Rosario, sábado 25 de abril de 2026
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Rosario, sábado 25 de abril de 2026

Comienza un curso para develar los senderos históricos y contemporáneos de la literatura rosarina en el Centro Cultural Contraviento

Será todos los sábados de 10 a 12 y está coordinado por el narrador, poeta y ensayista Eduardo D’anna y la escritora y editora Paola Chinazzo, y tiene como punto de partida las investigaciones hechas por el primero de ellos, que volcó en tres tomos titulados "La literatura de Rosario". El cuerpo expositor lo conforma un grupo de escritores, ensayistas y docentes reconocidos de la escena local
Comienza un curso para develar los senderos históricos y contemporáneos de la literatura rosarina en el Centro Cultural Contraviento

Un curso sobre literatura rosarina dará comienzo el sábado 25 de abril en el Centro Cultural Contraviento (Rodríguez 721). Fue organizado por el narrador, poeta y ensayista Eduardo D’anna y la escritora y editora Paola Chinazzo, y tiene como punto de partida las investigaciones hechas por el primero de ellos, que llevó a tres tomos y tituló La literatura de Rosario (Fundación Ross, 2024), donde reúne textos de autores rosarinos que van desde 1801 hasta 1996; y también Capital de nada. Una historia literaria de Rosario (1801-2000), en la que aparecen 500 nombres y hay referencias a más de 2000 ediciones; y por último La literatura de Santa Fe. Un análisis histórico, donde la exploración se amplía a la provincia de Santa Fe.

El curso, que funcionará todos los sábados de 10 a 12 en el mencionado espacio cultural y lleva como simple y concreto título Literatura de Rosario, se propone revisar todas las manifestaciones literarias producidas en Rosario y abordará las problemáticas que genera esa revisión, por lo general descuidadas por la crítica y la academia. Los docentes que estarán a cargo de las clases son Sebastián Riestra, Flavio Salazar, Pablo Solomonoff, Erica Brasca, Ernesto Inouye y Marina Maggi. Tendrá un costo mensual de 20 mil pesos y la inscripción puede hacerse en el mail elitros25@gmail.com.

Uno de esos docentes, el escritor y músico Pablo Solomonoff, destacó el espíritu que anima el proyecto y los objetivos que persigue esta nueva aventura de conocimiento sobre la nunca bien ponderada literatura local, que a esta altura ya ha alcanzado encomiables niveles de calidad a partir de expresiones de diversa índole, conformando una heterogeneidad a la que podría rastreársele algunas línea estéticas y tendencias, puesto que no existieron escuelas ni movimientos.

A si esta propuesta continúa de algún modo la Escuela de Literatura Rosarina que hace un par de años tuvo lugar en la facultad de Humanidades, Solomonoff respondió: “Sí, con la variante de que ahora no se está dentro de la institución universitaria, con los parámetros de la universidad, que son las horas cátedras, seguir tal programa, exigir trabajos de cierre, cumplir con horarios curriculares. Esto es algo más libre en cuanto a metodología, en cuanto a equipo de trabajo; si bien está la separación por módulos y unidades, se puede terminar yendo a cualquier clase porque no se les va a pedir a los asistentes ningún trabajo en especial. Es abierto a la comunidad y hay un arancel de inscripción solamente, para pagar el espacio y algunos otros gastos que se ocasionan. Cada expositor-docente toma un eje propio dentro del marco de la obra de Eduardo D’anna y construye desde ahí con sus propios aportes, en mi caso, yo hice la carrera de letras, pero lo tomo más desde mi lado de escritor. A mí me toca mucho de lo contemporáneo, que es gente con la que convivo y he estado intercambiando material, teniendo conversaciones y debatiendo y a mí me resulta un desafío hacer, por ejemplo, una lectura crítica de un amigo escritor, una persona con la que me puedo sentar y preguntarle sobre cualquier pasaje de sus libros, hacer un análisis distinto de lo que se podría hacer sobre autores canónicos como (Juan José) Saer o (Roberto) Arlt, que son los que nos dan en la facultad”.

 

Sobre las características propias del contenido, Solomonoff acotó: “Con sus investigaciones, D’anna llegó hasta 2015, 2016 reseñando autores, están determinados los nombres y las obras; él hace también un cierto ordenamiento en movimientos estéticos, ve a los objetivistas, pos-objetivistas, neobarrocos, según ciertas líneas estéticas y tendencias, porque hay mucha heterogeneidad; no se puede hablar de escuelas ni de movimientos, pero se puede segmentar en modernismo y pos-modernismo. De todos modos esto es algo más analítico donde nos permitimos opinar con un concepto y un criterio propio, donde tal vez el que toma una temática ya está un poco más especializado en ese asunto, porque es imposible abarcar todo y porque tenemos distintas experiencias e inquietudes”.

