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	<title>Miradas | El Ciudadano</title>
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	<description>Medio de comunicación independiente en Rosario &#124; Noticias Locales</description>
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	<title>Miradas | El Ciudadano</title>
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		<title>Chunchuna Villafañe: una extraña vida ejemplar de belleza, seducción y militancia</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/chunchuna-villafane-una-extrana-vida-ejemplar-de-belleza-seduccion-y-militancia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 22:24:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espectáculos]]></category>
		<category><![CDATA[Miradas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerta hace unos días, a los 92 años, fue protagonista de sugestivas publicidades televisivas, actriz, arquitecta, militante en las villas antes del golpe y pasajera del avión que trajo de regreso a Perón en 1972. Descartó la vacuidad de la fama y se mantuvo fiel a una escala de valores como forma de estar en el mundo y fue, hasta el final, de aquellas que nunca se la creen </p>
<p>La entrada <a href="https://elciudadanoweb.com/chunchuna-villafane-una-extrana-vida-ejemplar-de-belleza-seduccion-y-militancia/">Chunchuna Villafañe: una extraña vida ejemplar de belleza, seducción y militancia</a> se publicó primero en <a href="https://elciudadanoweb.com">El Ciudadano</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Si se vuelven a ver las publicidades desperdigadas por la Web que protagonizaba, se entiende por qué Chunchuna Villafañe era irresistible. Su manera de moverse, su voz seductora, sus miradas penetrantes y su dejo irónico la situaban a años luz de otras modelos de la época; eran los años sesenta y en la carrera publicitaria televisiva se competía contratando a las más bellas entre quienes transitaban las pasarelas.</p>
<p>“Te hago click”, le decía Chunchuna a un atribulado Ugo Tognazzi –con toda la ambigüedad que deparaba el término–, arrasado por un irresistible mohín de la rubia en un corto publicitario que promocionaba la “nueva” birome Sylvapen a mediados de los 60. O el todopoderoso “!guau!” que emitía luego del “…largos con fibra” con que describía los fibrones de la misma marca que el locutor en off vendía “en atados de 6 y 12 colores”, en otra habitual publicidad ya un poco más acá, cuando arrancaba 1976.</p>
<p>O desafiando a otras mujeres –en una publicidad de la loción masculina Valet–, a obsequiarles a sus hombres esa fragancia porque de lo contrario, acostada sobre una alfombra piel de tigre y con cintas de navidad flotando en el aire, la voz cautivante de la blonda sentenciaba “…se la regalo yo, personalmente”.</p>
<p><iframe title="Publicidad Birome Sylvapen con Ugo Tognazzi - Chunchuna Villafañe 1976" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/fZfq-kByC1U?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Pero Chunchuna Villafañe, quien acaba de morir, a los 92 años, no era sólo una modelo de sofisticada seducción y elegancia, sino también una consumada actriz, dibujante, arquitecta y, no menos importante que sus otras facetas, militante, de las que entendían la práctica poniendo el cuerpo, como lo prueban sus trabajos barriales en la Villa 31, haciendo proyectos para mejorar las viviendas humildes, junto al padre Carlos Mugica, a principios de los 70 –cambiaba su look de femme fatal por vaqueros, camisas grandes y botas de goma– lo que no le impedía continuar con sus apariciones televisivas, cada vez más asiduas dado el rotundo éxito que conseguían los productos que promocionaba.</p>
<p>Hubo otro suceso de esta misma índole que ella recordaría del siguiente modo cuando regresó de su exilio en los primeros años democráticos: “Recibí una carta con una invitación que primero me pareció extraña, porque si bien a veces me invitaban a actos militantes, esta venía con un membrete. Me decían que había sido elegida para acompañar a Perón en el viaje de regreso a Argentina, que querían que estuviese allí porque yo era un ejemplo de toma de conciencia política y que la vuelta de Perón sería uno de los sucesos más importantes de las últimas décadas y era importante que yo estuviese. Primero lo pensé un poco, porque me asusté pensando que podrían hacer volar el avión, pero no tardé en decir que sí, y realmente fue toda una experiencia”. En ese vuelo viajaron casi 160 personas entre políticos, sindicalistas, artistas de todas las expresiones, futbolistas, y Chunchuna, quien ocupó un asiento junto a Marilina Ross y Nilda Garré.</p>
<figure id="attachment_1712278" aria-describedby="caption-attachment-1712278" style="width: 1200px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="7d7c7c" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #7d7c7c;" fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-1712278 size-full not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/chunchu-avion.avif" alt="" width="1200" height="675" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/chunchu-avion.avif 1200w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/chunchu-avion-300x169.avif 300w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/chunchu-avion-1024x576.avif 1024w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/chunchu-avion-768x432.avif 768w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-1712278" class="wp-caption-text"><strong>Chunchuna fue pasajera del avión que trajo a Perón en 1972</strong></figcaption></figure>
<p>Sin que la frivolidad y el caretaje del universo de las modelos le hicieran mella, Chunchuna protagonizó más de 200 publicidades televisivas mientras asumía más profundamente su compromiso social, lo que la llevaría a exiliarse junto a su pareja de entonces, el realizador Fernando Pino Solanas, poco después del golpe cívico-militar, cuando las amenazas que recibían eran cosa de todos los días.</p>
<p>Su huella en el mundo del modelaje no fue solo una cuestión de imagen. Antes, en 1967, Chunchuna había ejercido un rol gremial al ser una de las fundadoras de la Asociación Modelos Argentinos, algo que le costó un poco dada la sustancia de buena parte de los agremiados, pero ayudada por los vientos de época, pudo lograrlo y esa entidad daría origen, cada 30 de agosto, al Día del Modelo en Argentina.</p>
<p>Su hija, la también actriz, cantante y compositora Juana Molina –hija del cantautor Horacio Molina– suele recordar sus días en el exilio parisino mientras escucha King Crimson y se deleita con esos sonidos, soñando, tal vez, convertirse en lo que es actualmente. El día de su muerte, Juana escribió en Instagram: “Queridos amigos murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada. Es un cocktail de sensaciones, cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa. Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho. Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos”.</p>
<p>Como actriz, tal vez Chunchuna sea recordada sobre todo por su participación en <em>La historia oficial</em>, la película de Luis Puenzo que fue la primera argentina en conseguir un Oscar como la mejor entre las extranjeras. Allí anima a una amiga de la protagonista principal, Norma Aleandro, que regresa del exilio y no soporta la hipocresía, ni el colaboracionismo de sus amigas, que sigue intacto y permitió que el horror campeara a sus anchas en el país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_1712277" aria-describedby="caption-attachment-1712277" style="width: 1200px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="594a4b" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #594a4b;" decoding="async" class="wp-image-1712277 size-full not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/CHUN-LA-HIS.avif" alt="" width="1200" height="800" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/CHUN-LA-HIS.avif 1200w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/CHUN-LA-HIS-300x200.avif 300w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/CHUN-LA-HIS-1024x683.avif 1024w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2026/06/CHUN-LA-HIS-768x512.avif 768w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-1712277" class="wp-caption-text"><strong>Junto a Norma Aleandro en «La historia oficial</strong></figcaption></figure>
<p>La secuencia de una cena entre esas amigas donde le factura esas calamidades a una de ellas, es francamente conmovedora, al igual que cuando le confiesa al personaje de Aleandro que fue secuestrada, torturada y violada antes del exilio solo por haber tenido una relación con un hombre marcado como subversivo al que hacía tiempo ya no veía.</p>
<p>Chunchuna recibiría un premio a mejor actriz de reparto en el Festival de Cine de Chicago y una nominación al Cóndor de Plata por ese trabajo. Antes de partir al exilio había hecho sus primeros lances actorales en <em>Un guapo del 900</em> (Lautaro Murúa, 1971) y <em>No toquen a la nena</em> (Juan José Jusid, 1976), y a su regreso a Buenos Aires volvió a estudiar actuación con Agustín Alezzo ya decidida a trabajar en cine. Tuvo roles en <em>Vidas privadas</em> (Fito Páez, 2001) y en <em>Extraño</em> (Santiago Loza, 2003); también estuvo sobre las tablas en <em>Cartas de amor</em>, obra teatral de Oscar Barney Finn, e integró elencos en propuestas televisivas como <em>Atreverse</em>, <em>Mujeres asesinas</em> y <em>Tratame bien</em>.</p>
<p>De este modo, Chunchuna Villafañe fue convirtiéndose en lo que hoy podría verse como un, por lo menos, una extraña vida ejemplar; su belleza y su don de gracia, allá en sus inicios como modelo, pudieron llevarla a un mundo de fama y dinero, al que prontamente descartó por altamente superficial, vacuo e inútil. En cambio, iría conformándose ella una forma de estar en el mundo, fiel a una escala de valores –era de las que nunca se la creen– que mantuvo a toda costa y con todo el ángel con el que la invistió el destino.</p>
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		<title>La mirada de Pablo</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/la-mirada-de-pablo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pablo Sarkissian]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 15:18:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mariano Ferreyra fue asesinado el 20 de octubre de 2010 por un grupo armado al mando de la Unión Ferroviaria (UF) durante una manifestación de trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca. Ferreyra tenía 23 años y militaba en el Partido Obrero (PO). Murió en Barracas, ante la inacción de la Policía Federal, víctima del ataque de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Mariano Ferreyra fue asesinado el 20 de octubre de 2010 por un grupo armado al mando de la Unión Ferroviaria (UF) durante una manifestación de trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca. Ferreyra tenía 23 años y militaba en el Partido Obrero (PO). Murió en Barracas, ante la inacción de la Policía Federal, víctima del ataque de la patota sindical a los trabajadores que reclamaban el fin del trabajo precario. En 2013 finalizó el juicio que sentenció a catorce culpables por su muerte, entre los que se encontraban José Pedraza, ex secretario de la UF, como autor intelectual; Carlos “gallego” Fernández, quien era secretario administrativo; Pablo Díaz, delegado gremial del sindicato; Cristian Favale y Gabriel Sánchez, miembros de la patota y autores materiales del crimen.</p>
<p>Además, la Justicia condenó a otros ferroviarios y policías, cómplices del plan de ataque a los manifestantes. Las penas máximas fueron de 18 años para los que dispararon las armas y 15 para los líderes del sindicato. Pablo Ferreyra, hermano mayor de Mariano y también con un pasado militante, encabezó por entonces el reclamo de justicia.</p>
<p>Su mirada permite conocer una serie de cuestiones vinculadas con el crimen de su hermano y la trama de violencia y corrupción de ese brazo de la burocracia sindical, y, también, el desarrollo del juicio en aquel momento.</p>
<p>“Se visibilizó la tercerización; la muerte de Mariano puso luz a ese fenómeno. Se generó una conciencia, pero todavía está todo muy verde”, planteó el también militante a modo de reflexión.</p>
<p>En relación al juicio, en una entrevista realizada por la Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación (Ancom), un espacio de práctica pre-profesional supervisada para los estudiantes de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, señaló: “Partiendo de que primero se generó una injusticia, es muy relativo lo que puede significar el resarcimiento. En este caso, los mecanismos de la justicia han sido rápidos, concretos y efectivos. Si tomo en cuenta eso, estoy conforme. Con el rumbo también, es el que uno espera para cualquier tipo de investigación policial o para cualquier tipo de crimen: que haya una fiscal y una jueza que motoricen la investigación, que haya un juicio oral y que haya una sensibilidad puesta en una traslación de la condena social al ámbito judicial”.</p>
<p>Y agregó: “Todo eso genera, por lo menos a mí, cierta satisfacción. Pero lo que también genera es un enorme contraste con la mayoría de las causas políticas, o causas de violencia institucional en donde están involucrados sectores del poder”.</p>
<h4><strong>La contradicción que motorizó el juicio</strong></h4>
<p>En aquel contexto político la resolución efectiva del juicio y las condenas, de algún modo, marcaron una suerte de excepción en el desempeño de la justicia. En este sentido Pablo remarcó: “Hay muchas cosas, una de ellas me parece que fue la crisis y el fenómeno político que generó. Fue en 2010, en un periodo de revalorización del rol de la juventud militante. El asesinato de Mariano generó una contradicción en ese contexto. Porque fue un asesinato político de un joven en el ejercicio de su militancia, y entró en colisión con los tiempos políticos. Por ende, generó una fuerte crisis política en el gobierno nacional”</p>
<p>Y destacó: “Porque si el Gobierno lleva adelante esa politización de los jóvenes y la respeta, que suceda lo contrario provoca una crisis. Y esa contradicción fue, desde mi punto de vista, lo que más motorizó el juicio. También los otros factores, como la sensibilidad social y la militancia política. Después, la investigación y la resolución con el juicio oral también habla de una tendencia política que marcaba que –tal vez en este marco histórico y no en otro–, se podía resolver este crimen. Además, me parece que el principal factor, en todo caso así lo dejó explícito hacia nuestra familia la presidenta Cristina Kirchner, fue la decisión del Estado de generar las herramientas necesarias para que avance la investigación. El testigo principal del caso, que fue un integrante de la patota, llegó casi directamente llevado por Néstor Kirchner a declarar a la fiscalía. Eso habla de lo que generó el asesinato y de lo que significaba”.</p>
<p>Ante la consulta si la justicia puede ser reparadora, el hermano de Mariano Ferreyra afirmó: “A mí me parece que sí. En general, cuando se genera una injusticia, los familiares de víctimas de violencia institucional están detrás del motor del reclamo, peleando contra la burocracia de la justicia y peleando con los tiempos procesales que son largos. Ese tiempo hace que se vaya consolidando más la sensación de impunidad. Cuanto menos se investiga sobre la prueba concreta, más tiempo se pierde. Si la policía agarra a un pibe, lo hace desaparecer y lo entierra como NN, se pierden meses en los que se podría haber investigado qué pasó, quién lo mató y quiénes están involucrados.</p>
<p>Cuando empiezan aparecer los poderes fácticos que están detrás, cuando el fiscal tiene que investigar concretamente un caso y lo que hace es comprar la versión de la policía, del sujeto más poderoso, termina garantizando la impunidad. Este caso se pudo reparar porque generó lo contrario. Pero es excepcional. Se tiene que analizar como algo particular de una época. Eso no significa que este caso sea aleccionador para la Justicia, ni que los jueces ahora digan: “Acá tenemos otro caso como el de Mariano Ferreyra, entonces hay que resolverlo rápido. No pasa eso”.</p>
