La Guerra Civil española (1936-1939) es uno de los acontecimientos más importantes y singulares del siglo XX. No sólo porque fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial, sino porque la protagonizaron los fascistas italianos y los nazis alemanes. En la península ibérica se enfrentaron los nacionalistas, clericales y militaristas, la burguesía y los terratenientes contra un pueblo en armas de anarquistas, republicanos, socialistas y comunistas. Además, los combatientes del llamado bando nacional que apoyaron al sanguinario general Francisco Franco conformaron la División Azul que se acopló a las fuerzas del Eje Roma-Berlín-Tokio, porque en la liberación de París en agosto de 1944 quienes tripulaban los tanques aliados eran en buena medida los combatientes libertarios de la CNT-FAI.
Está documentado con imágenes fotográficas que los carros de combate lucían inscripciones pintadas en su exterior con los nombres de memorables batallas como Ebro y Teruel.
En las siguientes líneas se propone hacer una breve reseña de mujeres y hombres no hispanos que estuvieron en España, tales como la militante anarquista lituana Emma Goldman, la filósofa Simone Weil y el poeta Raúl González Tuñón.
Emma Goldman
Emma Goldman nació en Kaunas, el 27 de junio de 1869. Su intensa vida se apagó en Toronto (Canadá), el 14 de mayo de 1940. Fue una anarquista lituana de origen judío, conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas. Fue una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer.
Emigró a los Estados Unidos cuando contaba con 16 años. Allí trabajó como obrera textil y se unió al movimiento libertario. En 1919 fue expulsada del país y deportada a Rusia. Desde ese país fue deportada luego por Vladimir Lenin junto a su compañero de vida Alexander Berkman.
Vivió durante unos años en Europa, donde escribió su autobiografía y diversas obras: de Anarquismo y otros ensayos (1910) y de la autobiografía Viviendo mi vida (1931). Fue la primera persona en introducir y difundir las obras de Henrik Ibsen en Estados Unidos, país donde la propia Goldman publicó entre 1906 y 1917 Mother Earth (Madre Tierra), una revista anarquista de carácter mensual.
Como señala uno de sus biógrafos: “Fue tal vez la llegada a la Rusia revolucionaria que uno puede definir con mayor certeza su visión política. Especialmente por lo crítica que fue del proceso bolchevique, en donde además de cuestionar la persecución de sus compañeros anarquistas, criticó con gran fuerza una revolución que mantuvo la idea del Estado”.
Goldman, por su parte, escribió. “Si tuviese que resumir mi argumento completo en una frase diría: la tendencia inherente del Estado es a concentrar, reducir y monopolizar todas las actividades sociales; la naturaleza de la revolución es, por el contrario, crecer, ensancharse y diseminarse en círculos cada vez más amplios. En otras palabras, el Estado es institucional y estático; la revolución es fluida y dinámica. Estas dos tendencias son incompatibles y mutuamente destructivas. La idea del estado asesinó a la Revolución Rusa y deberá tener el mismo resultado en todas las otras revoluciones, a menos de que prevalezca la idea libertaria”.
Su última gran lucha fue por visibilizar y acumular fuerzas para el bando ácrata en la Guerra Civil Española. Viajó repetidas veces a España a apoyar de distintos modos la lucha contra el fascismo que se estaba llevando a cabo ahí. Ahí vivió la decepción tanto de los enfrentamientos entre anarquistas y socialistas en Cataluña como también las arteras maniobras del stalinisimo ruso, elementos que llevaron a la derrota de la causa revolucionaria en España.
Simone Weil
La filósofa francesa Simone Weil nació en la ciudad de París el 3 de febrero de 1909 y murió de inanición por haberse autoimpuesto tener la misma dieta que los prisioneros de los campos de exterminio nazi el en Ashford (Inglaterra), el 24 de agosto de 1943. Weil, conocida como “La santa roja” por abrazar a un tiempo el cristianismo y el comunismo anárquico, se enrola en la Columna Durruti para combatir en el Frente de Aragón, una experiencia que exacerbará su pacifismo.
Tal como reseña una comentarista y biógrafa de Simone Weil: “En uno de sus escritos autobiográficos, Simone de Beauvoir comenta sobre ella: «Me intrigaba por su gran reputación de mujer inteligente y audaz. Por ese tiempo, una terrible hambruna había devastado China y me contaron que cuando ella escuchó la noticia lloró. Estas lágrimas motivaron mi respeto, mucho más que sus dotes como filósofa. Envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero»”.
Raúl González Tuñón
Del poeta y periodista argentino Raúl González Tuñón, nacido en 1905 y muerto en 1974, compartimos de su libro La rosa blindada, de 1936, un fragmento del poema La libertaria:
Estaba toda manchada de sangre
estaba toda matando a los guardias
estaba toda manchada de barro
estaba toda manchada de cielo/
estaba toda manchada de España.
Ven catalán jornalero a su entierro
ven campesino andaluz a su entierro
ven a su entierro yuntero extremeño
ven a su entierro pescador gallego
ven leñador vizcaíno a su entierro
ven labrador castellano a su entierro
no dejéis solo al minero asturiano.
Ven, porque estaba manchada de España
ven, porque era la novia de Octubre
ven, porque era la rosa de Octubre
ven, porque era la novia de España.