Crece el río Paraná, aunque desde niveles muy bajos, y diversas especies ajenas al paisaje urbano aparecen en la costa rosarina. En estas semanas se conocieron dos casos que fueron noticia: el de un hurón al que una persona mató de un palazo en la zona de la Estación Fluvial y el de una familia de carpinchos que decidió vivir en la caleta del Club de Regatas Rosario en la zona norte.
María Esther Linaro, más conocida Beba y fundadora en 2001 del refugio de animales Mundo Aparte, le explicó a El Ciudadano que ante la aparición de especies no comunes en la ciudad lo que necesita la sociedad es educación y conciencia ya que en la aparición de camalotes más consistentes acarrean animales.
“Nuestra costa no tiene un sentido lineal sino que tiene como ensenadas, sobre todo en los clubes, como una especie de entrada que los españoles llaman riadas”, describió y aclaró que el animal que llega no “está cómodo». Por el contrario, dijo, «están indefensos y por su propio instinto, como por ejemplo los reptiles no pueden tirarse al agua porque los arrastra la corriente”. Permanecen en los camalotes hasta llegar a la costa rosarina y aparecen de vez en cuando especies poco comunes para el ojo del ciudadano.
Sobre el hurón que apareció en La Fluvial, Esther explicó que el es un animal de la zona, del humedal: «Lo que pasa que, al igual que la comadreja, lo raro es verlo de día. Se ve que no tuvo otra opción que mostrarse para alimentarse”, señaló.
Indignación por la muerte de un hurón que apareció en La Fluvial: mató al animal de un palazo
Los animales que aparecen están muy vulnerables. Linaro recordó que hace unos años apareció también una familia de coipos en una pileta.
La intervención del humano
María Esther indicó que es necesario educar y tomar conciencia. “El problema es el retroceso numérico de nuestra fauna”, dijo y ejemplificó con los zorros: “Queremos hacer espacios para vivir cada vez más grandes y se construye en lugares silvestres porque querés paz y después se vuelve una city porteña, en ese lugar que habitaba el zorro, pero a él no lo querés ahí”.
Refugio Mundo Aparte
En el refugio se llevan a cabo visitas para mostrar y visibilizar el trabajo que allí se realiza. En verano no hay visitas, se retoman en marzo, pero el trabajo continúa.
Hay unos 70 animalitos en el lugar ubicado en Sorrento 1595, la zona norte de la ciudad. Actualmente están por liberar una golondrina que tenía su ala vencida. “Se puede pensar, tanto esfuerzo por una golondrina, pero no viven en cautiverio y es hora que se vaya”, agregó para mostrar el trabajo arduo y constante que hacen por salvar cada especie de animal rescatado.
También contó un hecho para ellos insólito: “nos trajeron una comadreja, llena de gusanos, destruida, la operaron y está viva y con ganas de alimentarse. Es una discapacitada total y con dos años (que es la edad promedio de vida que tienen), pero el salvarla muestra el valor por la vida”.