En un video que comenzó a circular en Instagram a finales de febrero de 2026, Ángel Ricardo Villarroel, empleado de la planta de Lehmann, le puso voz a una incertidumbre que afecta a 700 trabajadores de la firma santafesina. Villarroel se dirigió directamente a los intendentes y legisladores de la cuenca lechera, solicitando que utilicen su poder para contactar a la familia Espiñeira, propietaria de la empresa, quienes mantienen un hermetismo total. “Necesitamos que el poder político y el poder gremial se unan para ir a encontrar a esta gente y convencerlos de que tomen una decisión”, expresó el trabajador, remarcando que el personal está dispuesto a acompañar cualquier gestión para obtener una “respuesta final”.
Cronología de una parálisis
La publicación de este mensaje coincide con una serie de manifestaciones de las familias de los empleados frente a la planta de Lehmann el 23 de febrero de 2026. En ese contexto, denunciaron que la situación salarial es «insostenible», ya que en los últimos meses solo han percibido pagos parciales semanales de entre 17.000 y 21.000 pesos, montos que califican como una «burla» frente al contexto inflacionario. La crisis operativa es severa: las plantas de Suardi y Clason están prácticamente inactivas, y la de Lehmann procesa apenas 15.000 litros diarios, menos del 5% de su capacidad instalada.
Un colapso financiero de magnitudes sistémicas Los datos del Banco Central (BCRA) reflejan la gravedad del deterioro financiero de la centenaria láctea:
- Deuda bancaria: Supera los 13.600 millones de pesos.
- Cheques rechazados: La firma acumula más de 3.800 documentos sin fondos.
- Deuda comercial: Se estima que la empresa adeuda cerca de 60 millones de dólares a unos 150 productores tamberos, lo que ha provocado la ruptura total del suministro de materia prima.
Tensión interna y futuro incierto
Mientras los trabajadores denuncian un “abandono dirigencial” y un posible vaciamiento —señalando que los Espiñeira poseen tambos propios que envían su leche a la competencia—, la mesa directiva enfrenta una fuerte interna familiar por el manejo de la firma. En medio de este escenario, han trascendido intereses de compra por parte de grupos como la francesa Savencia o la firma Adecoagro, aunque hasta el momento no existen anuncios oficiales sobre un traspaso de activos que garantice la continuidad laboral.