Hay cosas que están destinadas a ocurrir. Y cuando sus protagonistas mueven las piezas para que sucedan todo encaja perfectamente para cumplir sueños, cerrar ciclos, abrir otros, despertar ilusión y revolucionar al menos por un rato el statu quo. La historia de Nicolás Giraudo en Libertad tenía que encontrar un final, el círculo del básquet debía desembocar inequívocamente en la zona oeste con el celeste y blanco de su infancia, de su adolescencia, en los años que formaron sus anhelos. Más de diez años después de su partida a Sunchales, Nico está otra vez en casa, al lado de su hermano, a un paso de los viejos y los amigos.
«Se dieron un montón de factores para que pase, principalmente cuestiones personales y profesionales. Siempre supe que en algún momento iba a volver al club, sólo que no sabía cuándo. Si sabía que tenía que volver estando bien física y basquetbolísticamente. Hoy estoy en una edad y momento en el que siento que le puedo aportar y retribuir al club que me formó. Se dio todo», explica el perimetral que viene de ser bicampeón con Atalaya y que creció en el club de calle Felipe Moré.
No sólo será su sueño, ya que además podrá compartir cancha otra vez con su hermano Santiago, pero esta vez en el club que los vio nacer al básquet: «Jugar con Santi es uno de los mayores regalos que me pudo haber dado el básquet. Si bien en inferiores compartimos algunos minutos, se me dio de poder jugar con él en Náutico y en Atalaya. Además de que sea mi hermano y un gran jugador, siento que tenemos buena conexión en la cancha».
Del plantel confirmado del Liber, Nico sólo compartió momentos con el entrenador Germán Vitelli, y al resto lo conoce de enfrentarse. «Con el resto de los chicos no tuve todavía la oportunidad de compartir equipo. Si tuve la oportunidad de enfrentar a alguno de mis actuales compañeros algunas veces, pero esta va a ser la primera vez con la mayoría», explicó.

No será su debut en la primera del Liber, porque allá lejos y hace tiempo llegó a jugar con 16 años: «Me fui del club a fines del 2015, en mi último año de Sub 17 y llegué a jugar en primera cuando dirigía Fede Sauro. Y de Germán (Vitelli) no tengo muchos recuerdos como jugador, pero sí fue mi entrenador cuando empezaba en la pre mini del club.Fue poco tiempo y después nos empezó a dirigir Lucas Maya».
Giraudo tuvo buenos y extensos pasos por Libertad de Sunchales, Náutico y recientemente en Atalaya, al que está agradecido: «A Atalaya le digo gracias. Desde el primer día me hicieron sentir parte del club, como si hubiese jugado toda la vida ahí. Se ganaron mi cariño y siempre voy a recordar mi paso de la mejor manera, por los logros obtenidos y más por la gente».