Las obras de refacción del Monumento Nacional a la Bandera volvieron a paralizarse este lunes 2 de marzo de 2026 debido a la falta de pago del gobierno nacional, responsable del financiamiento del proyecto. La empresa contratista, Dyscon S.A., informó que la deuda acumulada supera los 1.400 millones de pesos, de los cuales unos 800 millones ya están vencidos.
En un comunicado, la firma rosarina señaló que la decisión fue tomada “con profunda preocupación” tras agotar las instancias administrativas y de diálogo. Afirmó haber cumplido “en tiempo y forma” con sus obligaciones y haber sostenido los trabajos durante meses con recursos propios, priorizando una obra de alto valor histórico y simbólico. La paralización —indicaron— responde exclusivamente a la falta de regularización en el pago de los certificados.
El freno llega cuando restaba aproximadamente un 30% para finalizar la restauración y pone en duda la posibilidad de inaugurar las obras el próximo 20 de Junio. Entre los trabajos pendientes figuran la puesta a punto del ascensor que lleva al mirador de la torre principal, la restauración integral de la Sala de las Banderas y la recuperación de la fuente que rodea la proa del Monumento.
La intervención había superado el 60% de ejecución y contempló tareas en fachadas, columnas y esculturas emblemáticas, como La Patria Abanderada y Las Américas, además de trabajos en el Propileo y la Llama Votiva. Sin embargo, los atrasos en los pagos —que no se actualizan desde octubre del año pasado— generaron una “bola de nieve” financiera que obligó a detener nuevamente el proyecto.
La historia de la restauración acumula más de una década de anuncios incumplidos y obras inconclusas. Desde 2015, distintos gobiernos nacionales prometieron financiar la puesta en valor integral, entre ellos las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, sin lograr finalizarla.
En 2024, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, había acordado con el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, retomar y financiar las obras desde Nación. Tras un año de parate y una reactivación en 2025, la nueva suspensión profundiza la incertidumbre y extiende a 12 años una “novela” de postergaciones en torno al principal emblema patrio de la ciudad.