El intendente Pablo Javkin encabezó este viernes el acto central por el 214° aniversario del primer izamiento de la bandera nacional. Desde el mástil mayor y con la presencia de autoridades provinciales y nacionales, además de delegaciones escolares, el jefe municipal estableció un paralelismo entre la figura de Manuel Belgrano y el presente institucional que atraviesa la ciudad tras la reciente consagración de la autonomía municipal.
«Belgrano asumió la hora histórica de su tiempo y no lo hizo solo. Lo hizo rebelándose ante las órdenes de Buenos Aires», expresó Javkin al inicio de su discurso, y enlazó esa identidad fundacional con el momento actual que vive Rosario en su año de Tricentenario.

En uno de los pasajes más políticos de su intervención, el intendente puso el foco en la situación de seguridad. Resaltó avances vinculados a la aplicación de la ley y al funcionamiento coordinado de las instituciones, aunque reconoció el impacto de los episodios violentos ocurridos en los últimos días, como el ataque a un docente en barrio República de La Sexta y la balacera en barrio Roca en la que resultó herida una niña de seis años. “A pesar de sus intentos de volver a la oscuridad, Rosario no se rinde y está recuperando su paz. Rosario está de vuelta, con la frente en alto, mirando a su bandera”, sostuvo.

En la misma línea agregó: “Ahora Rosario vuelve a estar a la altura de su nombre, del que nunca debió haber sido puesto en duda. Cuando la ley se impone y las instituciones funcionan de forma coordinada cortan con el círculo de impunidad, silencios y complicidades de quienes se creían dueños de nuestra ciudad y de quienes tomaron decisiones que la entregaron a las mafias como si fuera un botín”.

Otro de los ejes centrales del mensaje estuvo vinculado al plan de obras que el municipio impulsa junto al Gobierno provincial. «Belgrano fue obra y Rosario es obra», definió. En ese marco, destacó la transformación de la ribera con iniciativas como Costa Nueva —que se inaugura esta misma tarde—, la Tecnoteca y el Puerto de la Innovación, proyectos que describió como la «plataforma al futuro» de la ciudad. También mencionó la puesta en valor de espacios históricos como la plaza 25 de Mayo y el Palacio Municipal, además del fortalecimiento de los corredores industriales. En un contexto atravesado por la reciente sanción de la Reforma Laboral, advirtió: «Sin industria no habrá nación. Cuidemos el mundo del trabajo, que está en peligro».

De cara al segundo semestre, Javkin ratificó que Rosario será la «Capital Argentina del Deporte» cuando en septiembre reciba los Juegos Odesur. Subrayó que la infraestructura de alto rendimiento —entre ella el Complejo Acuático, el Estadio Arena y la Villa Olímpica— quedará como legado para la ciudad y planteó un objetivo colectivo: «Vamos a recibir los Odesur con la meta de transformarnos en la ciudad más respetuosa de la Argentina».

Sobre el cierre, el intendente apeló a la identidad rosarina como símbolo de resiliencia. «Hoy honramos el legado de Belgrano izando la bandera del respeto y de la unión. Demostrándole a la Argentina que los cimientos de la grandeza siempre van a ser fruto de esos valores», concluyó ante el aplauso de los presentes y su tradicional grito de «Arriba Rosario».
