En el verano de 1988, Alberto Olmedo atravesaba uno de los momentos más exitosos de su carrera en Mar del Plata, protagonizando la obra Éramos tan pobres, que agotaba localidades en cada función. En la madrugada del 5 de marzo, tras cenar con su elenco, regresó al departamento que alquilaba en el edificio Maral 39, frente a Playa Varese. Allí, según el relato de Nancy Herrera, subió a la baranda del balcón para hacer equilibrio, resbaló y cayó desde el piso 11, muriendo a los 54 años.
La muerte fue caratulada como “muerte dudosa” por el juzgado a cargo de Pedro Federico Hooft. Aunque el estudio toxicológico no detectó alcohol u otras sustancias, un examen posterior halló en su organismo una cantidad no especificada de cocaína. La noticia conmocionó al país y provocó la suspensión de la obra.
Su último productor, Carlos Rottemberg, recordó que la noche anterior habían acordado llevar el espectáculo a la calle Corrientes y destacó que Olmedo fue una de las figuras más importantes y queridas del espectáculo argentino, cuya trágica muerte marcó profundamente al público.