejales de Latinoamérica, en un encuentro realizado en Florianópolis, Brasil. Su elección como presidente del Comité latinoamericano de concejales le dio visibilidad internacional.

Dirigió el cuerpo legislativo en un período de consolidación democrática y de fuerte protagonismo del peronismo en Rosario. Promovió la creación de la comisión de Producción y Promoción del Empleo, que sigue vigente en el Concejo. Impulsó también la creación del Programa Municipal Básico de Formación, Asistencia Técnica y Financiamiento para emprendedores locales (PROMUFO).

Su figura representa la conexión entre el movimiento obrero y la política institucional en Rosario. Fue uno de los dirigentes más influyentes del PJ en la ciudad durante los años 90.

Además de su rol político, fue un histórico dirigente sindical, también fue dirigente del Club Atlético Newell’s Old Boys. Ocupó el cargo de secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria del Tractor, lo que lo convirtió en un referente gremial de la ciudad.

El “Tigre” con presidente propio

Luego de Mattana fue electo como presidente del Concejo Ricardo Marengo y se desempeñó entre diciembre de 1993 y diciembre de 1994. Fue electo concejal como representante del Partido del Progreso Social, que fundó junto al “Tigre” Héctor Cavallero.

A diferencia de sus predecesores. Marengo tuvo escasa presencia en la prensa como figura política, pocas declaraciones públicas de tono confrontativo y un rol más ligado a la gestión interna.

Durante la presidencia de Ricardo Marengo, el Concejo Municipal atravesó una etapa de funcionamiento regular y ordenado, sin conflictos institucionales significativos, con continuidad en las sesiones y en el trabajo de comisiones, consolidando un perfil de conducción centrado en la estabilidad administrativa del cuerpo.

 

Tiempos de estabilización política y económica

A Marengo lo sucedió otro representante del Partido Justicialista, Esteban Borgonovo. Se desempeñó como presidente en el período 1994‑1995. Su presidencia se inscribe en el segundo tramo del menemismo, ya con la convertibilidad en marcha, una economía relativamente estabilizada tras años de crisis y un escenario político menos convulsionado que a fines de los ’80 y comienzos de los ’90. En ese marco, el Concejo Municipal dejó de ser un ámbito atravesado por la urgencia extrema y pasó a funcionar con mayor previsibilidad.

Con la misma bandera política, continuó en el ejercicio de la presidencia Arturo Gandolla, durante un semestre entre los años 1995-1996. Su figura se enmarca en la de un concejal confiable para sostener equilibrios internos, que priorizó el fortalecimiento del andamiaje interno institucional y legal del municipio.

Tras la renuncia producida en junio de 1996, el Concejo Municipal resolvió designar nuevamente a Osvaldo Mattana como presidente del cuerpo, iniciando así su segundo mandato al frente del legislativo local, que se extendió hasta diciembre de 1997, en un marco de continuidad institucional y funcionamiento regular.

En este período rubricó diversas ordenanzas: escalafón y normas de personal municipal, regulación del servicio de guardavidas para balnearios y espacios públicos y la Ordenanza sobre usos y concesiones de espacios en el Parque Independencia.

 

El regreso del radicalismo

Norberto Raúl Soriano fue un dirigente radical rosarino, concejal entre 1991 y 1999 y presidente del Concejo Municipal en el período 1997‑1999. Su gestión se recuerda por haber destinado recursos a proyectos comunitarios y sociales, algo novedoso en la política local.

Su estilo de conducción lo distinguió de otros presidentes del cuerpo porque implementó políticas de ahorro de fondos y mediante la capitalización, el Concejo adquirió una autobomba para el Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Rosario, un hecho inédito en la historia institucional. Además impulsó la construcción de un edificio de 21 departamentos y 7 cocheras en Suipacha 50 Bis, financiado también con fondos propios. El objetivo inicial fue que las unidades habitacionales fueran para trabajadores del Concejo, pero finalmente fue el Banco Municipal de Rosario quien vendiò las viviendas, y con los fondos obtenidos el Concejo adquirió -en la gestiòn de Miguel Zamarini- la casona de valor patrimonial  de 1º de Mayo 945, donde funciona el Anexo “Alfredo Palacios”.

Fue presidente del Foro de la Tercera Edad -espacio de debate y propuestas para adultos mayores- del Concejo Municipal durante más de una década, y fue presidente de la Fundación del Banco Municipal de Rosario. Además participó de la gestión deportiva en el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario.

Entre diciembre 1999 y  Diciembre 2001 Pablo Cribioli, fue presidente por segunda vez.

Cribioli volvió a presidir el cuerpo legislativo local en un contexto signado por el agotamiento del modelo económico de los años ’90, recesión prolongada, desempleo y aumento acelerado de la pobreza y una creciente deslegitimación de la dirigencia política, que estallaría a fines de 2001. El Concejo funcionó en un clima de emergencia social permanente, con fuerte presión desde la calle y desde los barrios.

