Fotos: Juan José García
Newell’s volvió a perder. Es la frase más repetida en este campeonato. Así como se repiten sus errores en loop. Esta vez fue 2 a 0 ante Estudiantes de La Plata por la fecha 7 del Torneo Apertura de la Liga Profesional. No hubo caso, ni la presencia de Lucas Bernardi en el banco, ni los ocho cambios, ni las modificaciones estratégicas. Nada parece torcer este rumbo, nada parece detener la caída en el pozo ciego. Los goles de Thiago Palacios y de Fabricio Pérez decoraron el resultado.
El Rojinegro no tiene reacción ante los golpes, no cuenta con capacidad para rebelarse ante la adversidad. Pero tampoco puede empezar arriba nunca. Algo que pudo haber encontrado en la primera parte, pero no sucedió.
Newell’s ofreció una versión mejorada en el primer tiempo ante el Pincha, respecto de lo que fueron los primeros seis juegos del Apertura. La presencia de los pibes Sotelo, Regiardo y Acuña en la mitad del campo le dieron algo de fluidez.
De todas maneras, la mala noticia de la molestia física de Sotelo al promediar el primer tiempo ponían un signo de interrogación a lo que vendría. Su lugar lo ocupó otro pibe: Gomez Mattar.
Lo mejor del equipo de Bernardi lo volvió a ofrecer Walter Núñez, desequilibrante y picante. Lo cual parecía una continuidad respecto de la etapa anterior. También lo fue la falta de gol. Luciano Herrera de falso 9 se sintió incómodo y solo encontró espacios cuando pudo girar con mucho campo por delante. Así y todo tuvo la más clara: Núñez le metió un pase gol y Herrera le erró a la pelota.
En el segundo tiempo se cayó a pedazos. Lo tumbó el primer gol del Pincha. Un toqueteo en la puerta del área y un remate de Palacios sin oposición fueron una piña de nocaut.
Ahí, el equipo volvió a perder el rumbo, como contra Defensa y Justicia o como contra Banfield, como en cada partido. Estudiantes manejó los tiempos, empezó a jugar casi al trotecito y, así y todo, se comió cuatro goles debajo del arco.
La salida por una molestia física del arquero Gabriel Arias resultó un golpe más al ánimo, incluso generó la bronca de los hinchas que repudiaron su salida y lo silbaron. El ingreso de Barlasina no pudo cambiar nada. Incluso, en el primer tiro al arco Perez le metió el segundo.
Pudo ser una goleada, pero no lo fue. No importa demasiado. No cambia el presente. Nada parece modificar ese derrotero sin fin, ese pozo ciego. Newell’s vive “El día de la Marmota”. Y se le viene el clásico en casa.