En el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, mujeres y disidencias sexuales se movilizaron masivamente en la ciudad de Santa Fe contra la recientemente aprobada Reforma Laboral. «La derecha neofascista que gobierna en contra de los intereses del Pueblo nos empuja al descarte y a la precariedad propia del capitalismo neoliberal, extractivista y patriarcal», expresaron en un comunicado, elaborado por la Asamblea Ni Una Menos de la ciudad. Agregaron: «Abajo la reforma laboral, que es esclavitud social».
«Las mujeres y disidencias somos las que más sufriremos la aplicación de esta reforma, que profundiza un ajuste brutal a nuestros ingresos, a la salud, la educación y a las políticas de género, vulnerando nuestros derechos y afectando la vida sobre todo de las más pobres», manifestaron. Y se preguntaron: «Con ingresos de hambre y destrucción de fuentes de trabajo. Con la única posibilidad laboral de manejar un Uber o pedalear todo el día, o peor aún entrar al mundo narco, ¿qué sueños y esperanzas dejan en pie?«.
Indicaron: «Este modelo universaliza el saqueo de bienes comunes, el cierre de fuentes de trabajo». Afirmaron que el gobierno lleva a cabo «un extractivismo de derechos». Añadieron: «Desde el gobierno nacional se produjo una gigantesca transferencia de recursos al FMI. Este endeudamiento sumado al marco jurídico que impone La Libertad Avanza profundiza nuestra pobreza, y quita recursos al funcionamiento del Estado como ha quedado expuesto en el presupuesto aprobado en diciembre de 2025».
También expresaron: «Nos preguntamos cómo será nuestra vida, a partir de esta reforma, si ya hoy redoblamos las tareas de cuidado sin salario; disminuimos nuestros ya escasos ingresos; carecemos de alimentos necesarios y de atención a la salud, especialmente a la salud mental, resentida por tantos padecimientos. Si hoy ya buscamos nuevas fuentes de sostén para los comedores comunitarios». Al respecto, reclamaron que se efectivice la ley de reconocimiento a las cocineras comunitarias. Y marcaron lo caro del transporte público. En la ciudad capital, el boleto está a $1.720.
Vidas cada vez más precarizadas
Denunciaron que las mujeres y disidencias sexuales tienen los trabajos informales con los más bajos ingresos, la falta de aportes jubilatorios y protección social. «Nuestras posibilidades son vender pan o ir al trueque», reclamaron. También reclamaron que la Asignación Universal por Hijo no alcanza (hoy en $103.000).
Cuestionaron la desfinanciación de las políticas de género mientras se siguen sucediendo los femicidios. En la Provincia de Santa Fe, según Mumalá durante enero y febrero de este año hubo 5 femicidios y 22 intentos de femicidio.
En cuanto a las mujeres con discapacidad, manifestaron: «En un mercado atravesado por el patriarcado y el neoliberalismo nuestros cuerpos son medidos bajo criterios de ‘eficiencia’ que reproducen el capacitismo y nos vuelven descartables».
También denuncian que las empleadas domésticas reciben menos de 4.000 pesos por hora y no están legalmente inscriptas. «No tenemos aportes ni obra social», afirmaron.
La población travesti trans subrayó: «Somos las más pobres entre las pobres. El ajuste y las campañas de odio nos empujan cada vez más a los márgenes de todo. El cupo laboral quedó en el olvido».
Sobre las jubiladas nacionales, señalaron que perciben un haber mínimo que las pone en la disyuntiva de «comer o comprar remedios». La implementación del FAL (Fondo de asistencia laboral) es un mecanismo que utilizará fondos del ANSES para que las grandes empresas despidan trabajadores sin costo alguno. Sobre las jubiladas provinciales, pronunciaron: «Nos roban nuestros haberes, en nombre del mal llamado ‘aporte solidario’, mientras dejan intactos los ingresos de los más ricos, como las cerealeras que ni siquiera pagan ingresos brutos».
Sobre las juventudes, indicaron: «Nos quieren disciplinades. Nos empujan a la precarización y al abandono de carreras y las que quienes somos docentes universitarias, tenemos sueldos por debajo de la indigencia». Las estudiantes secundarias también indicaron verse afectadas por la reforma laboral: «Nos colocan frente a un futuro incierto y sin libertad de elección».
«La falta de acceso a la educación pública, a la salud y a los bienes culturales nos obliga a dejar la escuela y a hacernos cargo de las tareas de cuidado. Peor aún: nos lleva a las calles donde somos blanco fácil de la droga, la violencia y el sistema prostituyente. El gobierno no sólo nos quita derechos económicos y culturales sino que además nos criminaliza bajando de edad de punibilidad», añadieron.
¿Qué futuro construye la reforma laboral?
El movimiento transfeminista de la ciudad de Santa Fe se pregunta:
¿Cómo vamos a hacer para ordenar nuestros tiempos de trabajo y de cuidados si pasamos a depender de las decisiones de nuestros empleadores, sin descanso, con salarios reducidos y sin la seguridad social? ¿Cómo vamos a coordinar el turno en el pediatra, la salida de la escuela de les niñes o el cuidado de un familiar dependiente si no se sabe cuándo se estará libre?
«Tampoco tendremos tiempo disponible para participar comunitariamente ir a reuniones sindicales o políticas, o simplemente disfrutar del tiempo libre», indicaron. Y denunciaron que «esa es la apuesta de los gobiernos nacional y provincial: meternos miedo, desmovilizarnos, disciplinarnos, romper toda esperanza a una vida mejor mientras los poderosos de adentro y de afuera se forran los bolsillos, destruyen la naturaleza, se apropian de las tierras, el agua y de todos los bienes comunes».
Propuestas para resistir
Con la memoria de las luchas pasadas, proponen:
Juntarse con otras, otres para construir alternativas comunes.
Tener presencia en las calles, pensando colectivamente el futuro de las trabajadoras.
Preguntarse: ¿cuál será el horizonte para nuestras vidas? ¿Cómo sostenemos la importancia de la vida digna, saludable para cada une de nosotres?
Debatir con otres. ¿Qué trabajos son socialmente necesarios para sostener la vida? No sólo el trabajo bajo patrón es válido. Plantean que se reconozca y se proteja el trabajo cooperativo, autogestivo y comunitario.
Defender los trabajos de cuidado.
Plantear sus inquietudes en las diferentes organizaciones gremiales, sociales.
También aludieron a la importancia de la formación en perspectiva feminista y de género.