El terrorismo de Estado que arrasó la Argentina entre el 24 de marzo de 1976, y años anteriores, y el 10 de diciembre de 1983, desapareció a, al menos, 220 deportistas federados. Futbolistas, rugbiers, ajedrecistas, basquetbolistas, boxeadores, ciclistas, tenistas, corredores, voleibolistas y jugadores de hockey integran la lista de víctimas de la última dictadura cívico-militar.
Las historias fueron, en gran medida, recolectadas por la investigación del periodista Gustavo Veiga, quien los reconoció en su libro «Deporte, Desaparecidos y Dictadura». En la primera edición registró 26 casos. En la segunda, 35. En la última, publicada a principios de 2019, la cifra se elevó a 220.
En una entrevista que brindó al diario Clarín, Veiga explicó: «El patrón que seguí para considerar deportista a un desaparecido fue que haya estado federado y que hubiese realizado de manera continua un deporte, sin importar el nivel de jerarquía alcanzado».
El deporte más afectado fue el rugby. De los 220 atletas desaparecidos, 152 practicaron dicho deporte. Según Veiga, como resultado de su investigación, llegó a la conclusión de que se debía porque la mayoría de los rugbiers desaparecieron en ciudades como La Plata y Rosario, que tenían centros de estudiantes muy fuertes. “Esa puede ser una de las respuestas, pero no la única. Otros dicen que se debió a que la mayoría estudió en escuelas y universidades públicas, y tenían una formación política de izquierda”, explicó.
Un caso emblemático es el del La Plata Rugby Club, que sufrió la desaparición de 20 de sus jugadores.
En el ámbito del fútbol fueron 19 los jugadores desaparecidos por la dictadura. Dos de ellos participaron en campeonatos organizados por la AFA en la década del 70: Ernesto David Rojas disputó 10 partidos como delantero en Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Antonio Piovoso, arquero en Gimnasia y Esgrima La Plata.