El muchacho, de 28 años, baleado en la cabeza hace una semana a metros de su casa de Fray Luis Beltrán, falleció esta madrugada en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.
La balacera se produjo el miércoles 25 de marzo pasado a la 1.20 y esta violencia desató la ira del barrio, el cuál ya viene siendo blanco de agresiones armadas en la cuadra de 1º de Mayo al 700.
Incendiaron un búnker, una moto, también hubo destrozos en móviles policiales y el intento de linchamiento del presunto autor de 16 años, quien ahora enfrenta cargos por homicidio.
Fuego y furia en el barrio
La noche de la balacera letal no fue una más en la esquina de avenida Granaderos y 1° de Mayo. Apenas la víctima, identificada como Ignacio Rafael Dorales cayó herido, la indignación de los vecinos se transformó en una revuelta que la Policía no pudo contener.
Mientras los paramédicos del Sies trasladaban a la víctima, una multitud atacó una vivienda señalada como punto de venta de drogas a la vuelta, por 1º de Mayo al 700, prendiéndola fuego junto a una motocicleta.
La hostilidad fue tal que los bomberos y los patrulleros recibieron una lluvia de piedras, impidiendo que se preservara la escena del crimen de manera adecuada.
Un sospechoso rescatado del linchamiento
A pocas metros de donde cayó el joven, los uniformados encontraron otra escena de violencia: un grupo de personas estaba golpeando a un chico de 16 años, identificado como Agustín R.
El adolescente, señalado por los vecinos como el «gatillero», fue rescatado por los policías y trasladado a un centro de salud con diversas heridas. Ahora, con el fallecimiento de Dorales, su situación judicial se complica bajo la órbita de la Justicia de Menores.
El peso de la realidad local
La zona de avenida Granaderos y 1° de Mayo registra episodios de violencia armada de manera sostenida desde 2016. Según los registros oficiales, entre 2021 y 2024 hubo denuncias por repetidas balaceras contra domicilios de esa misma cuadra, incluso el de la víctima, y enfrentamientos en las inmediaciones que dejaron heridos de bala.
Aunque el historial muestra estos conflictos, la muerte de Dorales pone sobre la mesa una vez más la vulnerabilidad de los barrios frente a la violencia armada.
La causa, que comenzó como tentativa, se convirtió en un homicidio que deja a una familia de luto y a un adolescente tras las rejas en un contexto de extrema fragilidad social.