<h4><strong>La militancia puso una voz</strong></h4>
<p>En este marco aportó una reflexión: “Nosotros no necesitamos impulsar solos el caso, como le sucede a los sectores populares. Concretamente, la militancia puso una voz. Y por ser Mariano militante, implicó que ya había un sector que iba a reclamar por su asesinato.</p>
<p>“Aparte no hizo falta gritar, porque en general Mariano fue presentado públicamente, y en los medios, como militante político. Diferente de otra época, como en 2001, o en el puente Pueyrredón en 2002, en donde el militante político estaba estigmatizado. No dejo de pensar en la tapa de <em>Clarín</em>, donde tituló los crímenes de Kostecki y Santillán como “La crisis causó dos nuevas muertes”, negando la responsabilidad del Estado en esas muertes.</p>
<p>Y este es otro período donde, en todo caso, el militante político tiene adjetivos positivos. Mariano fue presentado siempre como un militante político, activo, interesado en la música, en el arte, en el teatro y en el cine. Que tenía intereses políticos y que estaba peleando por una causa solidariamente con trabajadores tercerizados. Además, provenía de un sector medio, no de un sector invisibilizado por los medios. Esa situación hizo que no tuviésemos el mismo rol que otros familiares de víctimas, que tienen que dar una pelea contra la invisibilización, contra la estigmatización de los medios, contra la policía, contra los jueces, los fiscales, y contra el poder político también”.</p>
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		<title>Mariano Ferreyra y el dispositivo criminal que custodia los privilegios</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/mariano-ferreyra-y-el-dispositivo-criminal-que-custodia-los-privilegios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 15:13:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La muerte del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra se suma a otras parecidas casi haciendo una asociación libre sobre este tipo de hechos, lo que desemboca en las bandas mafiosas –incluidos ciertos sectores de las fuerzas de seguridad– que asolan en distintos espacios: sindicales, barras bravas de clubes de fútbol, guardaespaldas de funcionarios, todos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La muerte del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra se suma a otras parecidas casi haciendo una asociación libre sobre este tipo de hechos, lo que desemboca en las bandas mafiosas –incluidos ciertos sectores de las fuerzas de seguridad– que asolan en distintos espacios: sindicales, barras bravas de clubes de fútbol, guardaespaldas de funcionarios, todos dispositivos violentos listos para poner su fuerza de choque sin importar las consecuencias, es decir, la razón de su existencia es justamente ese llegar al final de la tarea encomendada sin que importe la clase de efectos directos y colaterales que produzcan sus acciones.</p>
<p>De alguna manera son los que reemplazan a lo que en momentos claves de la historia argentina, como la última dictadura cívico-militar por ejemplo, conformaban los grupos de tareas, el aparato clandestino represivo del Estado. A veces, y así pasó con el crimen de Ferreyra, la policía también queda implicada por liberar una zona, por directa connivencia en alguna de sus formas, o por simple acompañamiento a una acción que seguramente podría tenerlos como protagonistas y con la que se identifican plenamente.</p>
<p>Son hechos malditos que no han tenido prácticamente ningún freno durante largos periodos democráticos; ninguna fuerza política en gestión se atreve a ir a fondo para desmantelar esos aparatos gansteriles y patoteros. La violencia de los grupos privados armados es un mal enquistado socialmente; si el Estado no toma la decisión política de acabar con ellos es porque en muchas ocasiones le sirven, o tiene intereses que la existencia de estos grupos resguarda, o directamente son parte de un aparato para-represivo para sofocar algún fuego por vía clandestina.</p>
<p>Los patovicas de la burocracia sindical, íntimamente ligados a los barrabravas del fútbol, es un mal endémico y son tolerados aún en los gobiernos más progresistas; incluso a veces los oficialismos toman parte por algún bando cuando se dan disputas internas de poder entre ellos. Lo que lleva a pensar que esta barbarie social resulta útil al poder político, ya que la consigna sostenida de algunas gestiones de que es posible tener esas bandas  bajo control es absolutamente falsa y, además, como ocurrió no hace mucho con el asesinato del barrabrava canalla Pimpi Caminos y su lugarteniente, la acción está sospechada de haber tenido connivencia estatal al haberse liberado la zona de policías y haberse producido un apagón lumínico en el lugar del hecho.</p>
<p><img data-dominant-color="7a5d61" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #7a5d61;" decoding="async" class="alignnone wp-image-1641483 not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/PATOTA.webp" alt="" width="907" height="510" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/PATOTA.webp 800w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/PATOTA-300x169.webp 300w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/PATOTA-768x432.webp 768w" sizes="(max-width: 907px) 100vw, 907px" /></p>
<p>El asesinato de Mariano Ferreyra fue una cuestión de Estado y velar porque los resortes estatales para el descubrimiento de los autores, su detención y juzgamiento, fue lo mínimo que podía esperarse. En otro momento político, es decir bajo otra gestión de gobierno más afecta a desvincularse de estos hechos muy dañinos para un sistema democrático, hubiera quedado irresuelta y los culpables libres o fugados.</p>
<p>También el hecho desgraciado de la muerte de este militante puso en evidencia los desmanejos y negociados permanentes surgidos luego de la privatización y desmantelamiento de los ferrocarriles ocurridos durante el gobierno menemista. Nadie todavía, en esa primera etapa del gobierno de Néstor Kirchner, se había ocupado a fondo de indagar a fondo las posibilidades de revertir la escena privatista y cuáles eran las condiciones de los trabajadores ferroviarios en ese periodo, lo que tal vez hubiera redundado en que los conflictos generados por la tercerización laboral no hubieran escalado de ese modo y con resultados tan funestos.</p>
<p>Tampoco, claro, y este caso remite directamente, nadie escarba con fines saneadores las burocracias sindicales corroídas desde hace muchísimo tiempo. Las patotas armadas siguen funcionando como siempre y cuando algún conflicto estalla con los trabajadores de algún gremio, están siempre  listas a solucionarlo con el amedrentamiento o lisa y llanamente con balazos. Muchos de los miembros de las patotas sindicales son también integrantes de las violentas barrabravas de diferentes equipos de fútbol.</p>
<p>Durante 2010 sectores de la juventud trabajadora militaban varias de las causas de injusticia laboral que habían tenido lugar durante las salvajes privatizaciones del menemato, toda vez que el gobierno nacional de entonces fomentaba su participación en el cuestionamiento de las políticas nocivas implementadas durante los años previos.</p>
<p>Afortunadamente, el crimen de Mariano Ferreyra no quedó impune. Se investigó con decisión y sus autores fueron condenados. Era necesario al menos desmantelar la complicidad dirigencial con los asesinos pertenecientes al corazón del gremio. Puede decirse incluso que Ferreyra será un símbolo de lucha y compromiso para poner en evidencia algunos de los aspectos más oscuros del funcionamiento del poder, pero no lo será del todo hasta que se ponga fin definitivamente a esas fuerzas de choque con las que los estamentos de poder –que van desde lo sindical hasta lo político, pasando por la dirigencia futbolística y empresarial– mantienen sus privilegios. No habrá emancipación interna posible si no se decide terminar con el dispositivo criminal que los custodia.</p>
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		<title>Un crimen contra la clase obrera</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/un-crimen-contra-la-clase-obrera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pablo Sarkissian]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 15:08:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La crónica dice que el 20 de 0ctubre de 2010, en la mañana de un caluroso miércoles, cerca de la estación Kosteki y Santillán (ex Avellaneda) del ferrocarril Roca, se produjo un violento enfrentamiento entre militantes del Partido Obrero (PO) que habían ocupado las vías del tren y sindicalistas de la Unión Ferroviaria que intentaban [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La crónica dice que el 20 de 0ctubre de 2010, en la mañana de un caluroso miércoles, cerca de la estación Kosteki y Santillán (ex Avellaneda) del ferrocarril Roca, se produjo un violento enfrentamiento entre militantes del Partido Obrero (PO) que habían ocupado las vías del tren y sindicalistas de la Unión Ferroviaria que intentaban desalojarlos.</p>
<p>Como consecuencia de los disparos de armas de fuego, murió de un balazo en el pecho, el joven dirigente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (Fuba) y tornero, Mariano Ferreyra, de 23 años de edad y los militantes Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Puntos fueron alcanzados por las balas de los gremialistas Cristian Favale, barrabrava del club Defensa y Justicia y Gabriel Sánchez.</p>
<p>Hasta allí la crónica que repitieron casi todos medios de comunicación. Pero, que paso aquel 20 de octubre.</p>
<p>Hace 15 años Ferreyra, militante del PO, acompañaba la marcha de trabajadores ferroviarios tercerizados que decidieron ocupar las vías del Ferrocarril Roca, a la altura de la estación Avellaneda. La protesta había sido convocada para reclamar el pase a planta permanente de 1500 empleados y la reincorporación de algunos despedidos.</p>
<p>Pero una “patota” de la Unión Ferroviaria, reclutada en talleres de ferrocarriles y en Constitución, atacó a los manifestantes, que fueron agredidos a balazos mientras se desconcentraban.</p>
<p>Ferreyra fue baleado por Cristian Favale y Gabriel “Payaso” Sánchez, condenados en el juicio como autores materiales del homicidio a 18 años de prisión, e igual pena para el jefe de la patota, Pablo Marcelo Díaz.</p>
<p>Pero José Ángel Pedraza, secretario general de la Unión Ferroviaria por entonces, siempre fue identificado como el cerebro del crimen.</p>
<p>En enero del 2011 fue detenido y en abril de 2013, el Tribunal Oral en lo Criminal 21 de la Capital Federal lo condenó a 15 años de prisión por el delito, aunque la fiscal María Luz Jalbert y la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que representaba a la familia de Ferreyra, había pedido perpetua para Pedraza, Fernández, Favale y Sánchez y Díaz.</p>
<p>Cuando comenzó el proceso judicial, el histórico líder de los ferroviarios fue detenido por la policía en un piso 17 de una torre de lujo en Puerto Madero. Todo una triste y trágica metáfora.</p>
<p>Lo ordenó la jueza Wilma López, quien hizo una investigación exhaustiva junto con la fiscal Cristina Caamaño.</p>
<p>Los allanamientos a su casa y a sus oficinas, el análisis de las llamadas, revelaron que Pedraza había tenido un rol activo como autor intelectual del ataque a los tercerizados aquel caluroso miércoles de octubre.</p>
<p>Y el dato no es para soslayar, fue una de las pocas veces que, en casos similares, se condenó a los autores intelectuales del crimen.</p>
<p><img data-dominant-color="676866" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #676866;" loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1641479 size-full not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/367099.webp" alt="" width="1280" height="720" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/367099.webp 1280w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/367099-300x169.webp 300w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/367099-1024x576.webp 1024w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/367099-768x432.webp 768w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>
<p>La paradoja es que Pedraza, hijo de un peón ferroviario, con una infancia de privaciones, fue parte de las corrientes renovadoras del movimiento obrero contra la burocracia sindical.</p>
<p>En esa época era cercano al marxismo y a las organizaciones juveniles de izquierda, formó parte de la Confederación General del Trabajo (CGT) de los Argentinos, sufrió cárcel en la dictadura de Juan Carlos Onganía. Participó del Grupo de los 25 que enfrentó a la ortodoxia de Herminio Iglesias y Lorenzo Miguel, fue de los sectores combativos contra la dictadura y en los 80 estuvo entre los más radicalizados de la CGT de Saúl Ubaldini.</p>
<p>Sin embargo, militante y dirigente de la clase trabajadora, en los 90, fue cooptado por las patronales: de esa historia en la calle, Pedraza pasó a ser de los sindicalistas cómplices con las privatizaciones menemistas e inauguro el estrato vulgarmente conocido como la “Aristocracia Obrera” que lo llevaron a ser un cuasi empresario.</p>
<p>El periodista Mario Wainfeld señalo en aquel momento que la palabra que describe la trayectoria de la vida de Pedraza es la de la degradación.</p>
<p>Pasó de ser un sindicalista combativo durante la última dictadura a ser un entreguista en los 90 y, finalmente, a orquestar un ataque a los tercerizados de su gremio, que culminó con la muerte de un joven militante.</p>
<p>Murió a los 75 años, el día 23 de diciembre de 2018, en una clínica, mientras cumplía prisión domiciliaria. Y tras su muerte es recordado como un criminal.</p>
<h4><strong>La sentencia </strong></h4>
<p>La lectura de la sentencia estuvo a cargo del presidente del Tribunal Oral Criminal 21 de la Capital Federal, Horacio Días, y condenó a 15 años de prisión al exsecretario de la Unión Ferroviaria, José Ángel Pedraza, al igual que a Juan Carlos Fernández por ser instigadores del crimen de Mariano Ferreyra, mientras que Cristian Daniel Favale y Gabriel Sánchez a 18 años como autores materiales de la muerte.</p>
<p>También fue condenado a 18 años de prisión Pablo Marcelo Díaz; a 11 años de prisión a Jorge Daniel González y Salvador Pipitó, y a 8 años de prisión Claudio Alcorcel.</p>
<p>Además, 10 años de prisión para Luis Mansilla y Jorge Ferreyra, y 2 años de prisión de ejecución condicional a Hugo Lompizano, Luis Echavarría y Gastón Conti. David Villalba fue condenado al pago de una multa, y fueron absueltos Guillermo Uño, Juan Carlos Pérez y Rolando Garay.</p>
<p>Pedraza, en sus últimas palabras durante el juicio, se declaró inocente, “Jamás promoví ni tuve nada que ver con el crimen de su hijo”, le dijo a la madre Ferreyra del joven. Nadie le creyó.</p>
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		<title>Por otro 17</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/por-otro-17/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[El Ciudadano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 04:00:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Eduardo Toniolli El 14 de octubre, el coronel Perón –detenido en Martín García– abandona toda idea de continuar. Así se lo hace saber a su amada “chinita” en una misiva. Tres días después, el pueblo en las calles cambia su destino y el de la Patria. Nadie muere en la víspera. En Berisso, Ensenada, Lanús [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Eduardo Toniolli</strong></p>
<p>El 14 de octubre, el coronel Perón –detenido en Martín García– abandona toda idea de continuar. Así se lo hace saber a su amada “chinita” en una misiva. Tres días después, el pueblo en las calles cambia su destino y el de la Patria. Nadie muere en la víspera.</p>
<p>En Berisso, Ensenada, Lanús y Avellaneda, pero también en Rosario, Córdoba y en los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, el grito de los eternos excluidos del banquete es unánime: queremos a Perón. De la mano de los trabajadores movilizados nace el movimiento político que habría de partir la historia argentina en dos.</p>
