Pablo O., un vigilador de 36 años, se encuentra en terapia intensiva tras sufrir graves quemaduras en medio de un desesperado reclamo por deudas salariales desde el viernes 13 de marzo último en un confuso episodio que se produjo en la garita de una empresa de avenida Provincias Unidas al 3900. La Justicia de Rosario busca determinar si hubo responsabilidad por parte de la intervención policial. El fiscal Matías Edery coordina las pericias para establecer si el fuego se inició por el arco eléctrico de una pistola Taser utilizada por los efectivos o por un encendedor que el hombre portaba al momento de ser reducido.
Las declaraciones de la familia
Bárbara, esposa del trabajador, brindó declaraciones al periodista Alberto Lotuf en Cadena 3 Rosario donde manifestó sus dudas sobre el procedimiento de la fuerza de seguridad. La mujer remarcó lo que considera un «mal uso de la Taser» y enfatizó la ausencia de un negociador profesional en el lugar antes de la descarga eléctrica.
«Lo que más importa es la falta de capacitación de la Policía», sostuvo Bárbara, quien además cuestionó que no se conozca con certeza el origen del fuego dentro de la garita. Según su testimonio, el hombre atravesaba una crisis económica profunda debido a una deuda de su empleador que ascendía a los 3 millones de pesos.
Parte médico
Desde el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), la subdirectora del establecimiento, Laura Taljame, brindó este lunes un nuevo informe sobre la salud de Pablo O. El paciente continúa en estado crítico, bajo asistencia mecánica respiratoria y con altos niveles de sedación.

Si bien las quemaduras externas afectan entre el 35% y el 40% del cuerpo (rostro y torso), la mayor preocupación médica radica en la vía aérea. El paciente presenta una inflamación pulmonar severa y recibe tratamiento con antibióticos para prevenir infecciones. «No es un paciente fuera de riesgo aún», precisó la subdirectora, quien indicó que los próximos días serán determinantes para evaluar su evolución. Para cerrar, destacó como favorable que el paciente es joven y que no posee enfermedades preexistentes.
Las hipótesis que maneja la Fiscalía
La investigación judicial se divide actualmente en dos líneas principales. La primera sugiere que la descarga de la pistola Taser funcionó como detonante al entrar en contacto con los vapores del combustible que el hombre se había volcado encima.
La segunda plantea que el vigilador pudo haber accionado un encendedor en el mismo instante en que recibió el impacto de la descarga de la Taser.
La reconstrucción técnica del hecho presenta dificultades debido a que los cables del sistema de video de la garita estaban cortados, lo que impidió obtener imágenes del interior del habitáculo en el momento exacto en que comenzaron las llamas.
El contexto del conflicto laboral
El incidente se originó cuando el trabajador se presentó en la empresa de transporte Servicios del Sol de Provincias Unidas y Garay para exigir el pago total de la indemnización tras haber sido desvinculado en el mes de noviembre por la firma de seguridad tercerizada, para la cual prestaba servicios.
De acuerdo a los testimonios recogidos en la causa, la deuda salarial y la presión económica de sus deudas personales habrían desencadenado la situación de crisis que terminó con el operativo policial y el posterior incendio.
Al respecto, el propietario de la empresa donde ocurrió el hecho declaró ante la prensa: «Es una persona amable, siempre cumplió. Es una lástima la desesperación por cómo se dio todo».