El presidente de la Nación, Javier Milei, en compañía de distintos ministros y altos mandos de Gobierno, lanzó un mensaje grabado sobre el tema YPF. Milei celebró el fallo estadounidense que dio la razón a Axel Kicillof y Cristina Kirchner en la expropiación de la petrolera nacional; al mismo tiempo, remarcó que expropiar «está mal» y criticó a Kicillof y Kirchner, en un discurso cargado de contradicciones e inconsistencias.
El reciente fallo del tribunal de apelaciones de Estados Unidos que dejó sin efecto la condena de casi 18 mil millones de dólares contra la Argentina por la expropiación de YPF fue celebrado por el presidente Javier Milei como un “logro histórico”. Sin embargo, sus declaraciones exhiben contradicciones que ya generan debate político.
Por un lado, Milei festejó el resultado como una victoria de su Gobierno, asegurando que “Argentina ganó a Burford en Estados Unidos”. Pero al mismo tiempo, reiteró que “expropiar está mal”, cuestionando la decisión de 2012 que dio origen a la causa. El fallo favorable, sin embargo, se apoya justamente en la validez de aquella expropiación, defendida como política de Estado por las administraciones anteriores.
Otra tensión surge en torno a la autoría del éxito judicial. Milei intentó adjudicarlo a la gestión de su administración, cuando en realidad la defensa estuvo a cargo del estudio Sullivan & Cromwell LLP desde 2020, contratado por el Estado argentino antes de su llegada al poder. La estrategia legal que derivó en el fallo se venía desarrollando desde entonces, con continuidad institucional.
Además, la postura del presidente contrasta con sus declaraciones previas: durante años criticó la estatización de YPF y mostró simpatía hacia los reclamos de los fondos buitre. Hoy, en cambio, celebra un fallo que beneficia al país gracias a la misma estatización que cuestiona.
En síntesis, Milei se encuentra en una posición incómoda: festeja un triunfo que solo fue posible por la política que él mismo descalifica y se adjudica un mérito que corresponde a una defensa jurídica iniciada mucho antes de su Gobierno. Estas contradicciones ya son utilizadas por sus opositores para remarcar la incoherencia de su discurso y la fragilidad de su relato político
Fuente: Tiempo Argentino.