<p>Toda filosofía política, doctrina o visión del mundo, presenta algunos preceptos contingentes, que suelen asociarse a la coyuntura en la que fue parida, y otros perennes, que trascienden el tiempo. Si hay uno que –en el caso del peronismo– se encuadra dentro de estos últimos, es aquel que reza que el poder proviene del pueblo. Pero no de un pueblo concebido como la suma aritmética de sus integrantes, sino del pueblo organizado.</p>
<p><img data-dominant-color="585d64" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #585d64;" loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1640567 size-large not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222-842x1024.webp" alt="" width="800" height="973" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222-842x1024.webp 842w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222-247x300.webp 247w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222-768x934.webp 768w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222-1262x1536.webp 1262w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/POSIBLE-TAPA-222222.webp 1394w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Desde <em>La comunidad organizada</em> hasta su gran obra póstuma <em>El modelo argentino para el proyecto nacional</em>, pero también desde la Constitución Provincial de Chaco de 1951 (con el doble voto sindical) hasta el proyecto de reforma constitucional de 1974, toda la obra de Perón –en el plano de las ideas y en el de las realizaciones materiales– remite a esta verdad primigenia, nacida de la intuición de un agudo analista de un tiempo signado por la irreversible irrupción de las masas en la arena política, y consolidada aquel 17 de octubre.</p>
<p>El primer decenio peronista no solo fue la mayor experiencia de participación de los trabajadores en la renta nacional, también fue la mayor experiencia de participación de los trabajadores en el poder. La integración del pueblo organizado en un modelo de democracia social y participativa, fue condición necesaria para el despliegue de un proyecto nacional emancipador.</p>
<p>A 80 años de aquella jornada liminar, quizás no haya tarea más importante para el peronismo que la de recuperar su capacidad de expresar a los que trabajan, a los que producen y a los que construyen comunidad. No alcanza solo con representar, que es en todo caso una de las dimensiones de la política. La gesta que se avecina exige volver a expresar, a integrar con protagonismo a las organizaciones libres del pueblo, esas instancias nacidas de la potencia creadora de nuestro pueblo, para resolver sus problemas cotidianos y para motorizar sus demandas y reivindicaciones.</p>
<p>A Irineo Funes, célebre protagonista de un cuento borgeano, la caída le sirvió para recordarlo todo. Lo mismo debería sucederle al peronismo.</p>
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		<title>Néstor, ese hombre que supo e hizo</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/nestor-ese-hombre-que-supo-e-hizo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pablo Sarkissian]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 03:51:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Néstor Carlos Kirchner nunca fue NCK y, por el contrario, casi siempre fue Néstor. Dijo Mario Wainfeld: “Ese hombre, un presidente prematuro e inesperado, parido por una conjura de azares, comprendió. Leyó la coyuntura y supo qué era necesario hacer”. Wainfeld no sólo lo dijo, lo escribió en un libro que examina y desarrolla la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Néstor Carlos Kirchner nunca fue NCK y, por el contrario, casi siempre fue Néstor.</p>
<p>Dijo Mario Wainfeld: “Ese hombre, un presidente prematuro e inesperado, parido por una conjura de azares, comprendió. Leyó la coyuntura y supo qué era necesario hacer”.</p>
<p>Wainfeld no sólo lo dijo, lo escribió en un libro que examina y desarrolla la figura del expresidente y las principales políticas públicas del kirchnerismo. <em>Kirchner, el tipo que supo</em> –de ese texto hablamos–, es un mapa que da cuenta de las geografías recorridas y las tareas emprendidas por ese hombre.</p>
<p><img data-dominant-color="afb2b0" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #afb2b0;" loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1640559 not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/nck-696x1024.webp" alt="" width="805" height="1202" /></p>
<p>Néstor falleció el 27 de octubre de 2010.</p>
<p>Una semana antes, el 20, era asesinado el militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, en un enfrentamiento entre trabajadores ferroviarios precarizados que habían ocupado las vías del ferrocarril Roca, cerca de la estación Kosteki y Santillán (ex Avellaneda), y sindicalistas de la Unión Ferroviaria que intentaban desalojarlos.</p>
<p>No existe posibilidad alguna de separar este hecho con aquello que pasaría siete días después en El Calafate.</p>
<p>“Estoy acongojado por el crimen del joven militante. Jamás se puede justificar este tipo de cosas, son horrendas, dolorosas, tremendas. No se debe dejar ningún vestigio de impunidad y castigar a los autores intelectuales y materiales”, disparó el diputado Kirchner tras conocer la noticia durante la visita a la ciudad de Resistencia para la inauguración, junto al gobernador Jorge Capitanich, del complejo habitación “Torres Sarmiento”, en las afueras de la capital chaqueña.</p>
<p>Y agregó: “El gobierno y todas las instituciones en general tienen que trabajar fuertemente para que los autores intelectuales y materiales sean severamente castigados”.</p>
<p>No sería la última referencia al caso Mariano Ferreyra, pero si una de la últimas de su vida.</p>
<h4><strong>Cuatro marcas del “Tipo que Supo”</strong></h4>
<p><strong>1. El 25 de mayo de 2003 sorprendió a propios y extraños.</strong></p>
<p>“Vengo a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es volver a tener una Argentina con todos y para todos.”</p>
<p>“Formo parte de una generación diezmada. Castigada con dolorosas ausencias. Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada.”</p>
<p>Treinta años atrás, en ese mismo lugar asumía Héctor Cámpora. La impronta, el contexto, el deseo, de algún modo, lo emparentaban con el “Tío”.</p>
<p>Sin embargo, una semana antes debía realizarse el balotaje. Las encuestas de la época pronosticaban un claro triunfo de Néstor sobre Carlos Saul Menem y señalaban una diferencia del orden del 70 al 30 por ciento.</p>
<p>Pero, cuatro días antes Carlos Saul retiro su candidatura con lo cual Néstor quedo con modesto 22 por ciento de votos alcanzado en la primera vuelta. Kirchner no era muy conocido. Costaba pronunciar su apellido y como gobernador de Santa Cruz había alcanzado alguna repercusión al mostrarse opositor al menemismo, lo mismo que su esposa, la senadora Cristina Fernández.</p>
<p>Pero de inmediato captó la atención de todos. La gente (el pueblo) percibía que ese 25 de mayo comenzaba algo diferente.</p>
<p><strong>2. “Proceda”</strong></p>
<p>Así fue como en 2004, con una sola palabra, Kirchner ordenó al jefe del Ejército, Roberto Bendini, que retirara los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone de las paredes del Colegio Militar.</p>
<p>El Comandante en Jefe elegido por el voto popular les enviaba un mensaje directo a las entrañas del partido militar. “Nunca más utilizar el terrorismo de Estado ni las armas contra el pueblo argentino”, dijo Kirchner, casi como una orden, a las Fuerzas Armadas.</p>
<p><strong>3. No al Alca</strong></p>
<p>En 2005, en Mar del Plata, sesionó la Cumbre de las Américas (sin Cuba) para debatir si convenía formar un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La conclusión en los niveles inferiores por debajo de los jefes ya había sido un rotundo “No”.</p>
<p>Sin embargo, el presidente de los Estados Unidos George W. Bush quiso torcer la voluntad de sus colegas. No hubo caso. Los presidentes del Mercosur (Néstor Kirchner de Argentina; Nicanor Duarte Frutos de Paraguay; Tabaré Vázquez de Uruguay, y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil), más el presidente venezolano Hugo Chávez, coordinaron sus esfuerzos para tumbar un proyecto. Es por demás conocida la emblemática respuesta de Chávez en ese contexto: “ALCA, Al carajo” que, claro, marcó una época.</p>
<p><strong>4. Chau FMI</strong></p>
<p>La crónica en clave histórica dice que el jueves 15 de diciembre de 2005, Néstor Kirchner anunció en el Salón Blanco de la Casa Rosada que Argentina cancelaría, con reservas de libre disponibilidad del Banco Central, la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un total de 9510 millones de dólares, desembolso que se efectivizó el 3 de enero de 2006.</p>
<p>Kirchner había afirmado que la cancelación de la deuda con el FMI permitiría “ganar grados de libertad para la decisión nacional”, puesto que a partir de esa medida “el país será otro: tendrá soberanía política e independencia económica”.</p>
<p>Desde distintas bibliotecas económicas, la iniciativa terminó de parir la política económica propia de lo que sería años más tarde el kirchnerismo.</p>
<h4><strong>Los últimos días</strong></h4>
<p>El viernes 22 de octubre de 2010, durante un acto por el 156 aniversario de la ciudad de Chivilcoy, presidido por Cristina Fernández, Néstor, ex presidente y en ese momento diputado nacional, remarcó: “Hoy va a haber importantes novedades en torno a la investigación por el crimen de Mariano Ferreyra. No tengan ninguna duda que la presidenta ha impulsado la investigación de los autores intelectuales y materiales del hecho».</p>
<p>Las hubo. Ese fue el último acto del que participó en vida.</p>
<p>Cinco días después, el 27 de octubre de 2010, moría en El Calafate el diputado nacional y Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Néstor Carlos Kirchn</p>
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		<title>La posibilidad que no fue</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/la-posibilidad-que-no-fue/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 03:45:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Poco después de los bombardeos de junio de 1955, el presidente Juan Domingo Perón levanta el estado de guerra interna que había declarado luego del frustrado golpe del general Benjamín Menéndez, quien había arengado a jefes de la marina y la aviación para sumarlos a una decidida ofensiva con el objetivo de voltear el gobierno [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Poco después de los bombardeos de junio de 1955, el presidente Juan Domingo Perón levanta el estado de guerra interna que había declarado luego del frustrado golpe del general Benjamín Menéndez, quien había arengado a jefes de la marina y la aviación para sumarlos a una decidida ofensiva con el objetivo de voltear el gobierno nacional en setiembre de 1951. En esa misma línea, Perón había deslizado que su gobierno ya no era esencialmente revolucionario en los términos que lo encaramaron al poder, lo que abriría el cauce para que la oposición señale cuáles serían las modificaciones de rumbo que se le pedía. Todo, claro, con su destreza para capear situaciones adversas y sopesando el peso específico de los frentes abiertos, incluso, puede decirse, midiendo fuerzas propias para detener una ola de gran tamaño cuya espuma estaba en el aire, aunque no era de sal el aroma que lo impregnaba, sino uno más cáustico, el de la pólvora.</p>
<p>El 31 de agosto de ese año, Perón ensaya una vuelta de tuerca ante una Plaza de Mayo copada por la CGT y delegaciones obreras y alza la ya célebre arenga del 5 por 1, esa que afirmaba que por “uno de los nuestros que caiga, caerán 5 de ellos”. Esa advertencia, sin embargo, no surtiría ningún efecto sobre un bloque golpista que iba creciendo apresuradamente y que, además de vastos sectores de las Fuerzas Armadas, incluía a los actores patronales, la Iglesia y distintos partidos políticos. Por el contrario, la bravuconada los galvanizó en la necesidad de voltear un gobierno que para sus intereses era peligroso. Algunos dirigentes obreros instaron a la CGT a que se armen milicias obreras e insistieron a la central para que pida armas al ejército, pero el cuerpo militar, ya gangrenado por ambiciones golpistas, se rehusó rotundamente.</p>
<p>Hay en ese momento un pronunciado declive de algunas grandes conquistas justicialistas; una de ellas fue la firma del acuerdo con la compañía petrolera Standard Oil, una abdicación luego de que el peronismo había logrado que la estatal YPF aumentara 50% la producción de petróleo y alcanzara a tener más del 80% de la extracción de crudo, en el marco de una política dirigida a subsidiar el consumo interno. Pero la demanda crecía apresuradamente y se hizo imperiosa la necesidad de recurrir a importaciones. En ese trance, Perón accedió a firmar un acuerdo con la Compañía California-Argentina de petróleo, una subsidiaria de la Standard Oil radicada en California en cuyo directorio figuraba –vaya síntoma– nada menos que Spruille Braden, el mismo del “Braden o Perón” del 45.</p>
<p>El contrato había sido firmado en abril del 55 y establecía una inversión de 13 millones y medio de dólares en cuatro años para explorar y explotar un área de 50 mil km cuadrados en Santa Cruz; la concesión era por 40 años con exenciones impositivas, con el permiso para importar lo que necesitara para la explotación, tarea que realizaría la misma YPF y la obligación de transmitirle todo el know-how a la compañía yanqui, con la contraprestación de entregar solo 200 barriles diarios y el 50% de sus utilidades al Estado. Tal acuerdo fue fustigado por dirigentes del gremio y por muchos otros sindicalistas y algunos diputados oficialistas se opusieron en el Congreso una vez que fue enviado.</p>
<p>Esta fue una de las acciones oficiales más cuestionadas de ese momento y no pocos le facturaron a Perón esa decisión sobre ese prioritario recurso estratégico, alegando que fue el principio del fin del espíritu revolucionario que animaba al primer gobierno peronista, y que de ningún modo había sido eficaz para aplacar los deseos de las clases dominantes de voltear al gobierno. Esos sectores pedían reformas para adaptar la política oficial a las necesidades del mercado y no creían que el líder justicialista fuera capaz de llevarlas a cabo enfrentándose a su propia base social, la que defendería a rajatabla los derechos adquiridos a través de combativas comisiones internas de distintos gremios.</p>
<p>Uno de los principales impulsores de una vía revolucionaria para el peronismo, el diputado John William Cooke, había dicho entonces: “Combatí el proyecto petrolero. Han quedado en el aire críticas muy serias. Por ejemplo, los excesivos privilegios que se reserva la compañía extranjera en su proyecto, la falta de obligaciones concretas y compensatorias por la concesión buscada, el lamentable sistema de arbitraje, las prórrogas interminables del contrato”.</p>
<p><img data-dominant-color="b8b8b8" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #b8b8b8;" loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1640554 not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/OleMasacreSanJuan-1024x872-1.webp" alt="" width="1057" height="900" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/OleMasacreSanJuan-1024x872-1.webp 1024w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/OleMasacreSanJuan-1024x872-1-300x255.webp 300w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/OleMasacreSanJuan-1024x872-1-768x654.webp 768w" sizes="(max-width: 1057px) 100vw, 1057px" /></p>
<h4><strong>El peronismo como hecho consumado</strong></h4>
<p>Los enfrentamientos con la Iglesia Católica –la que no había abierto la boca para condenar el bombardeo de Plaza de Mayo, que había asesinado cientos de civiles–, bastión de diversos sectores opositores, fueron escalando en número: se votaron leyes que atentaban contra algunos de sus principios tutelares, tales como el divorcio vincular, la equiparación de hijos ilegítimos y, sobre todo, un proyecto para separar a la Iglesia del Estado, que colmó la situación y fue tensando el panorama, ya en ebullición tras la quema de algunas iglesias en el centro porteño luego del fatal bombardeo.</p>
