Rosario, miercoles 18 de marzo de 2026
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Rosario, miercoles 18 de marzo de 2026

Echesortu: volvieron a abrir después de la pandemia y los vaciaron sin piedad a los cuatro días

Dos mujeres fueron víctimas de un robo violento registrado por cámaras de seguridad este martes por la noche en Rosario. El hecho ocurrió cuando estaban por cerrar una fiambrería que había reabierto hacía cuatro días
Echesortu: volvieron a abrir después de la pandemia y los vaciaron sin piedad a los cuatro días

Dos mujeres fueron víctimas de un robo violento registrado por cámaras de seguridad este martes por la noche en el barrio Echesortu, en la ciudad. El hecho ocurrió cuando estaban por cerrar una fiambrería que había reabierto hacía apenas cuatro días.

El asalto se produjo minutos después de las 20 en un local de Castellanos al 1400. El delincuente se llevó cerca de 200 mil pesos, además del celular de la hija de la dueña, de 19 años, y la riñonera de una empleada.

Según el relato de las víctimas, el ladrón fingió ser cliente en una tienda cercana, sobre el pasaje Zavalla, pero luego ingresó al comercio, amenazó con tener un arma de fuego y obligó a las mujeres a meterse en el baño antes de escapar. Toda la secuencia, tanto dentro como fuera del local, quedó filmada.

Cómo fue el robo

El hombre, vestido con camisa de jean y gorra blanca, tomó primero una cuchilla del mostrador y luego intimidó a las trabajadoras. La hija de la dueña no lo vio al ingresar porque estaba en el baño, pero al regresar fue amenazada y obligada a entregar el dinero de la caja.

Tras reunir el botín, el delincuente salió a la calle, pero al notar la presencia de cámaras volvió a entrar para intentar averiguar dónde estaban los dispositivos. Sin embargo, no logró desactivarlos porque funcionaban mediante una aplicación.

Finalmente, escapó en bicicleta sin levantar sospechas y, según las imágenes, huyó en contramano por Zavalla hacia el oeste hasta calle Alsina.

«Al cuarto día nos roban»

La dueña del local, Lorena, expresó su frustración tras el episodio: “Habíamos abierto el local en pandemia y cerramos por la crisis. Apostamos de nuevo y al cuarto día nos roban”.

Además, señaló que la inseguridad en la zona es una preocupación de larga data: “Siempre se dijo que era zona liberada. Los vecinos pusimos dinero para instalar cámaras, pero algunas dejaron de funcionar por problemas técnicos”, comentó en declaraciones a los medios.

El impacto emocional también fue fuerte en su familia: su hija no quiere volver a trabajar y la comerciante no sabe cómo evitar que la situación se repita. “Estamos decepcionados. Ponés todo y en un segundo te sacan toda la ilusión”, concluyó.

Fuente: radiofonica.com