Este miércoles, familias que hace unos días comenzaron a instalarse en un terreno fiscal de Santa Fe dentro de Villa Gobernador Gálvez denunciaron un violento desalojo por parte de la policía provincial. Dijeron que las reprimieron con balas de goma mientras protestaban con quema de gomas en reclamo de una respuesta a lo que, afirman, es una necesidad urgente de un espacio donde armar un techo. Y agregaron que los efectivos nunca les mostraron una orden judicial para el operativo.
El Municipio villagalvense explicó que los terrenos del conflicto pertenecen a la Dirección de Hidráulica de Santa Fe y son inundables. Es una zona sobre la ribera del arroyo Saladillo, detrás de lo que será el Hospital Regional Sur y cerca del puente que cruza el curso de agua en la continuidad de la avenida San Martín de Rosario.
Las familias que intentaron una primera toma el último jueves de enero argumentan que esos terrenos están abandonados desde hace más de 30 años, que se transformaron en un basural y en un sitio para cometer delitos de todo tipo. Y que ellos comenzaron a limpiarlo y despejarlo.
«Lo único que queremos es un lugar para vivir. En vez de dárselo a la gente que lo necesita, está deshabitado el lugar», señalaron referentes de los ocupantes.
Conflicto que se agrava
Tras el primer intento de levantar viviendas provisorias en el terreno, hubo otro el fin de semana pasada, junto con un pedido a la Municipalidad para que se los cedan. El Gobierno local respondió a través de la secretaria de Gobierno, Victoria Culasso. La funcionaria reafirmó que el predio no le pertenece a Villa Gobernador Gálvez, y que no puede dar curso al reclamo de los ocupantes. Además, señaló que se había elevado una denuncia ante la Justicia y que Fiscalía ordenó en consecuencia el desalojo.
Culasso remarcó que no se permitirán tomas de tierras y que el predio en cuestión cumple una función clave ante eventuales desbordes del Saladillo.
El tema se complicó el martes. Las familias reclamaron frente a la sede municipal villagalvense una respuesta a lo que, afirman, es la necesidad urgente de un lugar donde vivir. Y tampoco hubo en esa oportunidad un acuse de recibo por parte de la gestión del intendente Alberto Ricci.
A media mañana del miércoles, armaron un piquete para exigir respuestas oficiales sobre el puente que cruza el Saladillo. Allí se produjo el encontronazo con las fuerzas de seguridad.
«Estábamos cortando y prendimos unas gomas, pero nos reprimieron otra vez, nos empujaron para atrás y nos obligaron a borrar los videos que teníamos, y firmar cosas que no quisimos firmar», dio su versión del episodio una de las mujeres que pretenden asentarse en el predio de la discordia. «Nos maltrataron y lo peor, se llevaron (detenido) a un compañero y lo amenazaron con que le iban a armar causa», agregó.
Voceros de la protesta indicaron que el compañero demorado en la comisaría 15ª se llama Fernando Ariel Barrios.
La necesidad de vivienda en el centro del conflicto
«No queremos que nos regalen nada. Queremos pagar el terreno en cuotas, pagar la luz, el agua, hacer las cosas bien», insistió Vanesa, otra referente del intento de asentamiento. Y explicó que muchas de las familias no tienen trabajos informales o ingresos estables que les permitan afrontar ni siquiera un alquiler. Mucho menos, la compra de una vivienda. «Lo único que pedimos es una oportunidad», resumió.
«Hace 14 años que vivo acá, antes de que empezaran a construir el hospital. Yo soy una persona laburadora, trabajo todos los días. Nos vinieron a querer sacar de prepo y creo que están muy equivocados», relató otro de los que intentan ocupar el predio provincial. En su caso, no es de Villa Gobernador Gálvez sino de Rosario, del barrio Las Flores.
«La necesidad de vivienda es real y la escuchamos todos los días, pero hoy no tenemos una respuesta inmediata a corto plazo. Vamos a seguir dialogando y gestionando planes de vivienda social ante los gobiernos provincial y nacional», señaló Culasso desde la Municipalidad villagalvense.
La violencia
Lo que reprochó Vanesa desde el lugar de las familias que reclaman es el accionar violento de la policía, de acuerdo a su relato. Contó que este miércoles arribaron varios móviles para desalojarlos del puente sobre el Saladillo donde se concentraron para reforzar sus pedidos a las autoridades.

«Cuando subimos al terraplén empezó a llegar la policía. Primero uno, después otro patrullero, y de repente había varios. Nos gritaron que teníamos que bajar, pero no nos mostraron ninguna orden judicial», explicó la mujer. Y afirmó que los agentes pasaron de unos primeros empujones a la represión con golpes y disparos de balas de goma.