A diferencia de su primera presidencia (1987-1988), esta segunda etapa estuvo atravesada por mayor fragmentación política, pérdida de confianza ciudadana en las instituciones y un escenario nacional que impactaba directamente en la gobernabilidad local.

 

Presidencias breves en un tiempo excepcional

Norberto Nicotra fue presidente por un lapso de 7 meses desde diciembre del 2001 hasta julio del 2002, momento en que renunció y dejó su banca.

Fue impulsor de una medida resonante, que luego incidió en un recorte inédito de los gastos del Concejo. De tener un presupuesto anual de 13,5 millones de pesos, el cuerpo pasó a funcionar con 6,6 millones y se transfirió al 67% del personal a otras áreas municipales. La presidencia de Norberto Nicotra coincidió con la etapa más crítica de la crisis política, económica y social que atravesó el país. En ese contexto de profunda deslegitimación institucional y emergencia social, el Concejo Municipal de Rosario funcionó bajo fuerte presión ciudadana, convirtiéndose en ámbito de expresión del conflicto y de sostén de la continuidad democrática.

Fue electo concejal por primera vez en 1983 y tuvo un segundo mandato, tras ser uno de los candidatos del Justicialismo más votados en las elecciones del 2001. Fue también Defensor del Pueblo de la provincia de Santa Fe cuando se creó esa institución a comienzos de los años 90. Ocupó ese cargo desde 1991, siendo responsable de la puesta en marcha de la Defensoría del Pueblo y la creación de servicios como el Centro de Atención a la Víctima y estructuras de mediación ciudadana.

En el correlato de sucesiones, y por el lapso de 5 meses, fue el turno de Luisa Donni desde julio hasta diciembre del 2002. Abogada, vinculada al Partido Justicialista. Su presidencia se dio en un contexto de tensiones partidarias internas, y ella misma había expresado interés en promover la convivencia entre bloques y reducir el protagonismo de disputas políticas.

Donni fue la segunda mujer en ejercer la presidencia del Concejo Municipal de Rosario. Antes y después de su paso como titular del Concejo, Donni ejerció su profesión de abogada y se mantuvo activa en el peronismo local y provincial. Tras concluir su mandato se dedicó a su estudio jurídico y a la militancia política, manteniendo vínculos con figuras del justicialismo como Carlos Reutemann. En 2008 volvió a integrar la banca como concejala al reemplazar al renunciante edil Daniel Peressotti.

 

Perfil político y compromiso con la cultura democrática

En el marco de la continuidad democrática, fue elegido presidente desde 2002 hasta 2003 Rafael Ielpi. El paso de Rafael Ielpi por la presidencia del Concejo coincidió con el tramo final de la intendencia de Hermes Binner, en una etapa de recomposición política e institucional tras la crisis de 2001, donde el Ejecutivo y el Legislativo municipal recuperaron estabilidad y previsibilidad en su funcionamiento.

En 1991 fue elegido por primera vez como concejal de la ciudad por la Unión Cívica Radical (UCR). Como edil tuvo un segundo mandato por el período 1997-2003.

Ielpi nacido en la ciudad de Esquel, provincia de Chubut, se mudó a Rosario a los 10 años de edad. Apodado “El Negro”, fue periodista, poeta, historiador y traductor, tuvo una participación destacada en la política y la gestión cultural. Fue el primer subsecretario de Cultura de la Municipalidad de Rosario durante la intendencia de Horacio Usandizaga (1984–1989), siendo uno de los primeros responsables del área en el contexto de la recuperación democrática tras la dictadura militar.

 

Fortalecimiento del rol legislativo

Entre 2003 y 2005, Agustín Rossi ejerció su segundo período como presidente del Concejo Municipal de Rosario, en una etapa que puede caracterizarse como de consolidación institucional y recuperación del protagonismo político del cuerpo legislativo.

Su presidencia coincidió con el tramo final de la intendencia de Hermes Binner, etapa signada por la estabilización política y el inicio de la intendencia de Miguel Lifschitz. Esta transición se dio sin sobresaltos institucionales, con un Concejo que mantuvo continuidad en su funcionamiento y una relación estable con el Ejecutivo.

El período de Rossi se caracterizó por un Concejo activo en la producción normativa. Durante su mandato se sancionaron ordenanzas vinculadas a la seguridad urbana, promoviendo la articulación entre el Estado municipal y la participación ciudadana; al ordenamiento y control de servicios urbanos, como los vinculados a la gestión de residuos y actividades en la vía pública; a la regulación de aspectos tributarios y administrativos, y a cuestiones previsionales y de funcionamiento interno del Estado local. Estas acciones reflejan un Concejo que volvió a ejercer plenamente su rol deliberativo, ya no condicionado exclusivamente por la urgencia social, sino orientado a ordenar y proyectar políticas públicas.

La presidencia de Rossi también puede leerse como parte de un proceso de proyección política más amplio. Tras concluir su mandato en el Concejo, continuó su carrera en el ámbito nacional, siendo electo diputado nacional, donde ocupó roles de creciente relevancia: jefe de bloque, ministro de Defensa de la Nación y una de las figuras de mayor peso del kirchnerismo en Santa Fe.