<p>Algunas crónicas de la época describen a Perón como débil y contradictorio y cuestionado además por sectores del propio espacio político. No hubo “comandos dobles” en la Rosada como se dijo en ese momento, pero sí un fuerte antiperonismo que sería el germen de ese acendrado sentimiento que se prolonga hasta el presente y es causante de un daño profundo, toda vez que enceguece a vastos sectores que prefieren inmolarse votando gestiones neoliberales sin detenerse a pensar sobre lo que ello entraña, sino simplemente dejándose arrastrar por la farsa extrema de los medios de comunicación, en la consecuente práctica del odio a lo popular y a la distribución de la riqueza, pilares del gobierno del 45.</p>
<p>Quedan muchos interrogantes todavía acerca del desaprovechamiento de esa circunstancia histórica donde era necesario intervenir con ideas y acciones para organizar una resistencia efectiva al statu quo burgués, que consideraba que Perón había avanzado demasiado en los casilleros de las reformas. Habría que interrogarse sobre el porqué de la elección de Perón para dejar languidecer ese lugar de lo común que de algún modo se había construido, ese que perseguía un fin soberano en el sentido más amplio.</p>
<p>El peronismo ya era un hecho consumado, tenía sus propios textos desde los que reafirmarse en las conquistas, había una reivindicación de la dignidad humana, tenía una responsabilidad política elemental en la consumación de una potencia que surgiera de lo más rescatable de la tradición con la que se había ido construyendo la Argentina hasta ese momento, incluidas algunas de las ideas socialistas, anarquistas, yrigoyenistas, nacionalistas, es decir, un anclaje para el proletariado que no paraba de sucumbir ante los sistemas de explotación.</p>
<p>Aunque jaqueada, había claramente una conducción que, todo indica, conocía a los integrantes de esa corporeidad conocida como movimiento justicialista, es decir, aquellos para los que se habían resignificado los conceptos de justicia, humanidad, cultura, productividad, seguridad, como lo planteaban algunos de los fundamentos intelectuales surgidos de las plumas de Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Leopoldo Marechal, Rodolfo Puiggrós y hasta de J.J. Hernández Arregui que consolidaron perspectivas y matices de posibilidades inéditas hasta entonces.</p>
<h4><strong>El trágico “no hacerle el juego a la derecha”</strong></h4>
<p>La revolución social a fondo no fue una perspectiva considerada en el primer gobierno de Perón; en todo caso se tomaron algunas líneas de acción políticas a las que no costaría demasiado rastrearles un origen en los dos movimientos radicales que asolaron la primera mitad del siglo XX, el bolchevique y el fascista, en un intento de deglutirlos, morigerando los principios que los erigieron: la fecunda expropiación de los medios de producción a la burguesía, en un caso, y la terrible purificación racial, en el otro. La cuestión pasaba más por representar, es decir, demostrar de lo que eran capaces las masas proletarias-trabajadoras (el declamado 5 x 1), que por experimentar a fondo la lucha y la tensión de los opuestos y sus consecuencias.</p>
<p>Esa combinatoria tuvo su máxima expresión en las movilizaciones –incluso en las inaugurales del 45, cuando reinaba la confusión de objetivos–, en cierta demostración callejera espontánea, impulsada por la defensa de derechos. Aunque esas movilizaciones, en el 55, habían cedido al peso y las prerrogativas de la comunidad organizada –que, es cierto, tuvo sus bondades como contrapeso de las burguesías y oligarquías locales– y estaban sumidas en cierto control y disciplinamiento y merced a la palabra del líder que en ese momento patentizaba su ambigüedad. A los poderes hegemónicos de entonces, Perón les había hecho saber que era el único que podría modelar la revolución antes que se tornara tempestuosa y dañina, que harían bien en comprender y no oponerse a los avances de la clase trabajadora en la redistribución del ingreso.</p>
<p>Claro que a esa altura, la cohesión interna estaba debilitada como resultado de la puja entre los sectores que reclamaban ir a fondo en los cambios y conquistas alcanzados, es decir, volverlos definitivos, y los que acompañaban el luego tan famoso “no hacerle el juego a la derecha” con contemplaciones que el propio Perón animaba, como buen conductor de un navío en medio de la tempestad, que no era otra cosa lo que se avecinaba sobre un país en el que sus habitantes, y los trabajadorxs sobre todo, solo  volverían a ser considerados sujetos de derechos casi cincuenta años después, con el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.</p>
<p>El carácter trágico que adoptaría el peronismo había sido expresado tres meses antes, ese fatídico 16 de junio de 1955, en horas del mediodía, cuando tres aviones bombardearon Plaza de Mayo con el objetivo de matar a Perón y destruir la Casa Rosada, pero que finalmente terminarían atacando también a vehículos individuales y de pasajeros, y transeúntes, que se desplazaban inocentemente por ese espacio –recién en 2009 el Archivo de la Memoria determinó que fueron asesinadas 308 personas–, iniciando un espiral de violencia que continuaría de formas diversas hasta la última dictadura cívico-militar en 1976, donde tuvo su máxima expresión.</p>
<p>Puede arriesgarse que la coexistencia entre intereses tan opuestos, los de los excluidos y los de la clase trabajadora y los de los poderes hegemónicos –que todavía no eran los financieros, como hoy–, era una experiencia solo posible de haberse plantado el peronismo en la defensa prioritaria de aquel don invalorable que había sabido conseguir, la existencia plena de ese otro que conformaría una comunidad no instaurada en la suma de los “yo”, sino en una permanente puesta en escena de un “nosotros”, sosteniendo como consigna esencial la cuestión del reparto de la riqueza.</p>
<h4><strong>El principio del fin</strong></h4>
<p>¿Es posible rescatar a Perón en esa duda cruel sobre lo que hubiera sido si se disponía a considerar sus fuerzas y enfrentar a los golpistas? Las postulaciones posteriores se ubican a uno y otro lado según el analista u opinador. Evitar las muertes que hubiera ocasionado una  guerra civil no se sostiene demasiado toda vez que de a poco se descubrirían las masacres perpetradas por las fuerzas golpistas, como el fusilamiento en el basural de José León Suárez, el del general Valle y otros resistentes, tras la declaración del estado de sitio de la autodenominada Revolución libertadora, y las tragedias venideras como las de la dictadura cívico-militar-eclesiástica del 76.</p>
<p>Lo que podría leerse, más bien, es que se trató de una ruptura de Perón con lo que hasta hacía poco había alentado, es decir un estado de cosas en que fuese posible sostener y profundizar las conquistas que por primera vez gozaban, en la historia argentina, las clases subalternas. El nombre, la figura, la capacidad como conductor de Perón estarían a salvo, pero a partir de ese fatídico setiembre de 1955, el cuerpo social llamado pueblo, conformado junto a una singular idea de Nación a partir de esa gran mutación de la escena política argentina que había significado el justicialismo –sobre todo en el acceso del pueblo a una dignidad política, esto es, el pase de un estatus infrapolítico para ingresar a otro como sujeto político por derecho propio–, retrocede y cae, otra vez, en el orden de la dominación instaurada por la “revolución fusiladora”.</p>
<p>Esa prescindencia de Perón de las ideologías imperantes en la época y la adopción de una tercera vía –articulada por primera vez en 1949 para evitar las divisiones binarias de la Guerra Fría– es constitutiva de una, llamémosle, frialdad profesional en la conducción, que solo considera la astucia, la oportunidad y la indeterminación –la espesura que ha rodeado a Perón y a un vasto sector del peronismo, la llamó alguna vez Horacio González–, y se aleja de lo emotivo, de esa justeza política que tuvo al devolverle su lugar y su rostro a los sin nombre, el lugar que era necesario mantener para el pueblo como sujeto unívoco de enunciación.</p>
<p>Lo que vendría después serían intentos fallidos de reeditar aquello: su regreso–que alentó expectativas tras lúcidas posturas durante su exilio en Madrid–, su muerte y el desbarrancamiento –puja de voluntades y campos de fuerza, mediante– con lo peor del peronismo en el poder y la tragedia que sobrevendría de inmediato con el golpe del 76.</p>
<p>Cuestiones que el espejo contemporáneo devuelve con la parecida “posibilidad que no fue” en la expropiación de Vicentin –no tan solo para recuperar lo estafado sino por simple dignidad–, o un principio del fin, que llega hasta el oprobio de los días que corren, con un imbécil peligroso al servicio de las élites financieras locales y extranjeras y condicionando la posibilidad que el pueblo vuelva a ser sujeto de derechos.</p>
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		<title>La voz de los “compañeros” rosarinos</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/la-voz-de-los-companeros-rosarinos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Candela Ramírez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 03:37:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los pantalones arremangados y las patas en la fuente de trabajadores que coparon de a miles  la Plaza de Mayo en Buenos Aires conforman una de las postales más recordadas del 17 de octubre de 1945. Desde entonces, historiadores, militantes y académicos de todos los colores trataron de explicar el fenómeno que tuvo como protagonistas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los pantalones arremangados y las patas en la fuente de trabajadores que coparon de a miles  la Plaza de Mayo en Buenos Aires conforman una de las postales más recordadas del 17 de octubre de 1945. Desde entonces, historiadores, militantes y académicos de todos los colores trataron de explicar el fenómeno que tuvo como protagonistas a obreros que exigieron a gritos la liberación del hombre que venía cumpliendo una por una sus demandas laborales: “Una cosa, una cosa que empieza con P”, corearon desde los suburbios detrás del Riachuelo. A 80 años de la fecha que el pueblo peronista bautizó como el Día de la Lealtad, <em>El Ciudadano </em>rastrea cómo se vivió en Rosario aquel 17 de octubre.</p>
<p>La Hemeroteca municipal es el sitio que resguarda parte del archivo de nuestra historia: allí están los ejemplares del diario <em>La Capital</em>, que durante más de diez días publicó los acontecimientos que dieron lugar a un nuevo movimiento político en el país.</p>
<p>Argentina ya había comenzado, en 1930, a padecer el inicio de un ciclo político que se extendería por más de cinco décadas: el asalto de las Fuerzas Armadas a los poderes del Estado. En el 43, después de una etapa conocida como la Década Infame, un grupo del Ejército dio un golpe de Estado y en ese marco creció, de forma quizás inesperada, la Secretaría de Trabajo y Previsión creada por el coronel Juan Domingo Perón, quien fue su titular.</p>
<p>En octubre del 45, Perón ocupaba tres cargos en simultáneo: era vicepresidente de la Nación, subsecretario en el Ministerio de Guerra y titular del Ministerio de Trabajo y Previsión. Un sector de las Fuerzas observó con recelo el crecimiento político del militar y su acercamiento a la clase trabajadora. También fue una etapa marcada por la Segunda Guerra Mundial; Perón no tomó partido ni por los Aliados ni por el Eje y fue cuestionado por ambos.</p>
<p>Antes que el gobierno de (Edelmiro J.) Farrell avanzara contra Perón y le pidiera su renuncia, le permitió dar un discurso público para que se pudiera despedir de los trabajadores. Eso ocurrió el 10 de octubre. Así empezó a precipitarse una cadena de manifestaciones y decisiones que marcarían para siempre la historia argentina.</p>
<p>Hubo dos grandes reclamos que marcaron aquella semana. Por un lado, un sector de la población demandaba que el gobierno fuera entregado a la Corte Suprema de Justicia y se convocara a elecciones libres bajo la Ley Sáenz Peña, sancionada en 1912. Por otro lado, quienes bancaban las políticas impulsadas por Perón pedían su restitución en el Gobierno.</p>
<h4><strong>“Peronios” por la peatonal</strong></h4>
<p>El 12 de octubre, se produjo en la Plaza San Martín y en la peatonal Córdoba una movilización, que se dirigiría a Plaza 25 de Mayo, de “adictos al coronel Perón” o “peronios” como los llamaron en las páginas de <em>La Capital</em>. Entre las medidas que había tomado Perón y que los manifestantes defendían como conquistas, estaban la fijación de aumentos salariales, la firma de convenios laborales, reglamentación de asociaciones profesionales, la sanción del Estatuto de Peón Rural, vacaciones pagas o indemnización por accidentes laborales.</p>
<p>El sábado 13 de octubre, el medio publicó que después del mediodía del viernes, el centro de la ciudad se llenó de manifestantes de los barrios y de localidades cercanas que cargaban “la efigie del coronel” en carteles y banderas. Cantaban “estribillos relativos a sucesos de la actualidad” y gritaban “Perón sí, otro no”. La concentración tuvo lugar en la plaza San Martín.</p>
<p>La movilización se dio a la par de concentraciones de la Junta Coordinadora Democrática, que veía en los simpatizantes de Perón la expresión local del fascismo. Este era el sector que pedía el fin del gobierno de Farrell y su entrega a la Corte. Tanto en Buenos Aires como en Rosario esas manifestaciones terminaron con enfrentamientos, corridas y la intervención de la Policía.</p>
<p>El 13 de octubre Perón fue encarcelado y se aceleró la presión, el descontento y la movilización de los trabajadores que habían visto mejorar sus condiciones laborales bajo su gestión. A Perón lo llevaron a la Isla Martín García. Al reclamo de su reincorporación al gobierno, se sumó la exigencia de su liberación.</p>
<p>Los distintos sindicatos, asociaciones de trabajadores y federaciones comenzaron a reunirse para plantar postura frente a ambos asuntos: la idea de entregar el poder a la Corte y el llamado a elecciones, por un lado, como el reclamo de la liberación de Perón, por otro. Empezó, de a poco, a circular también el rumor de una huelga general.</p>
<p>Desde el 13 al 17 se publicaron, entonces, los comunicados de las federaciones que rechazaban la propuesta de huelga general. El sindicato de la industria metalúrgica manifestó que había entre los adherentes a las políticas de Perón “elementos fascistas y pistoleros ajenos al movimiento obrero”, y que “amenazan para dar la impresión de una huelga para liberar a Perón”.</p>
<p>El lunes 15 de octubre, el matutino publicó que hubo una asamblea entre “profesionales, comerciantes, industriales, empleados, obreros, estudiantes y delegados de los partidos políticos”, que hicieron suya la declaración dada a conocer por la Junta de Coordinación en unión con los partidos políticos, la federación universitaria del litoral y la Unión Obrera Local. En un comunicado, resultado de esa asamblea, manifestaron: “Se exhorta al pueblo a mantenerse unido y firme en el reclamo de la entrega de gobierno a la Corte Suprema, el levantamiento del estado de sitio y la convocatoria a elecciones completamente libres”.</p>
<p>Además, seguían las réplicas por las movilizaciones del viernes 12: “La asamblea resolvió expresar su protesta por el permiso acordado para la manifestación realizada el viernes por elementos adictos al coronel Perón, en tratamiento desigual con los sectores democráticos, a los cuales se prohíbe realizar actos análogos”.</p>
<p>El 15 de octubre por la noche, en la Estación Rosario Norte, “se concentraron numerosos elementos pertenecientes a la tendencia de la Unión Ferroviaria que responde a las orientaciones del ex secretario de Trabajo y Previsión”. La crónica del 16 contó que los mismos esperaban el regreso de delegados que habían viajado a Buenos Aires para pedir la libertad de Perón. Pedían a los trabajadores del gremio “aguardar atentos a los sucesos del futuro”.</p>
<p>Ese mismo martes 16 de octubre, <em>La Capital</em> publicó que desde la Junta Ferroviaria por la Democracia y la Libertad “condenaron verbalmente a quienes intentan provocar una huelga”. La Junta los calificó como “estos incondicionales fascistas”, que según consignaron amenazaban a los comercios para adherirse al paro.</p>
