Las cifras son siempre aproximadas. ¿150 mil, 200 o 250 mil? Lo cierto es que las calles céntricas de Rosario se colmaron este martes de familias, estudiantes, trabajadores, militantes sociales y políticos, jóvenes, niños y personas mayores para decir «Nunca Más» a un golpe de Estado pero también para reforzar el consenso de una democracia que respete los derechos humanos.
A 50 años de la última interrupción de un proceso democrático, la más cruenta de la historia nacional, la marcha del 24 de marzo alcanzó, por la cifra redonda pero sobre todo por el contexto de un Gobierno nacional que en gran medida desmerece la gravedad histórica de lo que fue el Estado terrorista.
Murgas, disfraces, numerosos colectivos que alimentaron el motivo central de la marcha con sus propias reivindicaciones, las parcialidades de los dos mayores clubes de fútbol de la ciudad, y otras instituciones deportivas. Jubilados, disidencias sexuales, centros de estudiantes, la Universidad, entre más que se sumaron. Y, por supuesto, los organismos de derechos humanos: Abuelas, Madres, Hijos, NietXs y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
Color, calor y sustancia vistieron las calles y veredas desde la plaza San Martín hasta, finalmente, el espacio entre el Monumento a la Bandera y el río Paraná.
Lo que sigue son algunas postales de la jornada. Fue en todo el país, con centro en la ciudad de Buenos Aires, pero Rosario demostró que la memoria es una marca de identidad de la ciudad.











