Ignacio Boero renunció a su banca de concejal de la ciudad de Alvear tras ser electo en las últimas elecciones para ser candidato a presidente de Newell’s ¿Qué habrá pensado o sentido tras la debacle de Banfield?
De Roberto Sensini, querido y respetado hombre de la casa, se espera una reflexión crítica de la actual situación. ¿O acaso no es el director deportivo que de algún modo avaló la llegada de la dupla técnica y casi un equipo completo en calidad de “refuerzos”?
Del partido con Banfield queda muy poco para decir a lo ya dicho, porque todos lo vieron y lo sufrieron. Un bochorno pocas veces visto. Casi peor que la campaña de Cristian Fabbiani bajo la conducción de otro Ignacio, Astore; el peor presidente rojinegro después de Eduardo José López.
Sólo se podría agregar que el plantel de Banfield no es, bajo ningún concepto, más que el de Newell’s (con algunas excepciones, claro).
El dato: el equipo de Lomas de Zamora estuvo plagado de pibes, de hecho, el pibe Tiziano Perrotta tiene 19 años y convirtió los dos primeros goles de su carrera.
Como sea, el miércoles próximo este equipo saldrá a la cancha en el Parque sin una conducción estratégica. Porque quien conduce es quien(nes) conducen la institución.
La dirección y la coherencia institucional no son cosas que se puedan soslayar, son una necesidad inevitable. No hay excusas. No es que el plan salió mal, nunca hubo plan y eso en cualquier institución es falta de conducción.
A escasos meses de su asunción como presidente leproso, Boero deberá revisar con precisión y sin mucho margen de error cuál es el próximo paso.
Se da por hecho que Lucas Bernardi será el técnico interino para los próximos partidos.
Pregunta: ¿Por qué ahora y no antes?
Los mejores momentos futbolísticos de la riquísima historia rojinegra siempre estuvieron vinculados a hombres de esa misma historia.
Haga memoria, leproso, quién dirigió a los equipos campeones. Quiénes fueron los que llegaron a ser subcampeones.
Posdata: Nunca es justificable la violencia, nunca existen ni existirán argumentos que la disculpen. A los pibes hay que cuidarlos. Mimarlos si se me permite.
Como no hicimos con Fabrizio Sartori (23 años) que el fin de semana pasado convirtió dos goles para su equipo. la Lepra. Pero la mendocina.