Por Salomé Davida / Especial para El Ciudadano
María Laura, la esposa de Fernando, denuncia que las recientes reducciones del PAMI dejaron sin cuidador a su marido, un paciente postrado que requiere asistencia permanente.
Hace diez años, Fernando sufrió un ACV hemorrágico que le dejó graves secuelas: traqueotomía, botón gástrico, talla vesical, múltiples intervenciones y una dependencia total de cuidados las 24 horas. “Yo en casa tengo una mini terapia, tengo oxígeno, concentrador de oxígeno, aspirador, colchón antiescara”, describe María Laura sobre el nivel de complejidad del cuidado diario.

Afiliados a PAMI desde entonces, en el último tiempo comenzaron a sufrir reducciones en los servicios. “Yo tenía diez veces kinesiología respiratoria por semana y me las redujeron a cinco, tenía asistencia médica toda la semana, ahora me dan únicamente dos mensuales, también contaba con visita de enfermería tres veces por día, ahora solamente uno, además, me sacaron el acompañante terapéutico y la fonoaudióloga”, detalla.
En medio de la lucha diaria por sostener la atención de su marido, María Laura fue notificada de que el PAMI dejará de cubrir el cuidador diario a partir de mayo, un servicio clave que permitía mantener la asistencia las 24 horas y que también implicaba el ingreso laboral del enfermero que lo atendía.

“Me vine a trabajar con el corazón en la boca, pensando en los riesgos que corre Fernando estando solo”, relató Laura, que sostiene que su marido “no puede estirar la mano y aspirarse, no puede levantarse de la cama ni ir al baño”, por lo que necesita asistencia permanente.
Mientras continúa con las gestiones legales y analiza la presentación de un recurso de amparo, María Laura asegura que debe seguir trabajando para sostener los gastos de su familia y la atención médica de su marido, cuyo cuidado fue reducido progresivamente por el PAMI.

Sobre el estado mental de su esposo, explicó: “Está al tanto de lo que está sucediendo, sabe todo lo que pasa”.
El servicio de cuidador diario era lo que le permitía a María Laura seguir trabajando fuera de su casa para sostener a su familia y para que sus hijos, quienes tenían 10 y 12 años cuando su papá sufrió el ACV, puedan seguir trabajando y estudiando.
También afirmó que ya se acercó a reclamar personalmente a la obra social sin obtener respuestas: “Lo único que le pido a PAMI es que me escuchen y me devuelvan el cuidador”.