 

El presidente con más tiempo en el cargo

Por un lapso de 10 años, fruto de haber sido reelegido en 9 oportunidades, Miguel Zamarini ejerció el cargo de manera consecutiva entre los años 2005 y 2015. Es el concejal con más trayectoria en el cargo en la historia del cuerpo legislativo. Su prolongada gestión constituyó un factor estructural de estabilidad institucional, en un período en el que el Concejo dejó atrás definitivamente las etapas de crisis, interinatos y excepcionalidad que habían marcado décadas anteriores.

En ese marco, el Concejo funcionó como un órgano legislativo plenamente integrado al gobierno municipal, con una relación institucional fluida, aunque no exenta de debates, y con capacidad para tramitar una agenda amplia y sostenida de políticas públicas locales.

Bajo su conducción se sancionaron ordenanzas vinculadas al ordenamiento urbano, la regulación de actividades económicas, el control del espacio público, el transporte, la convivencia urbana, el funcionamiento administrativo del Estado local y los mecanismos de participación ciudadana, como la iniciativa popular para la presentación de proyectos de ordenanza.

Zamarini también imprimió a su presidencia un perfil de articulación institucional y diálogo social. En distintas oportunidades, el Concejo fue sede de mesas de trabajo con actores económicos, sindicales y sociales, abordando temas sensibles para la ciudad como el descanso dominical, la regulación comercial, las condiciones laborales, el uso del espacio público y el desarrollo económico local. Esta apertura reforzó la idea del Concejo como ámbito de mediación política y social, más allá de su función estrictamente normativa.

 

Puesta en Valor del Palacio Vasallo

Dos hechos marcaron fuertemente la impronta de la concejala Daniela León, quien fue presidenta del Cuerpo entre los años 2015-2017.

En primer lugar, ser la primera mujer elegida -no reemplazante- para ocupar el cargo de presidenta del Concejo Municipal que desempeñó por dos períodos. Y a su vez también fue la primera mujer radical porque las anteriores eran justicialistas.

 

En segundo lugar, durante su gestión se llevó adelante la Puesta en Valor del Palacio Vasallo  y modernización institucional. Bajo su conducción se completó la restauración integral del histórico edificio, transformando el recinto de sesiones con criterios tecnológicos y patrimoniales, y consolidando un espacio legislativo más moderno para la deliberación pública. En paralelo, se impulsó una incorporación creciente de herramientas digitales para la gestión parlamentaria, orientadas a transparentar y agilizar el trabajo legislativo. Además, León firmó diversas normativas y decretos, incluyendo modificaciones de planificación urbana y actos institucionales de reconocimiento social, que muestran su rol activo en el proceso legislativo.

Fue elegida concejala de la ciudad en las elecciones de 1997 y fue reelegida en varios períodos intermitentes, anteriormente se desempeñó como directora de Comunicaciones de la Universidad Nacional de Rosario.

 

La sucedió en el cargo, Alejandro Rosselló, quien en 2017 prosiguió como presidente del cuerpo legislativo, siendo reelegido en 2018 y se desempeñándose en ese cargo hasta diciembre de 2019.

Durante su presidencia, en diciembre de 2018, se produjo una balacera contra el frente del Palacio Vasallo,“el momento institucional más grave de la historia del Concejo Municipal” y convocó a repudiar con firmeza el ataque.

 

Durante la presidencia de Alejandro Rosselló, la llegada del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) a Rosario fue uno de los hitos más relevantes en materia de transporte público y articulación interjurisdiccional, y tuvo un fuerte impacto tanto en la gestión urbana como en la vida cotidiana de los usuarios. La implementación de la SUBE implicó un cambio estructural en el sistema de pago del transporte, reemplazando gradualmente la tarjeta local por un sistema nacional.

Rosselló es abogado y militante de Juntos por el Cambio. Fue electo concejal por primera vez en las elecciones municipales del 2011, y fue reelegido en 2015 y 2019 manteniéndose como concejal en tres períodos consecutivos.

 

La segunda presidencia con más tiempo en el cargo

Continuó ejerciendo la función, María Eugenia Schmuck, quien preside el Concejo Municipal de Rosario desde el año 2019 a la actualidad.

 

Es concejala electa desde el 2011, habiendo renovado su cargo en tres períodos consecutivos. Fue reelegida para continuar en el cargo en 6 ocasiones, comenzando el pasado diciembre 2025 su séptimo período al frente del Palacio Vasallo, lo que la convierte en una figura central del cuerpo legislativo, y en la mujer de mayor permanencia en la función.

 

 

Es Licenciada en Ciencia Política y docente universitaria. Militante de la Unión Cívica Radical (UCR) y vinculada al espacio de la Franja Morada desde su juventud.

Entre sus iniciativas se destacan proyectos sobre seguridad vial (como la ordenanza de alcohol cero al volante), medidas contra la explotación sexual y propuestas de movilidad urbana.

Uno de los ejes más claros de su presidencia es “un concejo de puertas abiertas” a la sociedad, las escuelas y las instituciones.

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