Miguel Passarini
Referente de las escénicas a nivel nacional, nacido en Córdoba pero radicado en Mendoza siendo un niño, el destacado actor, titiritero y director teatral Guillermo Troncoso, que mantiene un fuerte vínculo con Rosario, está de regreso en la ciudad con su versión de El Inglés, la recordada obra, en principio musical, escrita por el dramaturgo argentino Juan Carlos Gené.
La pieza, que ofrecerá en la ciudad dos funciones, una de ellas con charla y debate posterior, revisita de un modo muy singular las Invasiones Inglesas de 1806. El inglés se conoció en 1974 de la mano de su autor, musicalizada por Rubén Verna y Oscar Cardozo Ocampo, y recorrió el país como una bandera de resistencia frente a las dictaduras y el colonialismo.
Y si bien recrea los episodios de la Primera Invasión Inglesa, cuando se impuso sobre Buenos Aires un gobierno militar británico y la reconquista posterior a manos de un ejército popular rioplatense, la obra actúa como un eco del presente, con un país gobernado por la ultraderecha frente a lo cual, El Inglés se edifica como un poderoso alegato antiimperialista y contrario a los golpes de Estado militares, en un tiempo donde, entre más, se ha puesto en marcha un plan económico de vaciamiento y sumisión que ya se probó durante la última dictadura cívico-militar y que buscó regresar en el menemismo.
El espejo de un pueblo

En esta obra, Guillermo Troncoso se convierte en el espejo de un pueblo que reclama por lo que le corresponde al tiempo que también, de modo epifánico, pone en escena esos otros personajes históricos que forman parte de la historia, “con la fuerza de la percusión en vivo y canciones que atraviesan el relato como un latido”.
“Esta propuesta es algo muy personal para mí. Mi primer acercamiento a la obra fue cuando era adolescente. Vi aquella puesta con Pepe Soriano y el Cuarteto Zupay, dirigida por el propio Juan Carlos Gené y me voló la cabeza. Era la primera vez que veía a un actor hacer tantos personajes a la vez. En ese momento no sabía cómo se llamaba eso, después entendí que era la Técnica del Juglar: un actor que se transforma todo el tiempo usando el cuerpo, la voz, la energía. Y a mí me pareció algo mágico”, contó Troncoso en relación con aquél hallazgo que recorrió el país en sucesivas giras y presentaciones.
“Después, al poco tiempo, conseguí un casete de la obra y me lo aprendí entero, de forma literal. Hoy, con la distancia y el paso del tiempo, puedo decir que El Inglés fue una obra- escuela para mí”, sumó acerca de este poderoso unipersonal que propone un viaje poético, político y visceral por un momento fundacional de la historia argentina.
“Hace algunas semanas nos encontramos con Osqui Guzmán y nos reíamos porque a los dos nos había pasado lo mismo, haber aprendido de un casete estas obras, él con El Bululú de José María Vilches (una experiencia que el propio Guzmán cuenta en su versión de esa obra que tiene algo de biodramático) y yo de Pepe Soriano con El Inglés. Siempre digo que no soy un actor académico en el sentido tradicional, me fui formando con distintos maestros de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza. Pero ahí entendí cosas fundamentales: el fraseo, los silencios, cómo decir un texto, los matices. Todo eso lo aprendí, en gran parte, con el recorrido de esa obra”, destacó
Un legado