<p>El miércoles 17 de octubre, un día antes del paro que ya había sido anunciado por la CGT, se publicó que la Unión Obrera Local desmintió los rumores de paro y que desautorizaba a quienes quisieran adherir a esa medida de fuerza</p>
<p>Todos esos días, el medio publicó cables de Buenos Aires que actualizaban la noticia de la detención de Perón y las incipientes manifestaciones en la calle y asambleas de los gremios desde Capital Federal. Las réplicas de esas discusiones en Rosario ganaron, despacio, mayor protagonismo en las páginas del diario local.</p>
<p><img data-dominant-color="9f9893" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #9f9893;" loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1640550 not-transparent" src="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL.webp" alt="" width="1023" height="1819" srcset="https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL.webp 900w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL-169x300.webp 169w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL-576x1024.webp 576w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL-768x1365.webp 768w, https://elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2025/10/CRAPITAL-864x1536.webp 864w" sizes="(max-width: 1023px) 100vw, 1023px" /></p>
<h4><strong> </strong><strong>Rosario nunca quedó afuera</strong></h4>
<p>La tapa del diario de aquellos días dista enormemente de los formatos actuales: las noticias del día estaban recién en el borde final de la página, luego de un listado-catarata en orden alfabético de anuncios varios –desde venta de artículos o propiedades o autos a convocatorias u ofertas laborales o de servicios de detectives privados–, los títulos del día aparecían en un recuadro inferior con una tremenda impronta porteña e internacional –siempre asociados a la guerra que acababa de terminar– y algunos dedicados a Rosario, sobre todo de la sección Política y Deportes.</p>
<p>El 18 de octubre el título principal decía: “Horas de profunda expectación vive el pueblo de la República”. Esa nota estaba en la página cinco, únicamente narrando los hechos ocurridos en Buenos Aires, las masivas columnas de manifestantes, la palabra de Perón cerca de la medianoche, y qué se sabía de la continuidad del gobierno y sus condiciones.</p>
<p>El 18 era el día oficial del paro general anunciado por la CGT: esa fue una de las singularidades de la Plaza del 17 de octubre, los trabajadores se movilizaron más allá de las directivas de cada uno de los sindicatos. Se adelantaron al reclamo de continuidad de la política laboral llevada adelante por Perón, al mismo tiempo que demandaron la liberación urgente de aquel al que estaban constituyendo como líder.</p>
<p>Ese día se anunciaron las cuestiones de la vida cotidiana afectadas por el paro: qué negocios estaban abiertos o no, qué decían las centrales obreras, muchas de las cuales seguían desmintiendo la huelga.</p>
<p>En Rosario, las noticias concretas del impacto del 17 de octubre se conocieron el viernes 19. <em>La Capital</em> publicó en su página central, la cinco: “En nuestra ciudad se efectuaron diversas manifestaciones para exteriorizar su solidaridad con el coronel Perón”. Aquella crónica indicó que desde las siete de la mañana del 18 de octubre hubo núcleos de trabajadores e incipientes columnas que arengaron a trabajadores de comercios del centro a que abandonaran sus tareas y se dirigieran a la puerta de la municipalidad. Allí reiteraron su apoyo a la política pública impulsada por Perón.</p>
<p>A partir de la lectura de este medio en particular, se observa una línea editorial que rechazaba  dichas manifestaciones, insiste en la idea de que se instaba o amenazaba a trabajadores a ser parte y reniega de la propia voluntad de cada individuo en la participación.</p>
<p>En su investigación <em>Políticas de bienestar y control de la movilización social 1943–1955</em>, Laura Badaloni, doctora en Historia y docente de la UNR, trae a la superficie una historia que vale la pena recordar en esta efeméride: el 9 de diciembre de 1943, Perón asistió por primera vez a una asamblea obrera. Ocurrió en Rosario. Allí pronunció por primera vez la palabra “compañeros” para dirigirse a los trabajadores. Eran ferroviarios. La palabra se trasformó en el apelativo central del movimiento político que lideró Perón y hoy, a ochenta años, se sigue utilizando.</p>
<p>Entonces, ¿cómo no citar a Rosario en la gesta del 17 de octubre? Desempolvar las crónicas de aquellos días ayuda a construir una narrativa donde las genealogías políticas argentinas sean un poco menos porteñocéntricas. Si el 17 de octubre significó una de las consolidaciones más fuertes de los trabajadores como sujetos políticos, es difícil pensar que grandes ciudades como Rosario hubieran quedado afuera.</p>
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		<title>Una puerta abierta a lo que vendrá: “Matrix” 25 años después</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/una-puerta-abierta-a-lo-que-vendra-matrix-25-anos-despues/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Apr 2024 19:59:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sugestivo film de las hermanas Wachowski, ya referente de la cultura pop, mantiene intacto su carácter anticipatorio al revelar cómo las diferentes formas de la inteligencia artificial podrían devastar el mundo, condenando a los seres humanos a vivir virtualmente conectados a una misma matriz</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Mucho se habló a fines del siglo XX, 1999 más precisamente, de que la inmersiva película <em>Matrix</em>, de los Hermanos  Wachowski –Larry y Andy– en aquel tiempo, hoy las Hermanas Wachowski ya que ambas iniciaron una transición de género hace unos años, preanunciaba el siglo XXI con todo su despliegue de virtualidad, sus ventajas y sus consecuencias también nocivas en la comunicación entre los hombres y también como herramienta –o arma– según los objetivos planteados para su uso, en la contemporaneidad con la inteligencia artificial a la cabeza.</p>
<p>Al mismo tiempo, <em>Matrix</em> trabajó en detalle la todavía enigmática relación entre los hombres y las máquinas, aspecto luego muy visitado en gran parte del cine y las series posteriores –<em>Westworld</em> fue uno de los ejemplos más acabados de los últimos años– ya no tan ligados a la ciencia ficción o al fantástico sino capaz de irrumpir en cualquier historia de neto corte realista. <em>Matrix</em> describe un mundo de apariencia real donde los humanos están envueltos en una simulación virtual generada por inteligencia artificial –la Matrix del título–, que se vale de los cuerpos como proveedores de energía vital.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1351698 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2024/04/matrix1_x1x.jpg_344325628.jpg" alt="" width="1777" height="924" /></p>
<p>La existencia, bajo esa premisa, es entonces completamente  falsa, y es en un intersticio de esa virtualidad cuando un programador conocido como Neo o Thomas Anderson, junto a un grupo comando dirigido por un personaje apodado Morpheus, decide combatir ese sistema que convirtió la realidad en una fantasía de “apariencia real”.</p>
<p>Este aspecto vuelve a Matrix una especie de punto cero de una puja que fue instalándose con más intensidad y en la actualidad constituye un dilema, toda vez que es difícil predecir los alcances de la inteligencia artificial en su probable reemplazo del trabajo humano, así como su potencial faceta destructiva y de sometimiento puesto que sus capacidades cognoscitivas e intelectuales son propiedad de las corporaciones y no de los gobiernos específicamente –aunque haya salvedades en cuanto a la afinidad  de intereses entre Corporaciones y Estados, como es el caso norteamericano–.</p>
<p><iframe title="Matrix (The Matrix) |1999| - Trailer subtitulado en español" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/OM0tSTEQCQA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Una realidad programada</strong></p>
<p>Lo que en <em>Matrix </em>aparece con una fuerza inaudita es el cine como dispositivo creado por imágenes técnicas, algo que luego Hollywood usufructuará sin límite ni medida puesto que encuentra allí el eje del espectáculo tal cual lo concibe, un elemento crucial para desplegarlo sobre el espacio y el tiempo.  El teórico del cine y escritor Raymond Bellour ya había pensado  el mundo moderno de las imágenes y lo que resultaría del pasaje de las mismas a un nuevo régimen de visibilidad, atendiendo al imaginario digital y virtual, donde pareciera que la materialidad va desapareciendo. Y el escritor y filósofo checo-brasileño Vilem Flusser puso también en evidencia el sistema que produce las imágenes técnicas generadas por aparatos, haciendo hincapié en que son productos indirectos de textos científicos aplicados y estableciendo una estrecha relación entre ciencia y manifestación artística.</p>
<p>Lo cierto es que en los últimos años la relación entre realidad y virtualidad se ha estrechado hasta límites hace pocos años inconcebibles. Sobre todo en los ámbitos de la imagen y el sonido que modificaron y mediatizaron la forma de relación entre las personas en su misma cotidianidad. De este modo, se comienza a perder noción entre la realidad y ese mundo virtual, dado que hay un desplazamiento de las fronteras entre realidad y fantasía. Las innovaciones tecnológicas de la última década han profundizado esa situación porque cada vez es más complejo discernir acerca de aquello que “es real”. Ya en 1970, el escritor de ciencia ficción y fantástico Philip K. Dick había deslizado que “vivimos en una realidad programada por computadora, y la única pista que tenemos es cuando algunos cambian la variable y se produce alguna alteración en nuestra realidad”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1351700 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2024/04/MATRIX-12.jpg" alt="" width="1248" height="698" /></p>
<p>En ese sentido, <em>Matrix</em> puede perfectamente verse como un videojuego –bastante en auge en aquel momento–, cifrado cuando Morpheus le dice a Neo “bienvenido al desierto de lo real”, haciendo referencia a una frase esgrimida por el filósofo Jean Baudrillard acerca de mundos (virtuales) que parecen  más reales que la realidad misma. Morpheus señala el poder de esa matriz –otra vez la Matrix del título– capaz de crear un mundo virtual,  o aparentemente real, en oposición al verdadero mundo real. El carácter anticipatorio de <em>Matrix</em> se revela en la idea de cómo las diferentes formas de la inteligencia artificial podrían devastar el mundo, condenando a los seres humanos a vivir virtualmente conectados a una misma matriz, casi como un software instalado en sus mentes para representar todo aquello concerniente a sus existencias.</p>
<p>Como pasaje de un mundo a otro, <em>Matrix</em> apela al uso de los teléfonos como si fueran espejos, aunque el mismo Baudrillard cuestiona esa idea en su libro <em>Simulacros y simulación</em> (1981) porque “en la era del simulacro no existe un espejo que pueda reflejar algún tipo de realidad”, y ya no se podrá pasar de un lado a otro. El uso masivo de internet y el acceso al ciberespacio tienen en Matrix un lugar privilegiado y dan pistas sobre lo que sería el siglo XXI con la exploración a fondo de esos dispositivos, pero al mismo tiempo instala cierto temor sobre el poder de la ciencia –de lo que ya había advertido Flusser– y el lugar que ocupa el hombre frente a la máquina, dado que es él quien perfecciona cada día esa máquina sin cuestionarse a fondo sobre la posibilidad de que en algún momento quede sometido a sus dictados. Es allí cuando <em>Matrix</em> funciona como una puerta abierta a lo que vendrá, una entrada a un terreno de pura ficción cada vez más parecido a una realidad.</p>
<p><strong>Un film de acción intelectual</strong></p>
<p>Todo el film está articulado como un dispositivo donde los personajes se mueven de una forma particular, en las peleas o esquivando balas, con un diseño donde priman las artes marciales y con conceptos derivados del comic y el animé. Al principio la película tuvo resistencias de Warner Brothers, el estudio a cargo de su producción, por la complejidad de su planteo argumental y estético. Para superar esa valla, las Wachowski contrataron a dos dibujantes de comics –ellas mismos habían ejercido esa práctica en su temprana juventud– que hicieron un guion gráfico de 600 páginas donde se tornaba más claro ese universo imbuido de una tecnología futurista.</p>
<p>Al mismo tiempo hubo un arduo trabajo con los actores –Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss, Joe Pantoliano– para que internalizaran las características de sus personajes y el sentido de sus acciones. Acerca del guion, el antes Larry y hoy Lilly Wachowski explicó no hace mucho lo siguiente: “Fue una síntesis de ideas que surgieron en un momento en el que estábamos interesadas ​​en muchas cosas: hacer que la mitología fuera relevante en un contexto moderno, relacionar la física cuántica con el budismo zen, investigar tu propia vida. Empezamos pensando en esto como un cómic. Llenamos cuaderno tras cuaderno con ideas. Básicamente, de ahí surgió el guion”.</p>
<p>Son célebres las discusiones de las Wachowski con los ejecutivos de los estudios cuando se plantaron en que el film se haría si era de la forma en que ellas lo concebían y que no estaban dispuestas a hacer concesiones que atentaran contra su espíritu. Seguramente la indignación de los productores se calmó cuando <em>Matrix</em> tuvo un acelerado rumbo ascendente en la taquilla hasta terminar en un verdadero éxito. Con el paso de los años pudo vérsela también como un referente más de la cultura pop, sobre todo por la fascinación que ejerció con su singular estética –las escenas de acción con cuerpos contorsionados, trayecto de balas en ralentí, los anteojos oscuros de sus protagonistas, fueron clave– y su asombrosa capacidad de anticipar un futuro próximo.</p>
<p>A la par, en <em>Matrix</em> subyace la hipótesis de que los seres humanos están atrapados en un sistema como el que plantea el film y que la necesidad de escapar es cada vez más acuciante. Antes de su estreno, la misma Lilly Wachowski apuntó: “Lo que realmente queremos es ver cómo recibe el mundo la idea de una película de acción intelectual. Porque si el público está interesado en películas hechas como las hamburguesas de McDonald’s, que sí tienen valor en el mundo, entonces tenemos que reevaluar toda nuestra carrera”. El tiempo le confirmaría que no se equivocaron en el desarrollo argumental de la idea inicial y que 25 años después de su estreno,<em> Matrix</em> conserva intacta toda su potencia anticipatoria de un mundo hoy demasiado cercano.</p>
<p>Además de una historia con sesgos originales –de todos modos mucho de la estética cyberpunk y algo de la Matrix ya estaba planteada en la novela <em>Neuromante</em>, del escritor de ciencia ficción William Gibson– y una impecable ejecución de efectos especiales, <em>Matrix</em> contó con una monumental banda de sonido acorde a esa parafernalia desplegada donde destaca el clima creado por el compositor de música para films Don Davis, acertadísimo para el tempo del relato, y temas que oscilan entre el rock y el metal surgido de bandas como Deftones, Marilyn Manson, Rob Zombie o Rage Against the Machine.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Una exploración reveladora por un territorio fabuloso</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/una-exploracion-reveladora-por-un-territorio-fabuloso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Apr 2022 03:56:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En “La ruta 40 en la Patagonia. Diario de viaje”, Juan José Bereciartua sumerge al lector en un atrapante recorrido por el sur de esa senda, que serpentea la cordillera, al describir su esplendor conmovedor, el fructuoso contacto con los lugareños y la mística que envuelve esa geografía  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El recorrido de la ruta 40 por tierras patagónicas es uno de esos viajes trascendentes, no solo por la pródiga geografía que las conforma sino por la comprobación de que esa desmesura de lugares, gente, mitos, nunca es exagerada sino más bien conmovedora e inusitadamente profunda. El viajero queda marcado para siempre después de andarla, de captar su esencia en el movimiento, de que su esplendor le rompa la cabeza y la empatía se sienta en términos de confidencia. Después, si surge la necesidad de contarlo, en el formato de diario de viaje, de descripción de una voluntad peregrina, de apasionamiento, ese viaje encarnará en aquello que penetra la existencia y se descubre como una arqueología cristalina de regiones casi asombrosas –lengua regional incluida–, algo así como mostrar ese andar voluptuoso por los confines de un territorio que sin embargo nunca acaba porque siempre surge un nuevo recodo a la vuelta del camino.</p>
