Miguel Passarini
¿Qué es lo que hace el río? ¿Qué encierra esa fuente vital y al mismo tiempo poética que moviliza los recuerdos y estimula los sentidos mientras se ve pasar el agua? ¿Cómo se percibe el tiempo al mirarlo? El tiempo es la materia de la que estamos hechos los seres humanos. La idea se desprende de un concepto bien borgiano que deja en claro que “somos tiempo”. Y algo de eso, de ese tiempo que pasó y no vuelve aunque se intuye que habita en algún lugar de la memoria, por la magia del teatro, toma cuerpo en Lo que el río hace, último trabajo a la fecha de las teatristas rosarinas, radicadas en Buenos Aires, María y Paula Marull, estrenado originalmente en septiembre de 2022 en el Complejo San Martín, que previo a su quinta temporada en el porteño teatro Astros desembarca en Rosario con tres funciones.
Escrita, actuada y dirigida por las mellizas María y Paula Marull, una de la irrupciones más gratas del teatro argentino de la última década y un poco más, con títulos como La Pilarcita o Yo no duermo la siesta, entre otros, donde una especie de neocostumbrismo se da la mano con el realismo mágico, Lo que el río hace, la obra record de público en la calle Corrientes que hizo reír y emocionar a cientos de espectadores, con premios de Argentina, Francia y España, ACE a la mejor obra, Trinidad Guevara y María Guerrero, es un suceso pocas veces visto para una producción que arrancó en el teatro oficial, aunque sin perder su matriz independiente, y que ahora agota entradas en el teatro comercial.
El viaje de Amelia

Amelia está desbordada, perdida entre objetos y obligaciones, su presente es una montaña de exigencias que trata de escalar cada mañana. Sin embargo, la muerte de su padre la obliga a volver al pueblo donde pasó su infancia: un escenario vacío donde nada es como lo recordaba; salvo el río, que la invita a reconocerse en su reflejo o a sumergirse hasta tocar el fondo. “¿Y si ésa que fuimos existiera? ¿Si un día se nos presenta? ¿Si de tanto perseguirnos nos alcanza? ¿Qué haríamos con ella? ¿La reconoceríamos? ¿La abrazaríamos? ¿La ignoraríamos para poder seguir siendo quienes somos?”, se preguntan.
Más allá de tener a su cargo la dramaturgia, dirección y producción general, María y Paula Marull encabezan un elenco notable que completan William Prociuk, Mónica Raiola, Mariano Saborido y Débora Zanolli, con música original, puesta de sonido y voz en off de Antonio Tarragó Ros, diseño de iluminación de Adrián Grimozzi, vestuario de Jam Monti, diseño de escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez, supervisión artística de dos grandes maestros (también maestros de ambas) Javier Daulte y Mauricio Kartun; fotos de Carlos Furman, producción ejecutiva de Luciana Becerra, prensa y difusión de Caro Alfonso y redes de Emilia Teperman.
El río que arrebata

