Por Data Clave
Desde que Javier Milei asumió la presidencia, el mapa económico argentino cambió de forma abrupta. A pesar del discurso oficial que insiste en una reactivación en ciernes, los números que surgen de los organismos públicos muestran una tendencia opuesta. En poco menos de dos años, el país perdió más de 22 mil empresas, una cifra que expone el deterioro del tejido productivo.
Los datos surgen del Boletín Estadístico de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que en diciembre de 2023 contabilizaba 512.898 unidades productivas en todo el territorio nacional. El último informe disponible, correspondiente a noviembre de 2025, redujo ese número a 490.419 compañías, lo que implica 22.479 cierres desde el inicio del actual mandato.
El propio organismo aclara que estas unidades productivas incluyen a “una persona, empresa u organización que produce bienes o servicios en el sector privado o público y que reúne a uno o más trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo”. Bajo esa definición, el retroceso no distingue tamaño ni rubro y atraviesa de punta a punta al mercado laboral formal.
La tendencia también fue analizada por el Centro de Economía Política Argentina, que procesó las altas y bajas del sistema y llegó a una conclusión similar. Según su relevamiento, el saldo negativo asciende a 21.938 unidades productivas menos, un número que acompaña la curva descendente reflejada en los informes oficiales.
El cierre de empresas tuvo un correlato directo en el empleo registrado. Al asumir Milei en 2023, el sistema contaba con 9.893.914 trabajadores en blanco. Apenas 24 meses después, esa cifra cayó a 9.566.573, lo que se traduce en 327.341 puestos de trabajo perdidos dentro del mercado formal.
El golpe no fue uniforme. Algunas ramas de la economía absorbieron la mayor parte del ajuste y concentraron la caída del empleo. Entre ellas se destacan la industria manufacturera, las actividades administrativas, la administración pública y el servicio doméstico, sectores que explican buena parte de la contracción laboral registrada en el período.
En el caso de la industria manufacturera, la reducción fue especialmente marcada. El sector pasó de 1.215.614 trabajadores en 2023 a 1.142.137 en 2025, lo que implica una pérdida de 73.477 empleos en apenas dos años. Las actividades administrativas y de servicios también mostraron números en rojo, con 21.617 trabajadores menos, al caer de 505.283 a 483.666 empleados.
El trabajo en casas particulares tampoco quedó al margen del retroceso. El servicio doméstico registró una baja de 24.768 trabajadores en comparación con diciembre de 2023, profundizando una tendencia que ya venía mostrando señales de fragilidad antes del cambio de gobierno.
Sin embargo, el sector más afectado fue el Estado. La administración pública encabezó el ranking de pérdidas laborales al pasar de 2.611.993 empleados a fines de 2023 a 2.516.000 en la actualidad, lo que representa una reducción cercana a 95 mil puestos en el lapso analizado.
Fuente: https://www.dataclave.com.ar/