El primer día del ciclo lectivo 2026 en la provincia estuvo marcado por versiones radicalmente opuestas entre el gobierno y los gremios docentes. Mientras las autoridades educativas hablaron de «normalidad» y «bajo acatamiento» a la medida de fuerza, los sindicatos Amsafé y Sadop reportaron una adhesión contundente, en el marco de una movilización a la Legislatura provincial.
El ministro de Educación, José Goity, ofreció una conferencia de prensa en Rosario para dar su versión de la jornada. «El dato positivo hoy es que las clases empezaron en toda la provincia», afirmó, y detalló que, según los relevamientos oficiales basados en declaraciones juradas, «un 98% de las escuelas están abiertas y funcionando».
El funcionario reconoció un «acatamiento dispar», pero insistió en que sólo un 2% de los establecimientos permaneció cerrado y que la adhesión fue «prácticamente nula en colegios privados y muy baja en escuelas públicas».
Sin embargo, la realidad que describieron los gremios fue diametralmente opuesta. Rodrigo Alonso, secretario General de Amsafé, encabezó una concentración que, según estimaciones del gremio, reunió a más de 10.000 docentes en la explanada de la Legislatura Provincial. Desde allí, los trabajadores marcharon hacia la sede del Ministerio de Educación en la capital provincial. «Con un amplio acatamiento, que superó el 70% de adhesión, se llevó adelante el contundente paro», aseguró el gremio en un comunicado.
Por su parte, Martín Lucero, secretario general de Sadop Rosario, calificó la jornada como «la acción gremial más importante realizada contra el gobierno de Maximiliano Pullaro, tanto por el nivel de adhesión como por la contundencia de la movilización».
El dirigente estimó una adhesión cercana al 50% en toda la provincia y aseguró que «en 8 de cada 10 escuelas hubo docentes que se adhirieron a la medida». Según Lucero, el acatamiento de este lunes fue «entre cinco y seis veces superior al último paro medido».
Las críticas de los gremios apuntaron directamente contra la gestión educativa provincial. «El salario no alcanza y el miedo tiene un límite: la gente se cansó de la crueldad y del maltrato. Este paro indica que en el gobierno provincial tienen que producirse cambios en la forma en que se trata a la docencia», sostuvo Lucero, y exigió la renuncia del ministro Goity: «Lo primero que debe hacer el gobernador es escuchar a la gente. Y lo que la gente ha planteado claramente es que el ministro de Educación tiene que dar un paso al costado».
Desde el gobierno, en cambio, Goity defendió la oferta salarial realizada y evitó polemizar con los cuestionamientos. «Presentamos una de las mejores ofertas salariales del país», afirmó el ministro, en referencia a un contexto económico complejo marcado por la pérdida del poder adquisitivo.
Desde Sadop anticiparon que la medida constituye «un gran inicio del plan de lucha» y advirtieron que continuarán las acciones sindicales hasta que el gobierno provincial reabra la negociación paritaria. En la misma línea, Amsafé ratificó el mandato de las asambleas escolares de sostener el plan de lucha en defensa del salario y la apertura de paritarias.