Hay momentos que se vuelven mágicos y quedan en el recuerdo para siempre. El reconocido cantautor brasileño Gilberto Gil se reunió este miércoles por la noche con el icónico artista argentino Charly García durante su show Tempo Rei Tour, en el microestadio Movistar Arena de Buenos Aires y la foto de ese abrazo se volvió viral.
El espectáculo se destacó por ser el regreso al país y, por tanto, su reencuentro con el público argentino, de quien formó parte del movimiento conocido como Tropicalisimo, lo que generó con un cross over poco pensado: la reunión con uno de los padres del rock nacional.
Desde el ingreso al estadio, se podían escuchar los rumores que referían al encuentro entre dos grandes. “Hay un palco preparado para Charly”, entre tantos comentarios, y minutos después se confirmó la reunión.

García, de 74 años, fue llevado luego hasta el detrás de escena, dónde cruzó algunas palabras con Gil, que ya pisa los 83 años y ambos se fundieron en un abrazo al recordar tantas reuniones en otros tiempos y con otros referentes de la música popular como por ejemplo Mercedes Sosa.
Con producción de Fenix Entertainment y el acompañamiento de El ojo del arte, el microestadio se colmó de ansias por recibir a Gil. Gisela Asmundo, directora del portal especializado en arte, relató la reunión entre las dos eminencias de la música.
Asmundo explicó que fue una conversación “relajada y amena”, entre los referentes de la historia musical de América latina, que se alegraron de verse en persona después de un largo tiempo.
Según explicó el propio artista al presentar el tour, la decisión de realizar esta última gira surgió luego de reflexionar sobre el ritmo de trabajo que implican los grandes espectáculos y su deseo de continuar haciendo música desde otro lugar, con una agenda menos intensa.
A lo largo de su carrera, Gil se consolidó como una de las figuras centrales de la música brasileña, con un recorrido que incluye su participación en el referido movimiento Tropicalista, su detención durante la dictadura militar y su posterior exilio en Londres, además de su paso por la función pública como ministro de Cultura de Brasil entre 2003 y 2008.
