El gobierno provincial informó este jueves que mediante tareas de inteligencia criminal detectó y consiguió desactivar un plan para asaesinar al gobernador Maximiliano Pullaro organizado por una banda con acceso a armas de guerra.
Como correlato de lo anterior, el Ejecutivo dispuso un nuevo esquema de seguridad para el mandatario. De acuerdo con fuentes oficiales, los organizadores del fallido magnicidio son integrantes de la organización delictiva conocida como Los Menores.
Siempre según esta versión, desde el Ejecutivo agregaron que la hipótesis principal es que el plan se relaciona con las investigaciones judiciales contra el grupo, que en los últimos meses fue parcialmente desarticulado al cabo de varios procedimientos.
Esa línea de investigación contempla que, a pesar de los golpes a la banda, algunos de sus integrantes continúan prófugos y se supone que disponen de armamento de alto poder de fuego. Eso incluye, siempre según esta versión, fusiles de asalto y ametralladoras.
Trascendió de manera oficiosa que, a partir de esas novedades, el ministro de Seguridad de la provincia, Pablo Cococcioni, le recomendó a Pullaro reducir su nivel de exposición pública y extremar los controles en actividades oficiales. Entre las medidas sugeridas se encuentran la implementación de dispositivos más estrictos de acceso en actos y la revisión integral de los esquemas de seguridad, siempre según esta versión.
La información se dio a conocer en una jornada con dos crímenes en Rosario, precedida por otra con, también, dos hechos de violencia letal en la ciudad. Y en un contexto más extendido de una gestión santafesina que hace foco en la seguridad pública como bandera.
Las hipótesis del gobierno: el arsenal enterrado

El ministro Cococcioni avaló la hipótesis de que el armamento de alto calibre que encontraron enterrado en una casa quinta de Roldán, hace unos 20 días, formaba parte de un plan craneado por reclusos de alto perfil para atentar contra Pullaro.
En ese operativo secuestraron fusiles de asalto de fabricación china y norteamericana que estaban ocultos bajo tierra. La investigación inicial adjudicó el arsenal a, precisamente, Los Menores.
Para Cococcioni, «la hipótesis y la versión de que se estaba armando o, por lo menos, que había intenciones serias de realizar algún tipo de atentado a las autoridades institucionales de la provincia y centralmente en la persona del gobernador, venía manejándose desde hace algunos meses».
Hasta el momento no se conoce la versión del Ministerio Público de la Acusación sobre esta causa.