Alejandro Fargosi es abogado y diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA) por la Ciudad de Buenos Aires, distrito por el que encabezó la lista libertaria en las legislativas del año pasado en paralelo con la nómina al Senado que lideró Patricia Bullrich. Fargosi, con su estudio jurídico, patrocinó al fondo buitre Burford Capital en otro litigio contra la Argentina: el de Aerolíneas Argentinas. Es la misma firma que esta semana perdió el juicio por la renacionalización de la petrolera YPF, que el Gobierno intentó capitalizar en contradicción con su prédica anti expropiación.
El legislador, de 71 años, participó del proceso privatizador de Aerolíneas Argentinas durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, representando también a grandes compañías locales como Telefónica, Clarín y Fibertel. Y su estudio patrocinó al grupo Marsans en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial.
Marsans litigó contra la Argentina tras la reestatización de la aerolínea de bandera, y el estudio Fargosi & Asociados representó a la multinacional en sus pretenciones de un millonario resarcimiento.
Pero Burford habían adquirido el juicio de Marsans. Se estima que el fondo invirtió cerca de 13 millones de dólares para financiar el proceso legal a cambio de quedarse con una parte mayoritaria del resultado del juicio.
Y efectivamente, representado por el mismo estudio Fargosi & Asociados, el fondo buitre ganó cerca de 140 millones de dólares, 976% más de lo que había invertido para litigar. El estudio del actual diputado nacional se llevó al menos 922 mil dólares en concepto de honorarios, que tuvo que pagar el Estado argentino. El proceso continuó tras la condena contra Argentina, que el país apeló y le rechazaron, y Burford le revendió el paquete a otro fondo, Titan Consortium, que lo siguió en Estados Unidos.
Hay más: cuando salió el fallo del CIADI, en julio de 2017 durante la presidencia de Mauricio Macri, Diego, uno de los hijos de Fargosi, era directivo de Aerolíneas. Y antes, había trabajado en la empresa durante la gestión del Grupo Marsans.
Burford es el mismo que volvió a demandar a la Argentina, específicamente en el caso YPF. Pero ahora perdió el juicio y mucho dinero, porque sus acciones en Wall Street se derrumbaron hasta un 40% tras conocerse la noticia sobre lo decidido por la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York.
Ese tribunal revocó la sentencia dictada en primera instancia por la jueza neoyorkina Loretta Preska, que implicaba un multimillonario pago en dólares, al desestimar los reclamos de Burford por incumplimiento de contrato contra la Argentina. Y así selló una resolución favorable a YPF.
Allegados al legislador libertario aseguraron, luego de que se recordara su vínculo con los inversores de rapiña, que Fargosi se desligó del estudio familiar en 1987.
El abogado tiene un pasado turbulento
En 2011, Alejandro Fargosi fue expulsado del Colegio de Abogados porteño, un hecho poco común. Fue por respaldar una supuesta irregularidad en un concurso de jueces federales en el que un candidato fue acusado de copiar o comprar el examen. Fargosi negó la expulsión y en cambio afirmó que se trató de una renuncia voluntaria por desacuerdos con la institución.
En 2015, lo denunciaron por estafa procesal a raíz de haber litigado contra el Estado junto a Marsans y luego vender el litigio al fondo Burford.
Durante la campaña de 2025, además, compartió en redes una portada falsa de Clarín que había sido editada. La fake era manipulación de una noticia de 2005 según la cual el fallecido ex presidente Néstor Kirchner había pagado la deuda con el FMI tomando otra con Hugo Chávez al 16 por ciento. La tapa original no mencionaba ese detalle, lo que generó críticas por desinformación histórica.
También fue señalado por ataques antisemitas y macartistas, en especial contra la referente de la izquierda Myriam Bregman, a quien llamó militante judía de izquierda en redes sociales. Fargosi rechazó esas acusaciones y se dio el lujo de la ironía: dijo que sus detractores son capaces de imputarle hasta el asesinato del ex presidente estadounidense John Kennedy.
Los señalamientos no terminan ahí. Lo vincularon con Gustavo Bruzzone, figura ligada a una trama de tráfico internacional de cocaína de más de 1600 kilos con destino a Emiratos Árabes. Algunos medios de izquierda lo tildaron de narcocandidato, aunque el vínculo parece más de cercanía o amistad que de participación directa probada.
El abogado mileísta fue director del Banco Macro por ANSES durante el macrismo, período en el que hubo denuncias por evasión. No obstante, no hubo una causa judicial en su contra por ese motivo.