<p>En <em>La Ruta 40 en la Patagonia</em>, se respira este aire, ese motor siempre encendido que no es precisamente el de Crisálida, la nave-combi que Juan José Bereciartua usó para estos tránsitos, sino el de su búsqueda, el de su intuición para hacer de ese nomadismo una experiencia de observación de la naturaleza irredenta con la que se topa y encontrar en las conversaciones que cruza la multiplicación de los enigmas de la naturaleza humana, allí siempre distintos y nada convencionales.</p>
<p>“Antes del primer viaje en 2005 ya tenía un panorama de lo que quería conocer, ya tenía la 40 en la cabeza. Había leído bastante literatura sobre viajeros que habían recorrido la Patagonia, desde (Fernando de) Magallanes y su cronista Antonio Pigafetta, que ya habla de la Patagonia, hasta los viajeros que vienen después, en los siglos XVIII y XIX, ingleses y franceses sobre todo; y en 1995 hice un primer viaje a Calafate y Ushuaia y ahí quedé enamorado de todo lo que era el sur y pensé que tenía que recorrerlo por otras rutas que conectan con la 40 hasta Cabo Vírgenes, en nuestro confín continental, todo eso es parte de la mística de la 40”, cuenta este viajero rosarino contemporáneo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1120045 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2022/04/PATAGONIA-2.jpg" alt="" width="2048" height="1360" /></p>
<p><strong>Un cuerpo de ruta que cambia constantemente</strong></p>
<p>Para quienes la escritura puede resultar una prolongación de un viaje físico, tal vez en un intento de fijarla y volver sobre ella en un ejercicio de ampliación para traer siempre algo más, un libro que contenga esa experiencia puede resultar justamente otro viaje. “Durante el viaje de 2005 escribí un diario a mano, llené cuatro cuadernos con lo que veía y lo que se me cruzaba por la cabeza; cuando encontraba gente y hablaba también llevaba apuntes de esas charlas; a la vuelta todo eso lo volqué en bruto con la idea de escribir el libro y así hice una primera versión, fui corrigiendo y a medida que fui haciendo otros viajes agregué cosas; en la «Cueva de las manos» (pinturas rupestres en el cañón del río Pinturas, al noroeste de la provincia de Santa Cruz) ahora hay unas estructuras importantísimas que antes no estaban, el cuerpo de la ruta cambia constantemente”, cuenta Bereciartua.</p>
<p>Planteado como dos viajes –fueron más según contó el autor–, uno en solitario y otro con su mujer, Andrea Lípari, autora de las potentes fotos integradas a los textos que captan certeramente la consistencia de esa inmensidad, el libro asume su condición andariega recalando –en el cabal sentido de penetrar poco a poco– en cada una de las postas de ese viaje para cotejar, no ya lo inacabable de ese territorio, sino su aura, conformada en el correr de los siglos y en el paso inexorable del tiempo, donde todavía “hablan” los espectros de indígenas exterminados, de peones criollos maltratados y explotados, de refugiados y exiliados de todo el mundo y eso, seguramente, se atenaza en la memoria. “La memoria jugó mucho porque los recuerdos te traen emociones que tenías olvidadas, o resaltan algunas cosas que la gente te dice y que cuando escribís lo ves como notable, porque ahí descubrís la importancia que tiene, la memoria juega un rol importante”, dice Bereciartua.</p>
<p>Y esa gente es quien da voz humana a esos paisajes a la vera de la 40, y el viajero, si es dado a la comunicación, sabe que de ese intercambio de pareceres e ideas surge un rico bagaje de historias, conocimientos y hasta de sabiduría ancestral, la magia humana, que le dicen. ¿Qué representan entonces esos hombres y mujeres en un viaje de estas características?</p>
<p>“La mayoría de la localidades son pueblos pequeños, parajes, incluso al querer volver turística la ruta, varias partes quedaron afuera, toda la parte de Bariloche, San Martín de los Andes, antes no estaban en la 40, llegabas hasta el río Limay y cruzabas con una balsa a la maroma (con una cuerda arriba que la sujeta) e ibas por un camino de ripio que tocaba pueblos pequeños y recién salías en Esquel. Toda la gente que encontré era muy amable y aunque hable poco cuenta mucho, como la gente del interior, acostumbrada al sacrificio, sobre todo en el norte de Neuquén, en Chubut, están con el tema de la veranada (traslado de hacienda en verano e invierno a zonas favorables); es gente que tiene otro ritmo de vida y vivencias intensas; en Chos Malal, que tiene 35 mil habitantes, todavía existe el fiado en los negocios, incluso en un supermercado había un cartel que decía “fiado” en grandes letras y lo anotaban en un cuaderno como se hacía antes, eso denota un espíritu diferente, la gente de algún modo es también el lugar”, confía Bereciartua.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1120047 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2022/04/PATAGONIA-LIBRO.jpg" alt="" width="1969" height="1307" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Geografía brutal y fisonomías humanas</strong></p>
<p>Cuando a la construcción literaria del relato Bereciartua suma su mirada de tintes sociológicos e históricos, cribada por recuerdos antiguos de los lugareños, por las modificaciones en el paisaje causada por la mano del hombre, por lo que tiene de acierto y también por la interrupción del flujo natural que se imprime sobre él, el autor está escribiendo sobre aquello que se referencia perfectamente en la llamada crónica de viajes y que tan bien plasmaron tipos como los ingleses Bruce Chatwin o W.H. Hudson, entre otros, en distintas épocas. Geografía brutal –trayectos agrestes, glaciares formidables, parajes arrumbados, el vuelo inescrutable de un cóndor–  y fisonomías humanas –obreros rurales, vecinos y hasta gendarmes ensimismados en su soledad–  son diseccionados en párrafos donde el autor es siempre –aunque siga viaje– protagonista, así esté siguiendo el vuelo de un pájaro, admirando un árbol nativo, leyendo un «No a la mina» en Esquel o escuchando hablar a un peón.</p>
<p>“Delia, que vende sus artes ancestrales a la vera de La 40, unos kilómetros más delante de la cuesta, nos ofrece datos que estremecen. Sentada sobre un hueso de cabeza de vaca, con pollera amplia, chaleco de aguayo gastado y pañuelo recogiéndole el pelo blanco y abundante, parece que el corazón se le achicara cuando saca de adentro sus recuerdos”, cuenta el autor al describir un frustrado proyecto social y económico en Malargüe (Mendoza) llamado Ramal del Oro Negro, que esa mujer va a narrarle desde sus recuerdos.</p>
<p>Ya en el prólogo del libro, el escritor y periodista Osvaldo Aguirre precisa este protagonismo: “…Bereciartua…no está de paso, aunque se mantenga en movimiento, porque también se queda en el lugar, pertenece a la ruta 40, participa en el mundo afectivo y vital de sus habitantes, desde la movilización popular contra la instalación de una mina en Esquel hasta el dolor por los obreros muertos en una mina de Río Turbio”.</p>
<p>En la captura de su experiencia, Bereciartua va rescatando y recortando todo lo que vio y vivió. Sobre ese proceso, señala: “Creo que el que dice que escribe para sí mismo, miente, siempre se piensa qué es lo interesante para el que va a leer; uno piensa en todo lo que le pasó y va eligiendo lo que resultaría más atractivo, lo que me gustó a mí y lo que le sirva a alguien que no sabe nada de la Patagonia ni de la ruta 40, lo que quedó afuera es lo que no tenía relevancia, ni paisajística ni sociológica. Hasta incluso excediendo el libro, en mi página de Facebook, esbozo una teoría sobre la raíz mítica de la Patagonia, a qué se debe ese mito, cosas que fui recopilando, que tengo en la memoria, algunas las fui mechando en el libro, menciono cosas de escritores como Cortázar, músicas distintas o estrofas de (Atahualpa) Yupanqui, que amenizan el libro, algo que hacía Chatwin también”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1120046 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2022/04/PATAGONIA-4.jpg" alt="" width="2048" height="1360" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La mística patagónica</strong></p>
<p>Así, con una curiosidad casi insomne –sin GPS, vale decir–, Bereciartua parte del kilómetro 0 de la 40, en Mendoza, hasta su fin en Punta Loyola, Santa Cruz, y con un prosa muy bien sostenida consigue que esos apuntes, tomados a modo de diario, se conviertan en una narración fabulosa, y a veces trepidante, de ese itinerario por la “gloriosa” 40 –esa ruta que todo viajero ávido desea transitar alguna vez–, donde la abundancia visual y la cantidad de colores –rojo, ocre, verdes azulados– le dan un sentido absoluto al paisaje.</p>
<p>En las insondables derivaciones con que la imaginación acompaña ese itinerario adquieren un primer plano esas conversaciones a veces escuetas y otras escanciadas en mates y saberes confrontados, en las que se develan pantallazos del gran misterio que todavía resulta la Patagonia y ese vaso comunicante que serpentea la cordillera conocido como Ruta 40. “Todo guarda un misterio”, dice el autor, “porque la ruta 40 en general circula por la precordillera, entonces hay que internarse hacia la cordillera y allí hay caminos infinitos, y por ahí alguien te menciona un lugar que no conocés; me acuerdo que nombraron  el Lago Azul, del que nunca había escuchado hablar y para llegar tenés que hacer más de 100 kilómetros de ripio, o sea, cuando uno para en algún lugar y pregunta qué hay allí aparecen otros sitios, por eso conserva esa mística la Patagonia, un lugar que es mil lugares a la vez”.</p>
<p>La perspectiva de este aventurero le permitió encontrar hechos incidentalmente fuertes en cada uno de los pasajes descriptos; aun en los más inhóspitos espacios halló un refugio para emprender vivencias que, por efecto del paisaje, se descubren en su conciencia, tensión y sinceridad, y terminan evidenciando el verdadero espíritu del autor para reencontrarse con sus propios deseos. Un viaje luminoso y revelador. Que para eso sirve todo viaje que se precie, algo que otro incansable viajero, Witold Gombrowicz, describió alguna vez como encontrarse en el “estado de ánimo” ideal. O Chatwin, quien fue aún más tajante al asegurar que si no se escribía después del viaje, qué sentido tendría haberlo hecho.</p>
<p><strong>Juan José Bereciatura nació en Ordoñez, Córdoba, y vive en Pueblo Esther, Santa Fe. Tiene publicadas las novelas <em>Ay Derechos</em> (2002), con la que consiguió una mención en el concurso de narrativa Alcides Greca, y <em>La virgen de San Martí</em>n (2012). En 2015 coescribió una biografía de Rubén Naranjo para el libro <em>Territorio de Resistencia</em>. <em>La Ruta 40 en la Patagonia </em>fue publicado por Tierrapapel ediciones para su colección Nómades y las fotografías y diseño pertenecen a Andrea Lípari.</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1120048 " src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2022/04/TAPA-LIBRO-PATAGO.jpg" alt="" width="1078" height="1502" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El siglo XX documentado a través de revistas, una iniciativa útil y original</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2020 03:39:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
		<category><![CDATA[País]]></category>
		<category><![CDATA[Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[CONICET]]></category>
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		<category><![CDATA[jorge luis borges]]></category>
		<category><![CDATA[revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Arlt]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo de cine]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos meses se intensificaron las visitas y descargas del portal del Archivo Histórico de Revistas Argentinas (Ahira), una suerte de viejo kiosco callejero donde conviven las publicaciones literarias o de cine de "alta cultura" con las más populares de historietas </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos meses se han intensificado las visitas y descargas del portal del <a href="https://www.ahira.com.ar/" target="_blank" rel="noopener"><em>Archivo Histórico de Revistas Argentinas</em> (<em>Ahira</em>)</a>, una suerte de viejo kiosco callejero –como lo define su directora, la ensayista Sylvia Saítta– que permite acceder a una disparidad de intereses donde conviven a un mismo nivel “la cultura alta” de las publicaciones literarias con los géneros más populares de las historietas, el humor y la ciencia ficción.</p>
<p>El <em>Ahira</em> es un proyecto financiado por la Universidad de Buenos Aires y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica que agrupa a investigadores de distintas disciplinas para estudiar y documentar la historia de las revistas argentinas en el siglo XX, desde las trayectorias de quienes las dirigieron, escribieron e ilustraron hasta los debates que atravesaron sus páginas y los cruces con el periodismo y la política.</p>
<p>“<em>Ahira</em> empezó siendo un proyecto muy artesanal, queríamos poner en circulación las revistas digitalizadas que estaban sólo en nuestras computadoras, sobre todo para facilitar el acceso a las publicaciones y a las revistas difíciles de consultar en bibliotecas o hemerotecas”, explica Saítta.</p>
<p>La investigadora de Conicet y titular de Literatura Argentina II en la UBA señala que la iniciativa no solo permite el acceso gratuito a investigadores sino a toda persona que quiera desempolvar y revisar el pasado en las 169 colecciones de revistas que formaron parte de la vida cotidiana de los argentinos a lo largo de las décadas. Se puede acceder al portal a través de www.ahira.com.ar</p>
<h5>Colecciones muy valiosas</h5>
<p>Sobre qué material conforma lo más valioso de <em>Ahira</em>, Saítta expresó: “Hasta el momento hemos podido sumar colecciones muy valiosas y no por los mismos motivos.</p>
<p>Por un lado, logramos incorporar las revistas “clásicas”, las que forman parte de la historia de la cultura argentina, como el periódico <em>Martín Fierro</em>, <em>Punto de Vista</em> y las tres publicaciones que dirigió Abelardo Castillo (<em>El Grillo de papel</em>, <em>El escarabajo de oro</em> y <em>El Ornitorrinco</em>).</p>
<p>Rescatamos, también, publicaciones que eran de muy difícil acceso y que marcaron un gran momento en la reconstrucción del campo cultural en los años 80 y 90. <em>Diario de poesía</em>, <em>Babel</em> y <em>Con V de Vian</em> marcan la incorporación de tres grandes revistas que permiten pensar el modo de funcionamiento de la literatura en esas dos décadas.</p>
<p>También rescatamos revistas que muchas veces se las mencionaban, pero que ni siquiera estaban en hemerotecas, por ejemplo, las revistas que dirigió Borges: <em>Destiempo</em>,<em> Los anales de Buenos Aires</em> o las revistas de la vanguardia de la década del XX: <em>Proa</em> y la revista mural <em>Prisma</em>.</p>
<p>Incorporamos, además, una rareza como <em>El Cielo</em>, que dirigieron César Aira y Arturo Carrera; y <em>La Literatura Argentina</em>, publicación que salió en los años 30, un antecedente de <em>Babel</em>, porque es una revista que registra todos los libros que se están publicando en ese momento.</p>
