La compañía low cost Flybondi, lanzó un programa de retiros voluntarios para su personal con la idea de una reorganización de su estructura.
“La compañía puso en marcha un programa de retiros voluntarios. Esta iniciativa forma parte de un rediseño organizacional que busca optimizar su capacidad y eficiencia operativa”, indicaron las fuentes.
Señalaron, además, que “el programa se desarrolla de manera voluntaria y en línea con la normativa vigente, contemplando condiciones acordes para quienes decidan adherir” y afirmaron que “la compañía continúa enfocada en fortalecer su operación y sostener sus compromisos con clientes, empleados y el entorno en el que opera”.
Las fuentes indicaron que la decisión, forma parte de una práctica que suele ser habitual en las empresas cuando se avanza con un proceso de reorganización y apuntaron que “nada tiene que ver con las cuestiones vinculadas con las demoras y cancelaciones de servicios que se han estado dando en los últimos tiempos”.
La compañía de bajo costo, cuya titularidad fue adquirida en junio de 2025 por el empresario Leonardo Scatturice a través del fondo de inversión estadounidense COC Global Enterprise, se encuentra hoy en el epicentro de una crisis de confianza que cuestiona la viabilidad de su modelo de negocios.
Aquella transición accionaria, que inicialmente fue presentada como el preludio de una expansión agresiva, se ha visto empañada por un historial sistemático de cancelaciones y una carencia crítica de flota propia.
Según la visión de la cúpula directiva, este ajuste en la planta permanente responde a la “imperiosa necesidad de equilibrar los costos fijos con la capacidad real de transporte que la empresa posee en la actualidad, buscando garantizar la continuidad del servicio en el largo plazo”.
Informes oficiales de seguimiento aerocomercial revelan una estadística alarmante que sitúa a la compañía en una posición de riesgo operativo altísimo: uno de cada cinco vuelos programados nunca llega a aterrizar en su destino original.
En una resolución reciente, el gobierno de la provincia de Neuquén dispuso la aplicación de una multa de 228 millones de pesos contra la aerolínea, fundamentada en el incumplimiento sistemático de las normativas de atención al cliente y la falta de asistencia adecuada a más de 22.000 pasajeros damnificados durante el pasado mes de enero.
A pesar de la agresiva estrategia de marketing que intentó dotar de un nuevo impulso a la marca tras el cambio de paquete accionario, las mejoras estructurales no han tenido lugar. La gestión de Leonardo Scatturice enfrenta hoy el desafío de revertir una inercia de fallas.
El futuro de la compañía bajo el paraguas de COC Global Enterprise parece depender ahora de una reestructuración que logre, finalmente, alinear su capacidad técnica con una demanda que ya no tolera la falta de certezas en el aire.
Fuente: CLG Noticias