Rosario, domingo 12 de abril de 2026
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Rosario, domingo 12 de abril de 2026

John Lydon hizo que nuestro camino se eleve

Tras décadas de espera, John Lydon desembarcó en La Sala de las Artes con Public Image Ltd. para ofrecer un ritual de post-punk y resistencia. En una noche que ya se codea con los grandes hitos musicales de Rosario, el ex Sex Pistols transformó la bronca en una comunidad hipnótica, demostrando que a los 70 años su vigencia no es nostalgia, sino puro futuro
John Lydon cantó por primera vez en la ciudad de Rosario
John Lydon cantó por primera vez en la ciudad de Rosario.

Por Guillermo Bigiolli

El público intentó salir a cazar a un viejo punk y al sonar los primeros acordes de “Home” quedó entregado a un estado de hipnótica felicidad. John Lydon o Johnny Rotten, (como quieran llamarlo, a esta altura no es relevante) cantó por primera, única y ¿última vez? en la ciudad de Rosario. Lo hizo junto a su banda; la única que le queda: Public Image Limited. A la noche del viernes 10 de abril del 2026, ya se la recuerda como una noche histórica para la ciudad, con un peso emotivo similar a lo que fue la visita de Bob Dylan en el 2008. Se consumó una nueva danza en los dominios de lo impensado. 

En buena hora la cita fue en La Sala de las Artes. Hacia allí se fueron acercando fans y curiosos por la novedad. Sí, el señor Lydon con sus 4 décadas en la música sigue siendo una novedad. Novedad y futuro. Entre la gente que iba entrando al concierto se escuchó decir: “este es el mejor lugar para ver y escuchar al viejo Johnny”. Minutos después la sala explotó con la presencia de mil espectadores. A las 20:30 salió a escena Maqina Matarife, banda invitada que se encargó de la apertura. El trio ofreció un set contundente con temas de sus primeras grabaciones y algunas canciones de su reciente disco (¡altamente recomendada su escucha!): Enter the Pampas. Cuando dieron las 21:20, sin mucho preámbulo ni ornamentos entraron a escena los cuatro integrantes de Public Image Ltd. Cada uno tomó su puesto. John Lydon llevaba bajo el brazo una carpeta rotulada con un cartel que decía: FARTLY TALES (historias pedorras). Dentro de esa carpeta iban las letras de su repertorio que desplegó sobre un atril como lo hiciera un antiguo orador de poesías. Era de suponer: Johnny Rotten no usa teleprónter.

El primer momento de agite en la noche llegó cuando empezó a sonar “This is not a love song”. Hubo una pausa para el encantamiento previo; el público recuperó la conciencia y reaccionó: el pogo era inevitable. Saltos, empujones, sonrisas y abrazos… y como era de esperar, algún que otro tarambana que creía estar viendo a los Sex Pistols en 1977, repartía codazos sin importar raza, credo, género u origen social. El show continuó con un trance de post-punk puro y duro. Sonaron “Poptones”, “Death Disco”, la hermosa “Flowers of Romance” y “Warrior” que volvieron a ubicar al público en un éxtasis bailable para luego ingresar en la etapa final con una metralla de clásicos: “Public Image”, el hipercoreado “Rise” (hermoso momento en el que Lydon presentó a sus músicos ¡cantando!), “Open up” y un último pogo para el encadenado de “Annalisa/Attack/Chant”.  

Puede que resulte exagerado pero anoche entre músicos y público se forjó una espontánea comunidad resistente al embate de la música desalmada. Gente mayor, poseedora de la antigua fórmula de componer e interpretar canciones, rompió el molde del entretenimiento. Arriba del escenario no había músicos que traían un show para entretener, para “hacerte vivir la experiencia PIL”. No. Trajeron canciones que destrozan la fórmula del pop pero que sin embargo gustan, se bailan y se corean hasta las lágrimas. Ahí reside la victoria de la contradicción. Lo que canta Lydon no está hecho para respetar la tiranía del entretenimiento. Cada vez que le quisieron poner el corset corporativo se mandó a mudar dejándoles un fuck off de recuerdo. Hoy con 70 años sobre el lomo, uno de los músicos que más influencia ejerció en el rock n ´roll mundial, sigue dando lo mejor que tiene: música, bronca y energía. Y este combo al público le generó mucha felicidad porque si hay algo que no perdió John Lydon es el buen humor. En un momento del show recibió un salpicón de cerveza desde el público, y sin perder la sonrisa, sentenció: “No vuelvas a hacer eso. No lo hagas más. La cerveza no es para tirarla, la cerveza es para tomarla”

Hay algo más: en el año 2023 John Lydon enviudó de su esposa Nora y perdió a su mejor amigo, guardaespaldas y productor John “Rambo” Stevens. Además para suma de males, presentó la ruina financiera después de perder el juicio (por derechos de uso de imagen y música) contra sus ex compañeros de Sex Pistols. Sin dar mucho lugar al duelo, como buen hijo de la clase trabajadora, Lydon se arremangó y se puso a laburar nuevamente. Reagrupó P.I.L. y en el 2025 salieron de gira en la THIS IS NOT A LAST TOUR a tocar por todo el mundo, incluyendo este año a la ciudad de Rosario. En estos tiempos de reforma laborar en donde vas a tener que trabajar hasta que te mueras, John Lydon y los músicos que lo acompañan, optaron por seguir trabajando haciendo lo que más les gusta y hasta que la muerte se los lleve. Y nosotros: crueles espectadores, todavía elevados por el show, seguiremos agradecidos que así lo hayan decidido.