Trabajadores bancarios se manifestaron este miércoles tras conocerse la orden de cierre de tres sucursales del Banco Bersa y la decisión de la entidad de despedir a una decena de empleados. La medida cayó sorpresivamente en plena jornada laboral y encendió todas las alarmas en el gremio.
Fuentes sindicales confirmaron que, en estas horas, una decena de trabajadores fue notificada de su despido, mientras que la Asociación Bancaria ya puso en marcha un plan de lucha. La seccional Rosario, a cargo de Sergio Rivolta (secretario general) y Pablo Guidi (secretario adjunto), se encuentra en estado de alerta máximo.
«Venían haciendo un intento de achicamiento»
Pablo Guidi explicó los movimientos previos que realizó la entidad bancaria, perteneciente al Grupo Eskenazi. «Venían haciendo un intento de achicamiento, y la semana pasada convocaron a los compañeros a arreglar por una cifra mayor a la indemnización. Nosotros pensamos que con eso el banco estaba dispuesto a frenar todo tipo de maniobra, y hoy nos enteramos del cierre de esas tres sucursales, sin el arreglo de 10 compañeros», disparó el dirigente.
«Estamos hablando de unos 20 compañeros, de los cuales 10 habían llegado a un arreglo, y otros diez fueron despedidos. Nosotros creemos que con el achique del 50 por ciento del personal se puede llegar a un acuerdo para que los compañeros que se quisieron quedar trabajando sigan trabajando», detalló en relación a la magnitud del conflicto.
Como primera medida, los delegados y afiliados ocuparon la sede del banco de la calle Santa Fe 1382, donde se instaló una protesta y se lleva adelante una asamblea permanente para definir los pasos a seguir.
Ante la gravedad de la situación, la Asociación Bancaria radicó una denuncia formal en el Ministerio de Trabajo para frenar los despidos y exigir la reapertura de las sucursales afectadas.
«La intención es que haya una conciliación obligatoria, estamos esperando, y mientras tanto seguimos en alerta y movilización», concluyó Guidi.