Fotos: Juan José García
Inició otra ilusión auriazul. Central hizo su estreno en la Copa Libertadores, una edición es más que especial para la Canallada. Y en su debut igualó sin goles con Independiente del Valle en el Gigante. El Canalla mereció mucho más, pero al fútbol se gana con goles. Que el arquero del rival haya sido la figura demuestra la superioridad que tuvo el elenco de Almirón. Pero no pudo.

El elenco visitante fue más claro en el juego en el inicio del partido. No vino a especular ni mucho menos. Se limitó a defender cuando fue necesario y a atacar cada vez que pudo. Ledesma se revolcó un par de veces en los primeros 20 minutos, toda una señal que el ritmo de partido lo marcaba Independiente.
Hasta que llegó la novedosa pausa de rehidratación. Ahí Central mejoró e incluso tuvo la chance más clara de la primera etapa en un remate de Giménez en el área chica. El paraguayo le dio con izquierda y eso hizo fácil la tarea del seguro Quintana.
En el último tramo Central fue levemente superior a su rival. Di María probó desde muy lejos, Veliz conectó de cabeza y Pizarro remate afuera, fueron algunas de las aproximaciones del Canalla.
La charla de Almirón en el entretiempo dio sus frutos. El Canalla se paró más adelante y de poco se lo fue llevando por delante a Independiente. Un cabezazo de Veliz, un remate de Campaz, una que no pudo empujar Ovando. Central era superior a su rival. Le faltaba plasmarlo en la red rival.
Y esa superioridad auriazul se agrandó con la tonta expulsión de Junior Sornoza. El capitán, un veterano de mil batallas, le pegó un cachetazo sin sentido a Ovando. Central fue una tromba. Le llegaba por todos lados. Pero no podía hacer lo más importante: el gol.
Central lo buscó siempre, con errores y virtudes. Intentó por arriba, por abajo, pero no le alcanzó para debutar con un triunfo. Di María tuvo destellos de su jerarquía (se le notó la falta de ritmo), pero tampoco fue suficiente. Campaz desbordó una y mil veces, pero tampoco le sirvió de mucho. Almirón tiró toda la carne al asador e incluso mandó de 9 a Quintana. Y no fue la fórmula ideal.
El partido debut puede, de alguna manera, dar indicios para el futuro. A pesar del empate, Central demostró que tiene argumentos para pelear por la clasificación. Fue superior a un rival bravo, que incluso cuando jugó con diez sacó chapa para defender muy bien y que se basó en la tarea de su arquero. La misión canalla en la Libertadores lo tendrá el miércoles próximo en Asunción para enfrentar a Libertad, que perdió en Venezuela con Universidad Central por 3-1. Ahí el elenco de Almirón deberá ir a ganar para suplir lo que no pudo festejar en el Gigante.