La promesa de la FIFA de un Mundial «inclusivo y seguro» choca con la realidad migratoria de la era Trump. Un reciente informe de Amnistía Internacional encendió las alarmas: políticas de deportación masiva, vigilancia en redes sociales por «antiamericanismo» y un despliegue paramilitar del ICE transforman la cita mundialista de 2026 en un escenario de riesgo, especialmente para las comunidades latinas.
Desde el informe publicado de cara al Mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026, destacaron que los simpatizantes «corren el riesgo de enfrentarse a preocupantes violaciones de los derechos humanos, especialmente las derivadas de las políticas migratorias estadounidenses, abusivas y mortales«.
La organización de derechos humanos advirtió que las severas restricciones a la libertad de expresión y de protesta pacífica amenazan el torneo «seguro, acogedor e inclusivo» prometido por la FIFA.
En un informe publicado recientemente detallaron los riesgos significativos y el impacto en los hinchas, jugadores, periodistas, trabajadores y comunidades locales en los tres países anfitriones de la Copa del Mundo, con especial preocupación en Estados Unidos. Bajo la presidencia de Donald Trump, el territorio norteamericano se disputará tres cuartas partes de los partidos de la competencia, se enfrenta a una emergencia de derechos humanos marcada por políticas migratorias discriminatorias, detenciones masivas y arrestos arbitrarios por parte de agentes armados y enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) y otras agencias.
«El gobierno estadounidense ha deportado a más de 500.000 personas de Estados Unidos en 2025, más de seis veces la cantidad de personas que verán la final de la Copa del Mundo en el estadio MetLife», dijo Steve Cockburn, jefe de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional.
Las restricciones de viaje y las políticas migratorias abusivas
Solo en 2025, el gobierno estadounidense deportó a más de 500.000 personas, incluidas 230.000 detenidas en el interior del país y 270.000 en la frontera, según un análisis de datos oficiales del gobierno realizado por el New York Times y presentados por Aministía Internacional.
En todo Estados Unidos, agentes federales, actuando al estilo de una operación paramilitar, han atacado repetidamente a comunidades latinas, negras, asiáticas y de otras minorías étnicas, deteniendo de forma violenta y arbitraria a personas, incluidos niños, cerca de sus hogares, escuelas y lugares de trabajo.
Dado que muchas comunidades inmigrantes en los EE. UU. probablemente querrán reunirse para ver la Copa del Mundo, y que millones de hinchas viajarán desde todas partes del mundo, el ICE y otras agencias representan una amenaza latente para las personas que viven en los EE. UU., para quienes viajan para ver un partido y para los propios jugadores.
Debido a las restricciones de viaje impuestas por la administración Trump, los aficionados de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal no podrán viajar ni entrar en Estados Unidos para apoyar a su equipo a menos que tuvieran visados válidos antes del 1 de enero de 2026. Otros hinchas se enfrentan a una vigilancia intrusiva, con propuestas que obligan a los visitantes a poner a disposición sus cuentas de redes sociales para su verificación y para detectar posibles «antiamericanismos».
Desde Amnistía destacaron que el Mundial no es el torneo de «riesgo medio» que la FIFA llegó a considerar y que se necesitan medidas urgentes para garantizar que «la realidad de este Mundial se ajuste a su promesa original».