Durante los dos primeros años de gobierno de Javier Milei los salarios del sector privado registrado extendieron la caída los dos últimos años del gobierno de Alberto Fernández, mientras que el salario público también exhibió una caída en este bienio, con un derrumbe sin precedentes en el 2024. Lo sucedido con los ingresos en el sector privado se tradujo en una pérdida acumulada de 2 millones de pesos por trabajador, mientras que para los estatales esa pérdida fue de 10 millones. El ajuste sobre los ingresos aparece como una de las piezas centrales del esquema económico libertario.
Los datos se desprenden del último informe elaborado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate), que también midió una fuerte pérdida para los jubilados de la mínima, al punto que el poder de compra registró una caída del 28% respecto a fines de 2023. Los datos ya se reflejan en una realidad preocupante: la morosidad en el endeudamiento familiar creció a un nivel inédito durante el último año.
Mientras tanto, el gobierno nacional encara su tercer año de gestión poniendo el eje en sectores como la minería, petróleo, gas y el agro, dejando cada vez más relegadas a la construcción, el comercio y la industria, principales generadoras de valor agregado y de empleo en Argentina. Los sectores más importantes dentro de la actividad industrial siguen en caída y no ven un horizonte optimista en medio de la apertura importadora y la caída del poder adquisitivo. El rubro textil, de caucho y plástico y automotrices son las más complicadas.
Ingresos domados
De acuerdo al informe el poder de compra del salario en el sector privado cayó en los dos años de gobierno libertario. Esto se suma a la caída que acumulaba los últimos dos años de gobierno del Frente de Todos, conformando una pérdida reiterada para los trabajadores privados. La caída en 2025 fue del 3% respecto al año previo.

Al respecto, el estudio de Mate agregó que el salario real en el sector privado cayó en los últimos tres meses de 2025 y quedó 6% por debajo del nivel que tenía al asumir Milei. De esta manera, cada trabajador acumula una pérdida de casi 2 millones de pesos.
En lo que respecta a los ingresos del sector público, en una perspectiva de largo plazo, el primer año de mandato libertario provocó una caída sin precedentes del salario estatal. En el segundo año, además, el salario público siguió cayendo.
El salario público cayó tres meses consecutivos (entre septiembre y noviembre) y quedó 20% por debajo del nivel que tenía en 2023. Cada estatal, en promedio, perdió casi 10 millones de pesos de forma acumulada desde que gobierna Milei.
En este contexto la pregunta es a dónde fueron direccionados los ingresos que dejaron de percibir los trabajadores. Según Mate 67,2 billones de pesos es el total de la transferencia de ingresos que se produjo en la economía por la caída del costo salarial. Sostuvieron que no sólo sufrió el bolsillo de los asalariados. También se perdió recaudación, se desfinanciaron las obras sociales y los sindicatos.
La pérdida de ingresos empezó a reflejarse en otros indicadores. Es que muchas familias comenzaron a recurrir a otras vías de financiamiento. Esto generó un creciente endeudamiento que llevó rápidamente la morosidad a niveles inéditos. Datos del Banco Central exponen el salto que registró la morosidad de créditos personales y con tarjetas entre 2024 y 2025.
Si bien los préstamos personales y las tarjetas de crédito representan la mayor proporción del saldo adeudado por las familias, es notable el problema de morosidad del crédito de más fácil acceso popular: el 27% de la deuda contraída con compañías financieras no se puede pagar.

A la pérdida de ingresos se suma el drama de aquellos que directamente si quedaron sin fuente de ingresos. Las pérdidas de empleos formales desde la asunción de Javier Milei escala a 320.000 casos. Desde Mate calcularon que esto se traduce en 462 puestos de trabajo perdidos cada día de gobierno o de un empleo destruido cada 3 minutos.
El total de las pérdidas se compone por 194.116 puestos menos en el sector privado, 96.008 públicos y 29.069 en casas particulares.
El panorama para el empleo a corto plazo no parece optimista, ya que para el gobierno nacional los sectores generadores de valor agregado y mano de obra no parecen ser prioridad. Comercio, construcción e industria exhibieron fuertes caídas a fines del año pasado respecto al mismo período de 2023.
En el caso de la industria, si descartamos la molienda de soja y la actividad petrolera, el resto de las actividades industriales están en una crisis profunda en la que se combinan la caída de los ingresos de los consumidores y el reemplazo de producción nacional por importada.
Los datos expuestos por Mate, ratifican que el ajuste sobre los ingresos aparece como una de las piezas centrales del esquema económico del gobierno libertario. Salarios reales en caída, jubilaciones mínimas licuadas y empleo formal en retroceso conforman un combo que ya desbordó el plano estadístico y se expresa en más endeudamiento, mayor morosidad y deterioro de las condiciones de vida. Lejos de derramar hacia el consumo y la producción, la transferencia de ingresos desde el trabajo hacia otros sectores profundizó la recesión en las actividades que más empleo generan y consolidó un modelo de disciplinamiento salarial, una economía más primarizada y un horizonte cada vez más incierto para trabajadores, jubilados y pymes.