<figure id="attachment_936756" aria-describedby="caption-attachment-936756" style="width: 714px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.elciudadanoweb.com/el-siglo-xx-documentado-a-traves-de-revistas-una-iniciativa-util-y-original/captura-web-ahira/" rel="attachment wp-att-936756"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-936756" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/08/captura-web-ahira.jpg" alt="" width="714" height="589" /></a><figcaption id="caption-attachment-936756" class="wp-caption-text"><em>Captura web Ahira.</em></figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La otra gran zona valiosa de recuperación es la que están más vinculadas a la cultura popular o de lectores específicos, particularmente a la ciencia ficción o a la historieta; de hecho la incorporación de <em>El Péndulo</em>, <em>Fierro</em>, <em>Más Allá</em>, por un lado, y de la <em>Locuras de Isidoro</em>, <em>Patoruzú</em> o <em>Lupín</em>, por otro, no sólo tuvieron un gran impacto –los días que subimos estas revistas a la página la cantidad de visitas se duplicó– sino que tienen interés para aquellos que ya eran lectores de estas revistas.</p>
<p>Y otras zonas vinculadas a intereses más específicos al séptimo arte son las revistas <em>Tiempo de cine</em>, <em>Film</em>, <em>Artiempo</em> y la gran colección de <em>El amante</em>.</p>
<h5>Revistas culturales: zona particular de los medios</h5>
<p>“Comencé trabajando a Roberto Artl sobre todo como periodista, es decir, las notas que escribía en el diario <em>El Mundo</em> desde 1928 hasta su muerte en 1942.</p>
<p>Esa primera investigación me hizo descubrir el maravilloso mundo del periodismo de las primeras décadas del siglo XX. Fue entonces que hice la investigación sobre el diario <em>Crítica</em>, atendiendo algunas cuestiones como son los cruces entre la literatura y los medios de comunicación masiva.</p>
<p>Me centré en los vínculos entre la vanguardia de los años 20 y el diario <em>Crítica</em>, y la presencia de Jorge Luis Borges como director del suplemento cultural del diario que era la<em> Revista Multicolor</em> de los sábados.</p>
<p>Así empecé a reconstruir algunos de los debates estéticos, políticos e ideológicos que se daban precisamente en los medios, y en una zona particular de los medios, cómo son las revistas culturales.</p>
<p>En el comienzo de los primeros proyectos de investigación grupales hice un trabajo sobre Raúl González Tuñón en la revista <em>Contra</em>.</p>
<p>Estos estudios de las revistas culturales argentinas que están en la base de lo que es hoy <em>Ahira</em>, fueron atendiendo diversas cuestiones: la primera era pensar la literatura en el marco de los ámbitos en los cuales fue publicada por primera vez, en muchos casos revistas literarias, revistas culturales, suplementos culturales; pero, también, pensar la intervención de los escritores en la esfera de lo público a través de las revistas culturales.</p>
<p>Entonces empecé a pensar a las revistas culturales como proyectos grupales: un conjunto de personas qué se reúnen, piensan un título y un estilo de intervención, acuerdan ciertos principios estéticos, ideológicos, políticos a partir de los cuales intervenir en el debate de lo público con respecto a la literatura o a otras publicaciones y convertir a esas revistas en ámbitos de enunciación, ya sea de sus propias poéticas, como de las ideas sobre la literatura o sobre el funcionamiento de una cultura.</p>
<p>En un comienzo eran revistas culturales o literarias y con el paso de los años –sobre todo en estos dos últimos años– se fue ampliando hacia diferentes zonas, con el objetivo de cubrir la mayor cantidad posible de áreas.</p>
<figure id="attachment_936758" aria-describedby="caption-attachment-936758" style="width: 1063px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.elciudadanoweb.com/el-siglo-xx-documentado-a-traves-de-revistas-una-iniciativa-util-y-original/captura-web-ahira-2/" rel="attachment wp-att-936758"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-936758" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/08/captura-web-ahira-2.jpg" alt="" width="1063" height="426" /></a><figcaption id="caption-attachment-936758" class="wp-caption-text"><em>Captura web Ahira.</em></figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<h5>Archivo rosarino</h5>
<p>Acerca de cómo crece el proyecto de <em>Ahira</em> con los grupos del interior del país, la investigadora del Conicet apunta: “Otro de los objetivos del proyecto es incorporar revistas que no hayan sido publicadas en la ciudad de Buenos Aires.</p>
<p>La dificultad es que no tenemos acceso fácil a colecciones completas de revistas de otras ciudades, las cuales no suelen estar presentes a la hora de pensar muchas cuestiones vinculadas al funcionamiento de la cultura, la política o la literatura argentinas que suelen ser bastante porteña en ese sentido.</p>
<p>De todas formas hicimos un avance importantísimo con respecto a Rosario, ciudad de la que ya hay más de diez revistas digitalizadas. Estamos avanzando ahora con revistas publicadas en la ciudad de Mar del Plata y en otras varias ciudades del país que ya por suerte tienen una presencia en el archivo.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que una revista que se edita en la ciudad de Buenos Aires muchísimas veces tiene alcance nacional, las revistas publicadas en otras ciudades del país circularon solo en la ciudad que fueron editadas.</p>
<p>Es un camino largo el que tenemos por delante, pero por suerte nos escriben lectores de la página, directores de museos, coleccionistas ofreciéndonos las compilaciones completas para que podamos ir sumándolas al portal.</p>
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		<title>Fogwill: diez años sin una de las voces más afinadas de la literatura nacional</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2020 03:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A una década de su muerte, al “ociólogo”, como le gustaba llamarse, y escritor argentino, se lo recuerda como un gran referente del campo cultural argentino, dueño de una escritura original y de una inteligencia explosiva que utilizaba de forma muy graciosa</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A diez años de la muerte del escritor Fogwill (1941-2010), el mundo literario recuerda y rinde homenaje al autor de <em>Los pichiciegos</em> y <em>Muchacha Punk</em>, hombre de gran influencia en el campo cultural argentino, referente a partir de los primeros años de la década del 80 y dueño de una escritura original.</p>
<p>Todavía retumban las palabras de su hija Vera escritas entre el amoroso reproche y la despedida al cuerpo de ese padre que se velaba en la biblioteca y se separaba del puro “ego” y de una autoconstrucción ficcional que recordamos junto a las palabras de Luis Chitarroni y Federico Bianchini.</p>
<p><strong>Estrategia de una construcción prolija de su marca</strong></p>
<p>Su nombre completo era Rodolfo Enrique Fogwill. Nació en Quilmes en 1941 y murió en Buenos Aires, el 21 de agosto de 2010, a los 69 años. Era descendiente de los Fogwill de Berry Pomeroy en Devon (Inglaterra) y según él –con su característico esnobismo– declaraba que todos los primogénitos debían llamarse Samuel Enrique, pero que sus padres rompieron esa larga tradición de diez generaciones, por eso él se quitó ambos nombres.</p>
<p>La genealogía del escritor desmiente esa explicación, ubica a un solo Samuel Fogwill (1844-1916) en el pueblo de Devon (cuyo apellido hasta el siglo XVII había sido Fogwell), pero sin ningún Samuel Henry en el resto del árbol.</p>
<p>La excusa forma parte de la estrategia de una construcción prolija de su marca. Vera Fogwill subraya que su padre acaparó todo el apellido cuando ella empezó a escribir.</p>
<p>Un egocentrismo que le jugaba en contra, incluso, de su amor paterno. El escritor Luis Chitarroni, autor de <em>Mil tazas de té</em> y <em>La noche politeísta</em>, confiesa que “sin Fogwill, el mundo perdió animación y malignidad, ingredientes esenciales para mantener vivo el fuego sagrado del ocio. No nos olvidemos que él se llamaba a sí mismo «ociólogo». Perdió una de sus voces más afinadas”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-933323 " src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/08/fogwill.jpg" alt="" width="1074" height="713" /></p>
<p><strong>La marca Fogwill sigue produciendo</strong></p>
<p>Cuando se alejaba del ocio y se acercaba al negocio, el propio autor de <em>Los pichiciegos</em> se convertía en un exitoso profesional de la publicidad y el marketing.</p>
<p>Fogwill crea su sello de escritor, quitándose ambos nombres y dejando solo el apellido, el cual como otras marcas emblemáticas que han desaparecido (Bidú, Kaiser, La Martona) sigue (y seguirá) presente en la memoria de los lectores y del mundo de las Letras, a pesar de su desaparición física.</p>
<p>La marca Fogwill (que él prefería que sonara “fuck will”) no solo sigue vigente en la memoria con su nombre, sino que sigue “produciendo” en cada renovada lectura, en cada nueva edición de su obra, en la influencia de la poética de su narrativa, por la parodia de sus relatos, por la experimentación del lenguaje y las formas, la impostura y las depravaciones sexuales características de su obra.</p>
<p>Entre sus libros de poemas se destacan: <em>Partes del todo</em> (Sudamericana, 1990) y <em>Lo Dado</em> (Paradiso, 2001) y de sus novelas: <em>Los pichiciegos</em> (De la Flor, 1983), <em>Vivir afuera</em> (Sudamericana, 1998) y <em>En otro orden de cosas</em> (Interzona, 1998).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-933324 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/08/XNV3O2R6FBDE7BHJK3IXAEIJ5M.jpg" alt="" width="1200" height="1168" /></p>
<p><strong>Aprender a perder especialmente cuando se gana</strong></p>
<p>Fogwill era uno de los tres escritores que junto con Ricardo Piglia y César Aira ocupaban el centro de la literatura luego de la muerte de Borges y Cortázar, destacaban los suplementos culturales de los diarios de 2010, en cuyas tapas se ocupaban de la aparición con vida de los treinta y tres mineros en Chile y la muerte del periodista Hugo Guerrero Marthineitz.</p>
<p>Una década después (Piglia murió en enero de 2017) Aira es el único de aquella tríada literaria que sobrevive y a los pocos días de la muerte de Fogwill el autor de <em>Ema, la Cautiva</em> recordaba una anécdota que lo retrata.</p>
<p>Él todavía no había publicado casi nada y fue a la casa de Fogwill y la mujer le preguntó quién era y “Quique” le contestó: “¿Cómo no lo conocés? Este le enseñó a escribir a Borges”.</p>
<p>En 1980 protagonizó el primero de sus escándalos, tras ganar con los relatos de <em>Mis muertos punk</em> el primer premio del recién inaugurado concurso “Coca Cola a las Artes y las Letras”.</p>
<p>El libro que debía ser publicado por Sudamericana, termina impreso por Tierra Baldía, la editorial creada por el propio escritor, donde ya había publicado el poemario <em>El efecto de la realidad</em> un año antes.</p>
<p>Según narra el escritor en la contratapa del libro le entregaron el cheque del premio y luego le enviaron un “contrato leonino” que decidió no firmar terminando el relato con la frase: “El que escribe ya había aprendido a perder, especialmente cuando gana”.</p>
<p>La provocación no empieza ahí, en la portada del libro aparece la imagen de la característica chapita de la botella de la gaseosa cubierta con una mancha donde sólo se ve la letra C de la marca en “caligrafía Spencer”.</p>
<p>En la editorial Tierra Baldía publica textos de Osvaldo y Leónidas Lamborghini, Néstor Perlongher y Oscar Steimberg, entre otros, lo que muestra su buen criterio como editor.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-933325 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/08/Rodolfo-Fogwill-Los-pichiciegos-tapa.jpg" alt="" width="1008" height="1600" /></p>
<p><strong>Una inteligencia explosiva</strong></p>
<p>La causa de la muerte de Fogwill fue un enfisema pulmonar. En <em>El hombre que nada</em> Federico Bianchini describe que el escritor, a pesar de su problema de salud no le tenía miedo a su muerte y le explicaba en voz baja cómo eran los ahogos que sufría: “El aire se vuelve vidrio. Lo sentís como sólido. No entra ni sale. Cualquier intento por hacer fuerza con los brazos, o piernas, cualquier consumo de energía, incluso el angustiarte, te aumenta el ritmo cardíaco a una velocidad impresionante. Sentís que te vas a morir”.</p>
<p>La única solución que tenía era un trasplante de pulmón. Pero Fogwill aseguraba que “no soportaría un cadáver adentro, ni el de Eva Perón”.</p>
<p>La nota de Bianchini, la cual ilustra de alguna forma la agonía de Fogwill, ganó en 2010 el Premio Las nuevas plumas y fue replicada en varios medios internacionales. Bianchini cuenta la experiencia con el escritor en ese momento de su vida: “A Fogwill me lo encontré en una pileta. Si bien lo había leído bastante, al hablar con él quedé deslumbrado por su lucidez y su histrionismo.</p>
<p>Una inteligencia explosiva que usaba de manera muy graciosa, haciéndose el payaso. Lo volví a llamar para entrevistarlo en un bar y en su casa. Allí hablamos, ya en serio, de su obra: sus novelas, su poesía y sus cuentos.</p>
<p>Me cayó muy bien: lo sentí un tipo exigente, consigo mismo y con los demás; un tipo que disfrutaba de lo que hacía. Me apenó mucho su muerte”.</p>
<p><strong>Escribir para no ser escrito</strong></p>
<p>Hace una década, “Fog-will” pasaba a “estar entre la niebla, tinieblas, o mejor aún: el deseo de ellas” (recuerda el juego de la traducción del apellido su hija Vera) y había explicado su profesión con la frase: “Escribo para no ser escrito”, por este motivo las palabras de su parodia a <em>El Aleph</em> de Borges, la novela corta titulada con el anagrama <em>Help a él,</em> condensan en un solo punto todo el universo poético de su narrativa y explican, como en ninguno de sus otros libros, la idea de “concebir la inmensidad y la simplicidad de la muerte”.</p>
<p>Fogwill escribe en “Help a él”: “No hay muerte, no se mueren –pensé–, todos quedan colgados sobre ese instante que precede a la escritura de la muerte, y yo no moriré mientras pueda trazar estas rayitas contra la oscuridad, o marcar con puntitos de sombra cualquier pantalla iluminada o la conciencia.</p>
<p>No estoy muerto, me dije. No pensé «muerto», pensé en la rayita que yo mismo había creado contra la oscuridad y pensé en lo que ya no era yo: alguna sed que ya no sentía ni era dolor. No hay más dolor que pueda doler contra el fondo de la muerte”.</p>
<p>La entrada <a href="https://elciudadanoweb.com/fogwill-diez-anos-sin-una-de-las-voces-mas-afinadas-de-la-literatura-nacional/">Fogwill: diez años sin una de las voces más afinadas de la literatura nacional</a> se publicó primero en <a href="https://elciudadanoweb.com">El Ciudadano</a>.</p>
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		<title>La inteligencia artificial podría significar el fin de la integridad humana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 18:27:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[apocalíptico]]></category>
		<category><![CDATA[bots]]></category>
		<category><![CDATA[digital]]></category>
		<category><![CDATA[filosofo]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
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		<category><![CDATA[mercantilización]]></category>
		<category><![CDATA[revolucionaria]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Según el filósofo francés Eric Sadin, la revolucionaria tecnología está provocando distorsiones en la percepción del mundo y generando un antihumanismo radical cuyo resultado sería una catástrofe, ya que podría poner al ser humano a su servicio y este recibiría órdenes en vez de darlas</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Con una mirada crítica y a la vez original sobre la tecnología que no recae sobre objeciones habituales como el saqueo de datos o la amenaza a las libertades individuales, el filósofo francés Eric Sadin dedica su nuevo libro, <em>La inteligencia artificial o el desafío del siglo</em>, a caracterizar los efectos de esta fase –la más revolucionaria de la tecnología– que está provocando distorsiones en la percepción del mundo y ha desatado un antihumanismo radical que puede significar el fin de la especie humana.</p>
