Con el inicio del Mundial 2026, volvió a cobrar protagonismo el problema del delay o latencia en las transmisiones deportivas. Se trata del tiempo que transcurre entre una acción que ocurre en la cancha y el momento en que aparece en la pantalla, una diferencia que puede ir desde unos pocos segundos hasta más de 40, según el sistema utilizado.
La demora se genera por distintos procesos técnicos, como la compresión de la señal, su distribución y el almacenamiento temporal de datos para evitar cortes. Aunque todos los sistemas presentan algún retraso, la Televisión Digital Abierta (TDA) suele ser la opción con menor latencia, seguida por el cable y la televisión satelital.
Las plataformas de streaming son las que muestran mayores diferencias. Mientras algunos servicios optimizados para eventos en vivo logran retrasos mínimos, la mayoría de las plataformas convencionales pueden acumular entre 15 y 45 segundos de demora.
Los especialistas recomiendan utilizar conexión por cable de red, redes Wi-Fi de 5 GHz y dispositivos actualizados para reducir el delay. Sin embargo, por ahora, los festejos anticipados de vecinos o bares seguirán siendo una postal habitual de cada partido del Mundial.