“Fueron pasando los años –sumó el artista–, me dediqué al teatro, y en 2006, cuando estaba trabajando en el Teatro Nacional Cervantes, que en ese momento dirigía Rubens Correa, le conté esta anécdota del casete. Y un día me dice: «Nos vemos en el bar al lado del teatro antes de la función». Llego, y estaba él sentado con Juan Carlos Gené. Fue un momento impresionante para mí. Rubens me lo presenta y me pide que le cuente la historia de aquél casete con el texto de su obra. Le hablé de ese adolescente que se había aprendido la obra de memoria, de cómo había sido una obra-escuela para mí, y Gené se emocionó. Me acuerdo que dijo: «¿Cómo puede ser que algo que hice hace tantos años genere esto?». Y en un momento me mira y me dice: «Tenés que hacerla». Y yo le contesté: «Me encantaría, maestro, pero siento que todavía no es el momento»”.
La anécdota acerca de El Inglés quedó flotando en el recuerdo hasta que el tiempo de ponerle en el cuerpo a se concretó: “Ese momento esperado terminó llegando finalmente; en este 2026 cumplo 40 años de trayectoria con el teatro, y el año pasado tomé la decisión de hacerla. Era algo que venía dando vueltas en mi cabeza desde hace muchísimo tiempo. Y por eso también decidí dirigirla yo. Sentía que, si la hacía, tenía muy claro el universo que quería construir. Y en ese proceso pasó algo hermoso. Yo estaba dando un curso en el Teatro Independencia sobre lenguaje corporal, mimo y pantomima, y un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) me preguntó qué iba a hacer este año. Les conté de El Inglés y me preguntaron si podían ir a ver los ensayos y les dije que sí. Eran seis, y de a poco se fueron quedando hasta convertirse en asistentes de dirección”.
Latidos de una nueva generación
El actor y director habló también de ese proceso de montaje de la obra y del aporte de esas otras miradas pertenecientes a una nueva generación de teatristas: “Fue un proceso realmente muy lindo. Ellos me devolvían una mirada externa mientras yo estaba adentro de la escena, construyendo todo. Al principio de cada ensayo planteábamos qué íbamos a trabajar, y al final hacíamos una puesta en común con todas las observaciones. Discutían, proponían, me pedían repetir escenas para probar cosas; fue un laboratorio muy vivo. Así llegamos al estreno, el 14 y 15 de marzo en el Teatro Independencia (gran coliseo de la capital mendocina), con una función previa para prensa y críticos. Y la respuesta fue hermosa. Y también porque la propuesta tiene algo distinto: además de actuar, también canto. Para eso, trabajé con el músico Víctor Silione, y sumé instrumentos en escena, bombos legüeros compactos y platillos que toco yo mismo, generando en vivo parte del clima o universo sonoro de la obra”.

“En los ensayos –agregó– fui descubriendo cada vez más el carácter político del texto más allá de su poética. Y lo fuerte es la vigencia en este presente. Lo que cuenta la obra sobre 1806 resuena muchísimo hoy, y a mí me sorprendía y a los chicos también. Y después lo comprobamos con el público: se divierten, se emocionan, pero todos coinciden en lo increíble que resulta que todo esto siga pasando. Ahí aparece esa idea de que nuestra historia es bastante cíclica. Y eso me da mucho orgullo: poder decir estos textos hoy, compartirlos. Porque no es una clase de historia, es teatro. Es una obra muy bien escrita donde el pueblo viene a contar sus propias vivencias, y yo me pongo al servicio de todos esos personajes”.
En el mismo sentido, Troncoso repasó el periplo de este tiempo con el material: “La repercusión fue tan buena que nos invitaron a Rosario. Y después de una de las funciones, vamos a promover un debate sobre el colonialismo en Argentina, desde las Invasiones Inglesas (1806) hasta la Guerra de Malvinas (1982), con periodistas, gente del teatro y excombatientes. Me parece súper valioso que la obra genere ese espacio. Y el periplo sigue: de Rosario nos vamos a Río Negro, al Teatro de la Barda. Después a Neuquén, vamos a estar en Araca Teatro, y el 20 de junio participaremos del Festival Internacional de la Palabra en San Luis, compartiendo con espectáculos internacionales. Estoy muy contento. No sólo por lo que está pasando con el espectáculo, sino por lo que sigue generando. Y sobre todo por estar diciendo hoy un texto escrito en los años 70 sobre un hecho de 1806, y sentir que sigue hablando de nosotros. Eso para mí es el teatro en su estado más vivo”.
Y cerró: “Me acompaña en esta gira Francisco Salinas, quien fue asistente de dirección y asume el rol de técnico operador de sonido y luces. Y tengo además a un teatrista local y gran amigo, Christian Álvarez, como a otros tantos amigos hermosos de Rosario que me ayudaron en la concreción de estas funciones, porque el teatro siempre es un fenómeno colectivo”.
Para agendar
El Inglés ofrecerá en Rosario dos funciones. La primera se concretará este jueves 7 de mayo, a las 21, en El Rayo (Salta 2991), al tiempo que el viernes 8, a las 20.30, se presentará en La Vigil (Além 3086). Tras esta función tendrá lugar una charla-debate de la que participarán la periodista y escritora Alicia Salinas y el militante popular y profesor de historia Fabio Gentili, además de la presencia de Veteranos de Guerra de Malvinas del Centro de Ex Combatientes de Rosario. Para reservas: 341-3000421.