Las 400 hectáreas quemadas en las islas frente a Rosario a partir de este domingo equivalen a más de seis veces la extensión del Parque Independencia.
El abogado especialista en derecho ambiental Matías De Bueno, secretario de Ambiente de la UNR, cifró en un 99% la posibilidad de que las llamas hayan sido iniciadas deliberadamente. Explicó que durante este verano, desde la Universidad venían registrando incendios menores y controlados. Y continuó que eso refuerza la sospecha sobre la intencionalidad del último evento, uno de los más graves de los tiempos recientes por la superficie abarcada. De hecho, el Observatorio Ambiental de la UNR ya presentó una denuncia en Fiscalía para que se investigue el episodio y, de haber responsables, se los sancione.
El reciente foco fue en una zona de difícil acceso, a unos 20 kilómetros de Rosario y a 40 de Victoria. No es un sector turístico del Delta. El domingo, una extensa franja oscura podía observarse hacia el este en toda la ciudad. Marcó también las imágenes del clásico entre Newell’s y Central en la cancha del Parque Independencia.

El nuevo atentado contra el Humedal del Paraná, territorio relevante por la biodiversidad que aloja y los servicios ecosistémicos que brinda, frenó su expansión por las lluvias en la región de este martes. Y la dirección del viento hizo que, esta vez, no afectara demasiado la calidad del aire en la ciudad de Rosario. Pero todo depende de la evolución del tiempo mientras los perpetradores del ecocidio continúan actuando.
De acuerdo con los datos oficiales, el incendio se ubicó a 24 kilómetros tierra adentro desde el Monumento a la Bandera y a 15 kilómetros al sur del puente Rosario-Victoria. El mayor frente de fuego alcanzó entre cuatro y cinco kilómetros de extensión.
«En un 99 % podemos decir que es intencional. Venimos de un verano bastante tranquilo en términos de incendios; han sido chicos y controlados. Sin embargo, este caso en particular podría tener una investigación rápida. Esperamos que se actúe rápido desde la Fiscalía», señaló De Bueno.

Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Nación acordaron trabajar juntos
Las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, junto con la Agencia Federal de Emergencias (AFE), firmaron un acuerdo para fortalecer la coordinación operativa en el Delta del Paraná frente a emergencias por incendios.
El convenio busca profundizar un trabajo iniciado en enero de 2024 y establece una estrategia conjunta para prevenir y responder ante el fuego en ese territorio de humedales compartido.
Del encuentro participaron el ministro de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Enrique Estévez, su par de Seguridad de Buenos Aires, Javier Alonso, el titular de la cartera de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo, el secretario de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Santa Fe, Marcos Escajadillo. Además, brigadistas, técnicos y funcionarios.
A partir de este acuerdo, los recursos de las tres provincias se coordinarán bajo un mismo protocolo operativo junto a la agencia federal lo que permitirá optimizar tiempos de respuesta, compartir información y actuar de manera conjunta frente a emergencias.
El santafesino Estévez destacó la importancia del trabajo interjurisdiccional: «Tres provincias y Nación trabajando conjuntamente sobre un territorio que nos es común. El ambiente no reconoce fronteras geopolíticas y, para abordar los problemas ambientales, hace falta trabajar entre gobiernos».
El ministro destacó el inicio de un despliegue territorial a partir de la instalación de un campamento base y la organización de tres grupos de trabajo en el Delta del Paraná. Hay prevista una próxima reunión para este mes en la que se abordará un marco administrativo que permita la cooperación económica entre las provincias.
De nunca acabar
En lo que va de este verano 2025-2026, la combinación de una bajante prolongada del río Paraná y temperaturas extremas reactivó focos que se creían controlados tras las lluvias de finales del año pasado. Al margen de las condiciones ambientales y atmosféricas que los potencian, la sospecha es que el inicio de los incidentes es, en la mayoría de los casos, deliberada.
La Justicia Federal de Victoria mantiene abiertas varias causas contra propietarios de tierras por su posible responsabilidad en los siniestros, pero las imputaciones avanzan a cuentagotas, lo que genera una sensación de impunidad.
Antecedentes cercanos
Durante la segunda quincena de febrero, se registró la mayor concentración de focos ígneos en la zona de islas frente a Villa Constitución y el sur de Rosario, en la zona de Pueblo Esther. El sistema de alerta temprana de la zona de islas detectó entonces más de 150 puntos de calor solo en el fin de semana del 14 y 15 de febrero.
El viento sudeste arrastró densas columnas de humo que redujeron la visibilidad en Rosario y la región, además de las afectaciones a la salud con varios casos de personas con cuadros respiratorios en barrios de la zona sur.
Apenas iniciado marzo de 2026, se detectó un foco de tamaño medio en la zona de «El Banquito de San Andrés». Aunque fue combatido por brigadistas de Entre Ríos con apoyo de Prefectura, el olor a pastizales quemados persistió durante tres noches en la zona centro y norte de Rosario.
Hubo, luego, focos más alejados de Rosario, en el interior del delta. Imágenes satelitales registraron una degradación acelerada del suelo en áreas que estaban en proceso de recuperación.