En total, la Oficina pasó de 1980 a 2827 casos, lo que representa un incremento cercano al 43%, evidenciando una mayor demanda de intervención y consolidando su rol como espacio de canalización de conflictos en la ciudad.
El análisis muestra además un cambio en el perfil de los reclamos, con una fuerte concentración en problemáticas vinculadas a la economía cotidiana de los hogares.
En ese sentido, el área Financiera es la que registra el mayor crecimiento en términos absolutos, pasando de 657 a 1104 casos, lo que implica un aumento del 68%. Dentro de esta área, se destacan dos problemáticas centrales:
Deudas: crecieron de 194 a 370 casos (+90,7%), lo que refleja un fuerte incremento del endeudamiento en los hogares.
Estafas: pasaron de 64 a 190 casos, con un crecimiento cercano al 200%, consolidándose como una de las problemáticas más preocupantes.
Por su parte, el área de Vivienda también muestra una suba importante, pasando de 420 a 614 reclamos, lo que da cuenta del aumento de conflictos vinculados a alquileres, condiciones habitacionales y relaciones de consumo asociadas al acceso a la vivienda.
En cuanto a Servicios Públicos, los casos crecieron de 221 a 352, en un contexto atravesado por modificaciones en el régimen de subsidios, que impactaron directamente en las consultas y reclamos de los usuarios.
Otros sectores presentan variaciones menores o incluso descensos, como el área Comercial (de 563 a 463) y Telefonía (de 162 a 130), lo que refuerza la idea de una reconfiguración del mapa de conflictos, donde adquieren mayor centralidad aquellos vinculados a la sostenibilidad económica de los hogares.
Preocupación por el aumento de casos
La jefa de la Oficina, Nadia Amalevi, expresó su preocupación por la tendencia que muestran los datos: “Estos números no son solo estadísticas: reflejan una realidad que vemos todos los días en la oficina. Hay una creciente dificultad de los hogares para sostener gastos básicos, y eso se traduce en más deudas, más conflictos con servicios y un aumento muy preocupante de las estafas.”
Y agregó: “Nos preocupa especialmente que problemáticas como el endeudamiento y los fraudes digitales se estén profundizando a este ritmo, porque hablan de una mayor vulnerabilidad de los usuarios frente a un contexto económico que se vuelve cada vez más exigente.”
Una nueva centralidad de los conflictos económicos
El informe permite identificar una transformación en el tipo de demandas que llegan a la Oficina.
Mientras que en períodos anteriores predominaban conflictos más asociados al consumo cotidiano, actualmente crecen con fuerza aquellos vinculados a la economía estructural de los hogares, como finanzas personales, vivienda y servicios públicos.
Desde la Oficina señalaron que este escenario refuerza la necesidad de profundizar las políticas de información, prevención y acompañamiento, con especial foco en los sectores más expuestos a situaciones de vulnerabilidad.