El fenómeno «therian» se expande en todos lados y Santa Fe no es al excepción: un grupo de personas que participa de esa tendencia de afinidad con animales, que en los casos más extremos los lleva a identificarse con ellos, organizó este viernes un encuentro en el Campo de la Gloria de la ciudad de San Lorenzo. Allí, donde San Martín dio su única batalla contra los realistas en el ahora territorio argentino, unos pocos niños y adolescentes compartieron actividades y se mostraron orgullosos de sus habilidades para emular a perros y gatos, entre otras especies.
Los seguidores del relativamente nuevo movimiento expandido gracias a las redes sociales no fueron muchos. La mayoría eran curiosos para, en gran medida, registrar imágenes de las máscaras artesanales y disfraces que utilizan los jóvenes que se mimetizan con los animales. Expectadores que, con todo, se llegaron hasta el predio histórico con respeto hacia los cultores de la nueva moda.
Para los organizadores fue un éxito. «No esperábamos tanta gente», señalaron.

La invitación fue compartir las afinidades entre entre las 17.30 y las 19.30. «Los invitamos a una juntada para conocernos, compartir y explorar juntos en un espacio tranquilo y respetuoso. La idea es pasar una linda tarde en comunidad, reconectando con nuestro lado animal», publicó la Therian Comunity SL en redes sociales.

Goyo tiene 13 años, es de San Lorenzo y uno de los escasos participantes identificados plenamente con el colectivo therian.
«No es algo que se decide de un día para el otro. Es algo que se va descubriendo con el tiempo», explicó ante la pregunta de medios que se acercaron al lugar.
Dijo que su familia lo apoya y que, aunque no todos lo comprenden, lo respetan. Y justificó la menguada presencia de sus pares en el convite: explicó que forma parte de un pequeño grupo y que ninguno de sus integrantes pudo asistir. «Somos pocos, pero estamos en contacto», se consoló.
De qué se trata
El fenómeno Therian (o teriantropía moderna) alude a personas que se identifican, de manera integral o parcial, con animales no humanos. En varios planos: espiritual, psicológico o biológico-cognitivo. A diferencia de los furries (que refiere a un interés subcultural o estético), el teriantropo siente que es un animal en un cuerpo humano.
La identificación de humanos con animales es tan antigua como lo registran las pinturas rupestres, pero el movimiento Therian como comunidad específica nació en la era digital y se propagó gracias a las redes sociales.
No hay fechas precisas se su inicio, pero un año clave fue 1992. En el grupo de noticias de Usenet llamado alt.fan.light-furs, un usuario posteó sobre su conexión intrínseca y no estética con los lobos. Y acuñó el término weres (de werewolf). Dos años después, se creó el grupo alt.lifestyle.furry, pero debido a conflictos entre quienes solo buscaban arte o disfraces y quienes sentían una identidad real, se formó alt.identities.therianthropy.
El origen y las primeras expansiones de comunidades fueron en Estados Unidos y Europa Occidental. Luego se globalizó gracias a plataformas como Tumblr, Discord y, más recientemente, TikTok.
La palabra teriantropía existía mucho antes de que la comunidad la usara por primera vez. El término proviene de una combinación de palabras griegas: thērí on [θηρίον], que significa bestia, y an thropos [ἄνθρωπος] o an thrópinos [ἄνθρώπινος], que significa humano. El término se traduce libremente como «persona animal».
En contextos históricos, el término «teriantropía» se ha utilizado para describir a personas de la mitología y el folclore que podían cambiar de forma y transformarse físicamente en animales o licántropos. Algunos trabajos de investigación plantean que el término ya se utilizaba en el siglo XVI en los juicios penales contra presuntos licántropos.
Qué opina la ciencia
Desde varias disciplinas comenzaron a estudiar, con visiones específicas, el fenómeno. Fundamentalmente, lo abordan las ciencias sociales y la psicología de la identidad.
La mayoría de los psicólogos coinciden en que la teriantropía no es una patología per se, siempre y cuando no genere angustia clínica o interfiera con la vida diaria. La diferencian de la licantropía clínica (un delirio psicótico donde la persona cree que está transformándose físicamente). Para la psicología moderna, es una identidad atípica.
Algunos estudios en curso apuntan provisoriamente a la hipótesis de una correlación alta entre personas que se consideran therians y el espectro autista (TEA) o el TDAH. Esa teoría plantea que las mentes neurodivergentes pueden procesar la identidad y la relación con el entorno de formas no convencionales.
Otros investigadores lo ven como una forma de procesar traumas o como una respuesta al estrés del entorno humano, lo que denominan «escapismo identitario«.
Un aspecto también objeto de análisis son los «cambios fantasmas» (phantom shifts). Algunos therians reportan sentir extremidades que no tienen (colas, orejas, alas). La neurociencia comenzó a explorar ese aspecto a través de la plasticidad cerebral y el mapa somatosensorial. Si el cerebro «mapea» un apéndice inexistente, el individuo puede experimentar sensaciones táctiles reales en ese espacio.
Los sociólogos, por su parte, consideran a estas comunidades como integrantes de una subcultura de identidad. Y estudian cómo internet permitió que individuos con sentimientos aislados formaran una identidad colectiva.
Otros estudiosos consideran el fenómeno dentro de lo que denominan Post-humanismo: una respuesta a la crisis de la modernidad, por la que la distinción rígida entre «humano» y «animal» se vuelve borrosa para las nuevas generaciones.
Desde la antropología, en tanto, una corriente conecta la teriantropía moderna con prácticas ancestrales. Los vínculos en ese sentido son con el chamanismo y el concepto de «animales de poder» o «tótems», pero adaptados a una estructura secular o psicológica contemporánea.