Rosario, jueves 26 de marzo de 2026
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Rosario, jueves 26 de marzo de 2026

La IA y sus detectores, menos creíbles que Adorni: ¿García Márquez escribió Cien años de soledad con Inteligencia Artificial?

Alguien preguntó por el famoso inicio "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota..." y la herramienta respondió que la probabilidad de que haya sido generada por lenguaje artificial es del 84%. El debate sobre la fiabilidad de una tecnología en constante evolución se potencia
La IA y sus detectores, menos creíbles que Adorni: ¿García Márquez escribió Cien años de soledad con Inteligencia Artificial?

El colombiano Gabriel García Márquez escribió Cien años de soledad entre 1965 y 1966, en México. La novela se publicó por primera vez a mediados de 1967 en Buenos Aires. Casi 60 años después, un interesado en probar los detectores de IA le pidió a uno que analizara el famoso inicio del texto. La conclusión confirmó sus dudas sobre la herramienta: el software concluyó que esas palabras irreemplazables, «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota…» tenían un 84% de contenido de IA.

Notable devolución, dado que si bien la IA ya tenía muchos años de planteada conceptualmente y sumaba innumerables aportes teóricos, no fue hasta entrado el siglo XXI que comenzó a perfilarse tal como se conoce hoy. Y eso, gracias a que, por fin, la tecnología permitió a las computadoras comenzar a procesar enormes volúmenes de datos.

«Buenas noticias: Gabriel García Márquez escribió el 16 % del comienzo de Cien años de soledad», publicó en X con ironía desencantada Sergio Marentes, apasionado de la literatura y escritor. En la red de Elon Musk, compartió una captura de pantalla con el resultado del detector de contenidos generados artificialmente. El que le juró que el 84% del primer párrafo de la obra icónica del llamado Boom latinoamericano estaba generado por IA.

«La IA se alimenta del robo a los autores. Es posible que alimentada por la prosa de narradores canónicos como García Márquez, piense que esos textos le pertenecen y que surgen de su inteligencia», aportó un usuario al posteo de Marentes.

Otro agregó: «Los modelos de lenguaje se entrenan en parte con libros como Cien años de soledad (entre muchas otras fuentes de información) y pueden replicar texto que ya han ‘leído’, por esto es natural que un fragmento literal de cualquier libro sea señalado como generado por IA«.

Nada nuevo bajo el sol

En 2023, otros desconfiados preguntaron a las herramientas de detección por fragmentos de la Constitución de los Estados Unidos y la respuesta fue que esos textos habían sido escritos con IAs como ChatGPT y Google Bard.

ZeroGPT, por ejemplo, evaluó que la redacción de 1787 estaba generada, con un 94% de probabilidad, por IA. Originality.ai fue más modesta: su conclusión, en el mismo sentido, fue con un 60% de confianza.

Ejemplos como los anteriores hay de sobra.

Algoritmos, nada más: no son la verdad y depende de su «alimentación»

Los detectores de escritura basados ​​en IA utilizan métodos diferentes, pero con una premisa similar: un modelo de IA que ha sido entrenado con un gran volumen de texto (millones de ejemplos de escritura) y un conjunto de reglas supuestas que determinan si es más probable que la escritura haya sido generada por un humano o por una IA.

Por ejemplo, en el núcleo de GPTZero hay una red neuronal entrenada con «un corpus amplio y diverso de textos escritos por humanos y generados por IA, con especial atención a la prosa en inglés». Y el sistema utiliza propiedades como la «perplejidad» y la «variabilidad» para evaluar el texto y clasificarlo.

La perplejidad: en ocasiones, una trampa

En el aprendizaje automático, la perplejidad es una medida de cuánto se desvía un texto de lo que un modelo de IA aprendió durante su entrenamiento. En otras palabras, se pregunta «¿cuán sorprendente es este lenguaje en función de lo que he visto?».

La idea detrás de ese concepto de perplejidad es que, al escribir texto, los modelos de IA como ChatGPT recurren a lo que mejor conocen, lo que les fue dado como datos de entrenamiento. Cuanto más se acerque el resultado a esos insumos, menor será el índice de perplejidad.

Los humanos son escritores mucho más caóticos, en principio, pero también pueden escribir con baja perplejidad, especialmente al imitar un estilo formal utilizado en derecho o ciertos tipos de escritura académica. Incluso cuando lo hacen en una obra literaria, como recurso estilístico.

Entonces, si el lenguaje de un texto no resulta sorprendente según el entrenamiento del modelo, la perplejidad será baja y el detector de IA le asignará mayor probabilidad a la opción de que fue generado por IA.

Rapidez narrativa, otra variable en entredicho

Otra propiedad del texto que mide al menos GPTZero es la «rapidez narrativa». La define como el fenómeno por el cual ciertas palabras o frases aparecen en rápida sucesión o «explosiones» dentro de un texto. Evalúa la variabilidad en la longitud y la estructura de las oraciones de un texto.

Los escritores humanos suelen exhibir un estilo de escritura dinámico: oraciones de longitud y estructura variables. Una oración larga y compleja seguida de otra corta y sencilla, o muchos adjetivos en una y ninguno en la siguiente. Es una consecuencia natural de la creatividad y la espontaneidad humanas.

El texto generado por IA, suponen los algoritmos de los detectores, tiende a ser más consistente y uniforme. Los modelos de lenguaje actuales, por ahora, generan oraciones con longitudes y estructuras más regulares. Esta falta de variabilidad da una puntuación baja de fragmentación, y ello aumenta, para el algoritmo, la probabilidad de que el texto haya sido fruto de IA.

Sin embargo, la regla no es la realidad. Un escritor humano puede escribir con un estilo muy estructurado y consistente, lo que es tomado con baja puntuación de fluidez. Y un modelo de IA podría entrenarse para emular una variabilidad más humana. De hecho, a medida que los modelos de lenguaje de IA mejoran, los estudios demuestran que su escritura se asemeja cada vez más a la humana.

Y la pregunta de cierre: ¿Este texto que acá finaliza fue escrito por una IA?