“El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”, dice la cita completa de Borges, de su ensayo Nueva refutación del tiempo.
“Es muy emocionante lo que viene pasando con esta obra; yo no dejo de decirlo, porque realmente lo que más disfrutamos es lo que pasa con el público. Es algo hermoso, conmovedor, lo que la gente nos devuelve; lo que devuelven durante la función porque el teatro es esa comunicación con el público que está en la platea, que se ríe, que se emociona, pero también después de la función. Muchas veces nos quedamos un rato charlando con la gente, que por lo general termina muy conmovida y nos lo hace saber. Con el paso de las temporadas y de las funciones notamos que la obra toca fibras muy íntimas, la gente se conecta con algo propio, más allá de que trata de algo que es bastante nuestro, de Paula y mío, pero al mismo tiempo es algo universal. Sentimos que el público termina haciendo ese viaje con nosotros”, contó María Marull acerca del espejo en el que se convierte Lo que el río hace para cada espectador.
“La sensación es que cada uno conecta con un sentimiento o con varios; es ese tiempo en el que el espectador se permite desconectarse de su celular, compartiendo una vivencia con otros seres humanos, algo que en este mundo y en este tiempo que nos toca vivir se ha puesto cada vez más difícil y que nos ofrece el teatro. Y por eso mismo es inevitable llevar lo que pasa en la obra al territorio de lo personal, para preguntarnos qué hicimos con nuestro tiempo, con el pasado, con el padre; es un material que toca muchas notas: al mismo tiempo, hace que la gente verdaderamente se divierta mucho, pero también que se conmueva. Y para mí eso es hermoso, eso es el teatro, donde se abre un canal de comunicación real, verdadero”, sumó la actriz, dramaturga y directora.
En ese sentido, la artista destacó esa verdad del teatro como una revelación y reivindicación, en contraposición con la idea de una “mentira” acordada o concertada: “Comparto la idea respecto de la verdad y la mentira. Yo también siento a veces que en realidad uno miente mucho más abajo del escenario que cuando está actuando; la mentira está en otros lugares, no en el teatro. Arriba del escenario casi que no podemos ocultar nada, estamos desnudos, mostrando nuestras miserias, nuestro corazón. Y el público también se va desnudando y no estoy hablando de quitarse la ropa, sino de quitarnos ciertas máscaras; no se puede ocultar nada. Frente a eso, la gente sale transformada, realmente pasa eso y es muy hermoso y gratificante”.
Respecto de una idea transversal en los materiales que proponen María y Paula Marull, donde la patria de la infancia tiene un peso específico, la artista analizó: “Con Paula escribimos un poco así, desde los recuerdos, desde las vivencias. No es una fórmula que fabricamos ni siquiera nuestro estilo de teatro, sino que es nuestra manera de ver el mundo, nuestra mirada; el humor está porque así miramos las situaciones que nos tocan en la vida, la melancolía o las reflexiones son nuestra manera de observar, de contemplar el mundo que nos rodea y aquél al que pertenecimos, y eso se traslada a las obras. Y siempre es hermoso y muy grato ver que eso, como es universal, más allá de que es tan nuestro, se puede se puede replicar. Eso siempre es una sorpresa y esta obra tiene el plus que es la música de Antonio Tarragó Ros que también es un volver a algo de eso del costumbrismo al que hacés referencia; el chamamé es una música atípica en el teatro actual. Ahí se genera otra conexión con el público desde la música que es muy poderosa, porque esa música es parte de nuestra idiosincrasia como país, es la radio que escuchábamos de chicos, son muchas cosas a la vez”.
Volver a Rosario
Lo que el río hace evoca el viaje de una mujer que se reencuentra con su pasado (con ella misma), con el río como testigo, que es una fuente de agua dulce y al mismo tiempo, una fuente de inspiración poética. Y esta vuelta de ambas a Rosario pareciera encerrar, paradójicamente, esa misma metáfora: la ciudad que las vio nacer ahora las espera, y las reconoce; el río Paraná que contemplaron una y mil veces está allí una vez más y hasta el mismo escenario en el que jugaron de niñas, que no es otro que el de La Comedia, las vuelve a recibir consagradas y en medio de cerrados aplausos.
“Para nosotras es muy movilizante ir con esta obra a Rosario. Lo que el río hace encierra en su relato la historia de nuestro padre, que era rosarino, hay muchos amigos, mucha familia que sabemos que van a estar en la platea. Hablamos de nuestro pasado, de Rosario y también de Esquina, Corrientes; es el mismo río Paraná que allí mezcla sus aguas con el río Corrientes, pero es el mismo. Por lo tanto, el río nos ha acompañado toda la vida. Creo que nos dimos cuenta cuánto ocupaba el río en nuestras vidas cuando lo vimos a Buenos Aires; el Río de la Plata no está tan a mano como el Paraná. En Esquina, que también es parte de nuestra infancia, estábamos mucho en la placita, vivíamos mirando el río. Y estamos muy contentas también de estar en el teatro La Comedia, que es un teatro que cuando éramos chiquitas nuestra abuela era una de las dueñas, entonces íbamos siempre. Cuando hice referencia a sacarnos la ropa, me acordé que en La Comedia, siendo chiquitas, subimos con Paula al escenario invitadas por Tusam y la gente se sacaba eh la ropa hipnotizada; todo eso pasó en ese mismo escenario (risas)”.

Finalmente, sobre las particularidades de una obra que encierra muchas otras aristas que la posicionaron como una rara avis de la cartelera porteña que claramente llegó para quedarse por mucho tiempo, María expresó: “Volver a Rosario y hacerlo con esta obra es como volver al pasado. Siento que no nos va a dar el tiempo para saludar a toda la gente, compañeros y amigos, los grupos del Politécnico donde estudiamos, gente amiga de nuestra mamá y de nuestro papá, conocidos, íntimos, amigos entrañables. Lo pienso y me emociono, siento que es como un casamiento, como un gran festejo que nos llena de felicidad”.
Para agendar
Lo que el río hace se presenta en Rosario este viernes 6 de marzo a las 21 y el sábado 7, a las 19 y 22, en el Teatro Municipal La Comedia (Mitre y Ricardone). Las entradas se encuentran disponibles en la boletería de la sala en horarios habituales o bien de forma online ACÁ.