Ya que a algunos autores que serán abordados se los puede cruzar por cualquier calle rosarina, Solomonoff dice acerca de si serán invitados a participar que “puede ser en función de quién encare determinada unidad, los que podríamos llegar a invitar son los del último módulo, que son los más actuales. Va a depender del público que asista y de qué expectativas tenga”, y señala sobre los otros muchos autores que serán abordados: “Va a haber un material de lectura, que no será obligatorio, que son textos, novelas, que D’anna fue rescatando y recopilando en sus investigaciones; algunos son conocidos, como Jorge Riestra, Angélica Gorodischer, y otros son más desconocidos, algunos del siglo XIX que son los que también han transitado las calles de Rosario y formaron nuestra identidad literaria de alguna manera. Están Mateo Booz, Alcides Greca, Rosa Wernicke, Alfonsina Storni, cuyo legado vuelve a cobrar vigencia en la actualidad, que son insoslayables; en los años 40 del siglo pasado tenemos a Irma Peirano, Hugo Padeletti, gente que llegó hasta los años 80 con su obra, escritores que tuvieron una trascendencia nacional e internacional; después está el poeta y docente Aldo Oliva, Elvio Gandolfo, incluso (Roberto) Fontanarrosa, y entre los más contemporáneos están Beatriz Vignoli, Martín Prieto, Osvaldo Aguirre, Manuel López de Tejada, Verónica Laurino. Es interesante hacer un abordaje con las herramientas que plantea D’anna, pero en confrontación con lo que pasa en la actualidad, con la profusión de las redes, porque las referencias que antes eran literarias o plásticas, ahora son mediáticas y hay toda un retroalimentación con eso”.

Sobre si la dinámica del curso estará dada con el formato de una clase, el autor de la novela de ciencia ficción Cielito para Fray Tuerto explica que “está planteado como dos módulos de clase de 40 minutos cada uno con un corte y contemplamos la posibilidad de que se produzcan algunas charlas; las lecturas de los textos serán individuales para que cada uno haga su síntesis de los textos, pero seguramente se van a encontrar con sorpresas que generarán algunas preguntas en el contexto de ese marco teórico de referencia. Es interesante tirar del hilo para ver cuánta escritura local hay. D’anna tiene un presupuesto muy fundado cuando dice que Rosario nunca fue capital de nada, en el sentido de que ha estado en el medio entre ser la capital provincial, pero en conflicto con Santa Fe; en no ser un eje cultural central, sino esa cosa rara, siempre en transición hacia algo, ser un polo regional y a la vez una ciudad cosmopolita con influencias muy disímiles, una ciudad portuaria entre la mística de la denominación que tuvo como «Chicago Argentina»”.

Si además de poesía y narrativa, en el curso se van a abordar lo producido en revistas literarias, Solomonoff, quien es uno de los integrantes de la novela colectiva El leberwurst de tres puntas, explica: “Sí, tratamos de verlas en paralelo con el desarrollo de la crítica, con el desarrollo del teatro local de Mirko Buchín, Lauro Campos, Alma Maritano, Patricia Suárez; seguimos distintos ejes, la obra de determinados autores para ver la heterogeneidad, porque alternan entre el teatro, la poesía, la narrativa; escribir en ciertas revistas, o ser editores, trabajar muchas veces como periodistas, corresponsales o imprenteros, retroalimenta las funciones”.

Finalmente, sobre cómo se armó el cuerpo docente yel carácter que define el curso, Solomonoff expresó: “A los docentes los eligió D’anna, tomando algunos que tuvieron la experiencia de la facultad; con Sebastián Riestra fue para aprovechar su experiencia en el periodismo; D’anna tuvo ese espíritu aventurero de inventar sus propias herramientas de estudio, porque la teoría que se ve en la universidad es teoría europea, literatura clásica, alguna cosa sobre lo latinoamericano, lo de Ángel Rama por ejemplo, pero hablar de lo rosarino específicamente, requiere de una teoría rosarina, que además la hay, está el relevamiento de D’anna y algunos de los conceptos que fue desarrollando. Cuando se abordó la literatura rosarina con cierto método ha sido siempre desde afuera de la academia; me acuerdo que cuando estaba terminando la carrera veíamos a Saer como lo más moderno y contemporáneo, todavía estaba vivo y venía a Rosario y presentaba sus libros, pero hablar de los autores rosarinos no entraba en la currícula ni en ningún esquema teórico; la proliferación de editoriales independientes también influyó para que se edite más literatura local. En ese sentido, con esta propuesta todos los docentes de este curso queremos atravesar esas fronteras para ver qué pasa con la literatura rosarina”.