Una mañana de obras de rutina en una distribuidora de golosinas ubicada en Mendoza y Wilde terminó en un importante despliegue de emergencia sobre calle Mendoza. El incidente se produjo cuando un operario, que realizaba tareas de remodelación en el ingreso de carga y descarga de camiones, perforó accidentalmente un caño de gas mientras utilizaba un rotomartillo.
El impacto rompió la cañería de polietileno, provocando una fuga inmediata y un intenso olor que puso en alerta a los vecinos y trabajadores de la zona. Tras un llamado al 911 cerca de las 9, el equipo de Litoral Gas arribó al lugar en apenas quince minutos para tomar control de la situación. La primera medida de seguridad consistió en la instalación de un cono de venteo, un dispositivo clave para direccionar el gas hacia la atmósfera y evitar que se acumule en sectores bajos o cerrados, eliminando así el riesgo de explosión. Mientras tanto, las cuadrillas comenzaron con la apertura del suelo para poder realizar el «prensado» del conducto, una maniobra técnica que permite sellar la pérdida de forma definitiva.
Desde la prestataria aclararon que no fue necesario evacuar las oficinas del comercio, ya que las mediciones de seguridad confirmaron que el ambiente interior era seguro gracias al venteo controlado hacia el exterior. Además, llevaron tranquilidad a la población al explicar que el fuerte aroma percibido pertenece al odorizante que se le añade al gas por seguridad y no representa un peligro tóxico inmediato bajo estas condiciones de control.
Como consecuencia del operativo, el tránsito en calle Mendoza fue interrumpido en sentido descendente, generando algunas demoras, aunque la mano ascendente permaneció habilitada. El episodio sirvió como un nuevo recordatorio por parte de las autoridades sobre la peligrosidad de excavar sin consultar previamente los planos de interferencias, una medida obligatoria para evitar daños en los servicios esenciales que corren bajo el pavimento.