Rosario, sábado 28 de marzo de 2026
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Rosario, sábado 28 de marzo de 2026

La Justicia investiga al influencer que denunció el robo de 190 vacas: parece que supuesta víctima y victimario eran socios

Hay conversaciones de whatsapp entre Bruno Riboldi, conocido como "La Joya Agro", y la persona que denunció por abigeato, el productor Nicolás Coscia, que sugieren una sociedad entre ambos y una deuda por saldar en el medio. "Necesito toda la plata", le exigía el influencer al imputado días antes de denunciarlo públicamente en redes sociales aprovechando su gran cantidad de seguidores
La Justicia investiga al influencer que denunció el robo de 190 vacas: parece que supuesta víctima y victimario eran socios

Bruno Riboldi, el influencer conocido como «La Joya Agro», denunció el robo de 190 animales. Sin embargo, la Justicia de Santa Fe investiga una presunta defraudación por abuso de confianza y salieron a la luz chats que revelan una estrecha relación comercial con el principal imputado. «Necesito toda la plata», le exigía el influencer días antes de la denuncia pública.

El caso que trascendió por las redes sociales, con un video de 6 millones de reproducciones, tomó un giro inesperado en los tribunales santafesinos. La investigación sobre la desaparición de las 190 vacas de un campo en Santa Teresa ya no apunta a un simple robo de ganado (abigeato), y en cambio trasciende a una trama de deudas y negocios cruzados entre Riboldi y el productor Nicolás Coscia.

La defensa de Coscia presentó una serie de conversaciones de whatsapp de las que se infiere que denunciante y denunciado eran socios en un sistema de “capitalización de hacienda”. Por ese esquema, Riboldi ponía los animales y Coscia el campo y el engorde. Los chats revelan que el influencer estaba al tanto de los movimientos y que urgía a su socio a liquidar las ventas para obtener efectivo.

 

En uno de los mensajes más comprometedores, fechado el 26 de febrero, un día después de una venta de 161 animales, Riboldi le escribió a Coscia: “Ahí en el medio necesito toda la plata sí o sí. Porque mi viejo no está al tanto de esta deuda”. En otro tramo, el influencer agrega: “Confío en vos 100% y en la amistad que tenemos… si esto sale a la luz mi viejo me liquida”.

Las conversaciones sugieren que la venta de los animales, que luego fueron hallados por la Guardia Rural Los Pumas en un feedlot de Chabás, podría haber sido una operación acordada para saldar deudas y no un robo por la fuerza como se planteó inicialmente en el video viral. El comprador de Chabás, además, declaró haber realizado la operación de buena fe.

El fiscal Ramiro Martínez mantiene la imputación contra Coscia por defraudación por abuso de confianza, pero los nuevos elementos abren dudas sobre la veracidad de la versión del robo. Además, un informe veterinario del 4 de febrero constató que en el campo de Santa Teresa solo había 161 animales, menos que los que Riboldi sostiene que le robaron.

 

Además, se supo que Coscia atraviesa una delicada situación financiera con deudas que superan los 200 millones de pesos y una larga lista de cheques rechazados, lo que refuerza la hipótesis de que la venta de la hacienda fue una maniobra desesperada para obtener liquidez, posiblemente con el consentimiento de su socio.

La Dirección General de Seguridad Rural logró recuperar 161 vacas que presentaban la marca de Riboldi. El influencer insiste en sus redes que aún faltan 29 animales y niega ser socio de Coscia, calificando el vínculo como consistente solo en un “servicio de engorde”.

Otro punto oscuro del caso: el informe policial precisa que cuando hizo la denuncia, Riboldi evitó dar la dirección exacta de su “mejor amigo”, al que denunció por el abigeato, para detenerlo.

La Justicia busca determinar si el influencer utilizó su masivo alcance en redes (más de 3 millones de seguidores) para presionar en una disputa comercial privada. O, como dice, fue víctima de una estafa.

El tramo final de los chats abona la primera posibilidad. Allí, Coscia sostiene que el influencer construyó una versión falsa de los hechos y lo expone con dureza: “Armás una terrible novela”, le escribe. En la misma línea, lo define como un “terrible mentiroso” y lo acusa de intentar presionarlo mediante la difusión del caso.