Rosario, domingo 29 de marzo de 2026
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Rosario, domingo 29 de marzo de 2026

De proyecto de la UNR a la peatonal: Vulvar, la marca rosarina que resiste a los gigantes del sudeste asiático

Desde Rosario, Vulvar apuesta a una estética marcada por las estampas, el color y una producción independiente que prioriza el diseño
Vulvar, un proyecto comercial que surgió en la Universidad
Vulvar, un proyecto comercial que surgió en la Universidad

Salomé Davida / Especial para El Ciudadano

Luego de la pandemia, la Galería Pasaje de la Nación (Córdoba 1055) se transformó en un espacio donde encontrar piezas de diseño. El local de Vulvar resalta por sus prendas de colores estridentes y sus diseños originales; al igual que los demás, es chiquito y tiene un solo perchero en el que se exhiben todos los ítems que ofrecen. Además de polleras, tops y vestidos, tienen accesorios como aros coloridos, medias divertidas y objetos decorativos para la casa.

De proyecto universitario a tienda de diseño en la peatonal de Rosario.

Sus dueñas, Yasmín y Luisina, son dos estudiantes de Bellas Artes (Facultad de Humanidades y Artes de la UNR), que comenzaron con este proyecto como un trabajo de una materia de la carrera, la motivación surgió de crear piezas que no encontraban en el mercado.

“Ya veníamos haciendo accesorios para uso propio, con juguetes y objetos que encontrábamos. En 2017, para la materia Proyecto II, nos decidimos por esta propuesta: Vulvar, y en el coloquio el profesor nos dijo: “¿Por qué no lo hacen?”. Así fue como empezó, de una manera súper lúdica, sin la presión de lo económico ni de lo laboral: pusimos $2000 cada una, recorrimos cotillones, compramos algunas cosas y empezamos a armar. En principio, la idea era elegir objetos que nos gustaran y, con eso, hacer accesorios: un trabajo más artesanal”, cuenta Yasmín.

El nombre de la marca surge de la combinación entre las palabras vulva y vulgar. Se trata de una propuesta fuertemente ligada a lo femenino y, en sus inicios, influenciada por el auge del feminismo, por otro lado, lo “vulgar” aparece como una forma de entender la ropa en su máximo potencial a partir de lo kitsch, es decir, desde aquello que se caracteriza por ser exagerado, sentimental, recargado o de “mal gusto” de forma intencional.

El recorrido de Vulvar 

Antes de consolidarse como tienda de diseño, la marca comenzó a probarse en distintos espacios que fueron moldeando su estilo. 

Luisina amplía sobre esta etapa: “La primera vez salimos en una marcha del 8M con las escaravulvas, que era el producto insignia, después empezamos a hacer ferias, y luego con la pandemia armamos la página. Fue un momento super propicio para lo que hacíamos porque en las videollamadas solo se veía de la cintura para arriba y nosotras ofrecíamos los aros. También estábamos solas a nivel comercial con ese producto, no había casi competencia, en ese momento era muy llamativo, un producto extraño.”

Las fundadoras del proyecto cuentan que como estudiantes de Bellas Artes, en principio no tenían en mente un “plan de negocio” armado ni ideas de sacar cápsulas y colecciones, que son las formas que tienen de vender otras marcas, sino que se mueven más por el deseo, se trata de una cuestión más artística en donde, por cierto tiempo, alguna de ellas se obsesiona con algún objeto, color, animal, o imagen de la naturaleza y consiguen que esa figura se plasme en una remera, falda, o buzo. 

En relación al objetivo de Vulvar como marca, Lusina explica: “Nuestra intención es consolidar una estética que aporte a una identidad nacional. Nos interesa hablar del diseño argentino en general, no como representantes, pero sí colaborar en ese sentido.”

En Rosario hay muchas marcas de diseño local y todas tienen una estética que las distingue, sobre cuál es el motivo por el que eligen Vulvar, detalla: “Una de las principales cosas por las que nos eligen son los diseños de las estampas, los colores y lo que eso comunica, cómo te hace sentir.”

Complejidades y desafíos de producir ropa en Argentina

La industria textil en Argentina está sufriendo una grave crisis debido a la apertura de las importaciones, grandes empresas chinas como Shein y Temu ofrecen una gran variedad de indumentaria a un costo muy bajo, esto impacta directamente en la producción de ropa a nivel local, sobre los obstáculos de producir ropa hoy en Argentina, Yasmín se extiende: “El principal desafío son los costos, queda caro contra algo que se puede comprar en el exterior, también sucede que hay ciertas técnicas para estampar las prendas que no se pueden realizar acá por no disponer de las herramientas necesarias: falta maquinaria e inversión.”

Vulvar es un proyecto autogestivo que no cuenta con las mismas posibilidades que grandes marcas donde la ropa se produce de manera masiva, cada prenda, estampa y decisión estética surge de sólo dos cabezas: las de Yasmín y Luisina, por ende la producción no tiene la inmediatez que el mercado exige, pero la diferencia y el valor que tiene es el diseño único de cada pieza.

Otra de las problemáticas que atraviesa la indumentaria en Argentina es la falta de talles, sobre todo en la vestimenta femenina. Al respecto, Yasmín relata: “Hay otras cosas que fuimos mejorando con el tiempo. Por ejemplo, que las clientas, si no hay un ítem en su talle, puedan pedirlo. Es importante dar la posibilidad de que, si alguien queda fuera de la tabla, pueda igualmente acceder a una pieza”.

Además, estas prendas se piensan siguiendo los principios del slow fashion: “Está bueno hacer lo que se necesita, para la gente que lo quiere, en el talle que se precisa.”

Sobre su relación personal con la moda

¿Qué significa, para dos creadoras de ropa, vestirse?

Yasmín: 

Yo creo que una de las cosas más importantes que hago en el día me condiciona muchísimo. Además, en el proceso hay cuestiones con el cuerpo y un montón de factores que se juegan a la hora de elegir qué me voy a poner. Para mí es como construir una estampa, algo parecido a hacer un collage.

Luisina: 

Yo veo todo como un collage: vestirse, el diseño del departamento de uno, hacer una pasta frola, lo que sea. Por otro lado, es un acto chiquito pero revolucionario, porque hay toda una bajada de línea sobre cómo vestirse según el cuerpo que tenés u otros factores. Ser consciente de lo le concierne a cada uno, que es su propia vestimenta, tiene impacto. No es lo mismo ver a una persona con full print que a una persona toda gris, sin desmerecer a ninguna de las dos.