Un día después de la marcha con referentes gremiales nacionales, este miércoles continuaron las manifestaciones en contra de la reforma laboral que el Gobierno nacional envió al Congreso en la misma jornada en que el proyecto se debatía en el Senado.
En una Plaza San Martín colmada, la CGT Rosario protagonizó este miércoles una jornada que la propia central definió como “histórica”. Un nutrido grupo de trabajadores, jubilados, organizaciones sociales y gremios locales se movilizó para rechazar la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y que comenzó a tratarse en el Congreso.
El acto fue encabezado por el secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas, quien habló en representación de los gremios confederados y dejó un mensaje contundente: “El motivo por el que estamos en esta plaza es decirle no a la reforma laboral. Y la única manera es esta: unidos”.
Vivas sostuvo que la iniciativa oficial “no trae trabajo, trae despidos baratos y trabajadores indefensos” y acusó al Ejecutivo de querer “destruir las únicas herramientas que tenemos para defender nuestros derechos: los sindicatos, las asambleas y la huelga”.
La previa
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (Catt) y organizaciones sociales y políticas concentraron entre las 10 y las 13 de este miércoles en Circunvalación y Presidente Perón (ex Godoy), en la zona oeste.
Dentro de la Catt figuran gremios como Dragado y Balizamiento, Recolectores, Camioneros alineados a Hugo y Pablo Moyano, el Sindicato de Cadetes y el de Conductores Navales enrolados en Siconara.
Además, participaron movimientos sociales como la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep) y el Movimiento Evita.
Esas acciones en Rosario fueron parte de un cronograma nacional con centro en la concentración frente al Congreso Nacional en la ciudad de Buenos Aires, que a primera hora de la tarde derivó en encontronazos con la Policía por parte de algunos grupos pequeños que la emprendieron a pedradas contra los efectivos.
El momento central de la protesta local fue alrededor de las 16, para cuando la seccional local de la CGT convocó a un acto frente a la sede de Gobernación en Rosario, en Dorrego y Santa Fe.
En la previa, el martes, varios gremios, en particular enrolados en las dos CTA aunque también algunos que integran la CGT y tienen posiciones más firmes que la conducción de la central obrera, marcharon desde la Plaza 25 de Mayo hasta la Plaza San Martín.
«Estamos visibilizando nuestro malestar por esta reforma que quiere llevarse adelante en la Legislatura nacional, que lo único que hace es retrotraer al Siglo XIX, por eso muchos compañeros vociferan que es esclavista», explicó este miércoles el secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento de Rosario, Edgardo Arrieta.
Arrieta también opinó sobre la escala de las acciones contra la reforma, que varios sectores reclaman más contundentes. «No es fácil lanzar un paro general cuando tenemos un presidente que ha salido favorecido en las elecciones hace poco y que tiene consenso», señaló. En la misma línea, completó: «Los trabajadores ven que su bolsillo flaquea y a veces cuando paran a los compañeros les sacan un premio que tal vez en este contexto se vuelve necesario. Hay que analizar todo. Después, si lanzás un paro, tenés que seguir hasta las últimas consecuencias, hay que bancarse lo que viene detrás».
Desde las organizaciones sociales, el coordinador de la CCC, Eduardo Delmonte, describió el contexto de la informalidad laboral: «Hay una parte de la población trabajadora que ha quedado en el abandono. En abril liquidan los planes de trabajo, vamos a un plan de lucha por eso. Esta reforma laboral va a institucionalizar la precarización, nivela para abajo»
Delmonte, a diferencia de Arrieta, sostuvo medidas más contundentes: un paro activo. Y, si eso finalmente se acuerda, prometió: «Los desocupados vamos a aportar los cortes de ruta para que nuestros compañeros tengan un sueldo digno para poder llevar el pan a su casa y para que nuestros chicos no terminen siendo soldaditos del narco, que es la única opción laboral que en este momento existe en los barrios».