<p>“Las tecnologías digitales se han convertido en órganos de toma de decisiones. En cierto modo, seremos menos llamados a dar instrucciones a las máquinas que a recibirlas de ellas”, dice el autor de <em>La vida algorítmica</em> o <em>La siliconización del mundo</em>.</p>
<p>El gran tópico de la producción de Sadin (París, 1972) es la intersección entre tecnología y sociedad, en especial los modos en que lo que llama tecnoliberalismo horadan el juicio crítico, convirtiendo las elecciones subjetivas en una práctica automatizada inducida por algoritmos que identifican patrones de consumo y nos alientan a participar continuamente en transacciones de mercado, un tema sobre el que se ha explayado también en artículos escritos para medios con los que colabora habitualmente, como <em>Le Monde,</em> <em>Libération</em> o <em>Les Inrockuptibles</em>.</p>
<p><strong>Cambio antihumanista y antidemocrático</strong></p>
<p>El registro dramático que escoge el filósofo en <em>La inteligencia artificial o el desafío del siglo</em> para advertir sobre los efectos de la digitalización del mundo no es novedoso y ya había sido enunciado incluso por uno de los artífices de la inteligencia artificial (IA), Marvin Lee Minsky, que en 1970 llegó a vaticinar que cuando las computadoras tomaran el control, sería muy difícil volver a recuperarlo: “Sobreviviremos mientras ellas nos toleren. Si tenemos suerte, quizá decidan tenernos como sus mascotas”, sostuvo por entonces.</p>
<p>Sin embargo, Sadin se las ingenia para no incurrir en las profecías más transitadas como la amenaza de robots depredadores o la vigilancia estatal y siembra su propio alerta apocalíptico: la idea de que la IA está impulsando un cambio antihumanista y antidemocrático, una alteración de la percepción del mundo que se produce a partir de aplicaciones presentes en la vida cotidiana –como diagnósticos médicos formulados por bots o programas de selección de personal que prescinden de la entrevista laboral– que enuncian conclusiones a partir de la habilidad para analizar y vincular a velocidad una cantidad de datos imposibles de ser procesados por el cerebro humano.</p>
<p><strong>Poder de experiencia que mejora todo el tiempo</strong></p>
<p>En su libro, Sadin plantea que se generó un cambio de estatuto de las tecnologías digitales que pasaron de almacenar datos a enunciar verdades a partir de la interpretación automatizada de situaciones.</p>
<p>Sobre cuáles serán los órdenes de la vida más afectados por este nuevo rol de la IA, el autor plantea: “Lo que caracteriza la inteligencia artificial es que es un poder de experiencia que mejora constantemente.</p>
<p>Los sistemas ahora pueden analizar situaciones cada vez más diversas y revelarnos hechos, algunos de los cuales son ignorados en nuestra conciencia. Y lo hacen a velocidades que van más allá de nuestra capacidad cognitiva.</p>
<p>Estamos experimentando un cambio en el estado de las tecnologías digitales, que ya no solo están destinadas a permitirnos manipular la información para diversos fines, sino para revelarnos la realidad de los fenómenos más allá de las apariencias.</p>
<p>La IA ha representado, desde principios de la década de 2010, la cuestión económica considerada la más decisiva en la que es necesario invertir de forma masiva.</p>
<p>Además de las empresas, también son los Estados los que movilizan todos los medios necesarios para estar a la vanguardia; ahora cada uno hace de este objetivo una gran causa nacional. A la vanguardia en ese sentido se encuentran Estados Unidos y China”.</p>
<p><strong>La ruptura político-legal</strong></p>
<p>Según la hipótesis del filósofo francés, el propósito de este liberalismo digital es ir reemplazando a las personas y “robotizar” al ser humano.</p>
<p>La pregunta que surge es si los humanos serán sujetos pasivos frente a esa deshumanización y se perderá toda capacidad de resistencia o las sociedades se sublevarán como lo hacen hoy frente al rebrote racial tras la muerte de George Floyd.</p>
<p>Sadin apunta: “Este es un fenómeno único en la historia de la humanidad, que ve técnicas que nos ordenan actuar de tal o cual manera. Las tecnologías digitales, a partir de herramientas de apoyo a la toma de decisiones, se han convertido en órganos de toma de decisiones.</p>
<p>En cierto modo, seremos menos llamados a dar instrucciones a las máquinas que a recibirlas de ellas. Esto puede variar desde un nivel moderado e inofensivo, por ejemplo a partir de una aplicación de entrenamiento deportivo que nos sugiera la utilización de un suplemento dietético, hasta un nivel prescriptivo en el caso del sector de reclutamiento laboral que ahora usa sistemas digitales para seleccionar los candidatos a una tarea.</p>
<p>El ejercicio libre de nuestra facultad de juicio es reemplazado por protocolos destinados a guiar y enmarcar nuestras acciones ¿Somos capaces de ver la ruptura político-legal que está teniendo lugar?, es la pregunta que aparece en este momento”.</p>
<p><strong>La tradición humanista en peligro</strong></p>
<p>El impacto en el campo laboral puede ser muy grande. “Los diferentes sectores de las grandes compañías ahora están infiltrados con sensores que hacen posible una disposición dual: primero, el mapeo en tiempo real de las medidas de desempeño, luego la implementación de sistemas destinados a promover gestos «buenos» a realizar.</p>
<p>Estos procesos son ampliamente utilizados en los almacenes de Amazon, por ejemplo, pero se extienden a todo el mundo industrial.</p>
<p>Los cuerpos se ven privados de su subjetividad y su capacidad de iniciativa, y se reducen continuamente a la ejecución de órdenes que emanan de programas que la mayoría de las veces son establecidos por empresas tercerizadas.</p>
<p>Es hora de que los sindicatos aborden estas cuestiones de organización de conducta impersonal y altamente optimizada, que burlan la legislación laboral tanto como la dignidad humana”, subraya Sadin, y agrega: “Estamos presenciando la marginación de la evaluación humana.</p>
<p>En medicina, un campo que se supone que aprovecha los avances en inteligencia artificial, el diagnóstico del médico está obligado a ser progresivamente marginado por los sistemas. Porque la industria digital tiene la intención de tomar el control del campo de la salud.</p>
<p>En términos más generales, estamos ante la prohibición del ser humano como un ser activo, capaz de evaluar las cosas, a favor de sistemas que tracen el mejor marco supuesto del curso de nuestra existencia.</p>
<p>La ciudad inteligente, por ejemplo, margina cualquier proyecto concertado en beneficio de los mecanismos que enmarcan nuestra vida cotidiana en los espacios urbanos. Estas son las señales lógicas destinadas a establecer una mercantilización integral de la vida tanto como una visión higiénica de la sociedad.</p>
<p>Toda nuestra tradición humanista está en peligro en la medida en que estamos presenciando el destierro progresivo de los humanos como seres activos. Porque la inteligencia artificial margina el ejercicio de nuestra facultad de juicio e infringe nuestro derecho a determinarnos libremente y en conciencia”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La posibilidad de repensar el potencial civilizador del turismo pos-pandemia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Aguzzi]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2020 06:38:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[País]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras el virus impacta social y económicamente sobre las ciudades que dependen del turismo para subsistir, desde Milan o Florencia hasta la propia Buenos Aires, el arquitecto e historiador Adrián Gorelik dice que este momento debe significar una oportunidad para terminar con su fase depredadora  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Las restricciones que implicaron una suspensión del flujo económico y social de las ciudades tuvieron un impacto crucial sobre aquellas que, como Venecia o Florencia, funcionan como museos al aire libre y dependen del turismo para subsistir, al tiempo que sufren deterioros frente al impacto ambiental que genera el tránsito masivo de visitantes, una lógica que en estos días tiene la chance de ser repensada para hacer prevalecer el potencial civilizador del turismo y no su fase depredadora, plantea el historiador y arquitecto Adrián Gorelik.</p>
<p>Con su belleza inmutable, reforzada acaso por la desaparición del hormigueo humano y librada del tránsito descomunal que da lugar ahora a una inhóspita escena que podría definirse como el “desierto sonoro” de la escritora mexicana Valeria Luiselli, muchas de las urbes europeas afrontan la reactualización de una paradoja preexistente: con pocos habitantes en condiciones de sostener en pie su incalculable patrimonio, el turismo asoma como la variable que permite sostenerlas pero también como aquella que incrementa su riesgo de extinción.</p>
<p><strong>Apertura a las migraciones y a los contactos culturales amplios</strong></p>
<p>“No querría sumarme a una visión negativa del turismo, ya que junto con sus aspectos depredadores, y su tremendo impacto ambiental sigo viendo en él un potencial civilizador y un factor democratizador de la cultura muy difíciles de reemplazar por otras vías”, destaca Gorelik, arquitecto y doctor en Historia, autor de <em>La grilla y el parque</em> y <em>Ciudades sudamericanas como arenas culturale</em>s.</p>
<p>Para el ensayista, “la pandemia es una gran oportunidad para repensar el modo en que estaba funcionando nuestro mundo, diría que lo ideal sería poder mantener en nuestras ciudades una internacionalización cosmopolita –me refiero no sólo al turismo, sino a la apertura a las migraciones y los contactos culturales más amplios–, pero que no esté ya guiada por las formas industriales del turismo masivo”.</p>
<p><strong>La idea de la “marca ciudad”</strong></p>
<p>Más allá de los perjuicios económicos por la parálisis de actividades y el tráfico mundial de turistas, la pandemia instaló interrogantes en ciudades cuyo ritmo económico y social está atado casi de manera excluyente al turismo. Gorelik apunta: “El turismo se ha convertido para las ciudades en mucho más que el impacto económico producido por un volumen determinado de gente que llega y consume: la lógica del turismo se ha introducido en el funcionamiento económico y cultural de las ciudades de modos mucho más amplios.</p>
<p>Y esto ocurre no sólo en las ciudades que históricamente han sido grandes destinos turísticos, ya que el turismo funciona articulado con otras dinámicas del mercado global en que todas las ciudades buscan competir. Se trata de una articulación de época que encontró su formulación más característica en la idea de la «marca ciudad»”.</p>
<p><strong>Reconstrucción e integración</strong></p>
<p>Así, las nuevas escenas museográficas, el calendario de festivales, las ferias de arte y diseño, los distritos gourmet, las políticas de preservación de centros históricos, los circuitos temáticos patrimonial-arquitectónicos, todo ello es pensado por las políticas públicas como instrumento fundamental para presentar una identidad urbana memorable en condiciones de atraer visitantes e inversiones.</p>
<p>Todo este proceso, claro, impactó sobre la configuración de las industrias culturales. “La llamada industria cultural ha quedado asociada directamente a esa capacidad de atracción: las inversiones multimillonarias que realizan los grandes museos internacionales para ampliar sus edificios no sólo buscan responder al hecho de que tienen una cantidad creciente de visitantes, sino que los deja atados a la necesidad de atraer todavía mucho más público, lo que por supuesto incide en el tipo de políticas de exhibición que se elaboren.</p>
<p>La competencia entre ciudades para convertirse en sede de alguno de los grandes eventos mundiales –campeonatos de fútbol, juegos olímpicos– o para conseguir la instalación de una franquicia de alguno de los grandes museos internacionales (luego de que el Guggenheim de Bilbao lograra reemplazar por medio del turismo los ingresos que la ciudad había perdido desde su pronunciada decadencia industrial) es de alguna manera el epítome de este funcionamiento de las últimas décadas, que se difunde capilarmente de modos muy diversos en todo el tejido de la ciudad”, explica el arquitecto.</p>
<p>Evidentemente, la construcción de esa “marca ciudad” da lugar también a muchas distorsiones urbanas.</p>
<p>El también historiador dice al respecto: “Esto tiene una incidencia enorme: la reconstrucción escenográfica del gigantesco palacio de los Hohenzollern en pleno centro de Berlín, por poner un solo ejemplo, es un disparate urbano y arquitectónico que fue votado por el congreso de la ciudad más progresista de Alemania con el único y contundente argumento de su atracción turística.</p>
<p>Eso incide también en ciudades mucho más marginales al circuito, como Buenos Aires: no hay que olvidar que aquí se habían unido las secretarías de turismo y cultura, mostrando que tras esa combinación hay una política de Estado, y que hasta hace poco se presentaba como una de las iniciativas importantes en la urbanización de la Villa de Retiro la instalación allí de un «»polo gastronómico», como si la integración de las villas miseria a la ciudad y la solución a los acuciantes problemas de sus pobladores pudiera pasar por ampliar su atracción turística”.</p>
<p><strong>Paisajes espectrales</strong></p>
<p>El arquitecto catalán Josep Montaner advirtió hace algunos años que esa lógica de museificación obliga a estos centros urbanos a no evolucionar y a quedar fosilizados en un imagen cristalizada ¿Las restricciones por la pandemia alcanzarán para romper con este fenómeno? Gorelik acota: “La política de maquillaje que tiende a convertir los centros históricos en parques temáticos de la identidad urbana, tiene efectos distorsivos en los valores inmobiliarios, volviendo esos distritos de interés turístico inaccesibles para sus habitantes tradicionales.</p>
<p>A lo que se ha sumado lo que podríamos llamar el «efecto airbnb»: como se sabe, esa red de alquiler de departamentos comenzó siendo un emprendimiento artesanal de individuos enlazados globalmente que favoreció una democratización del turismo, pero se convirtió ya hace tiempo en un negocio millonario manejado por intereses inmobiliarios concentrados que fueron comprando centenas de apartamentos en las principales ciudades, convertidas en territorios de especulación global; por tanto, desalojando más población y contribuyendo con esa metamorfosis de los centros históricos en paisajes espectrales”.</p>
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		<title>Biblioteca Virtual vs. escritorxs: de la Babel de las redes al matadero</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/biblioteca-virtual-vs-escritorxs-de-la-babel-de-las-redes-al-matadero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Vande Guru]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 May 2020 18:37:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un intercambio entre lectores y escritores sobre si corresponde que circulen gratis, en redes, textos de autores contemporáneos agitó Facebook. No quedó claro el eje del debate: si la industria en sí misma, los derechos laborales de sus trabajadores o los derechos intelectuales de les escritores</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Diría que mucha tinta ha corrido en torno a este tema durante los últimos días, pero no solo le estaría errando al vizcachazo, además pecaría ingenuamente de ser irónica. Si hubo algo que faltó en este debate justamente fue la tinta. Como el eufemismo me deja en <em>orsai</em>, voy a tratar de ir por otro lado. Lo que quiero decir, a pesar de que tampoco estoy usando tinta para escribir, es que se tipearon muchas letras, se escribieron muchas sentencias con tonos condenatorios, moralistas, burlones o difamatorios. Se escribieron, sí. Pero no en papel, sino esos espacios virtuales que dan un aire progre de democratización de la palabra a personas que ya tienen una voz legitimada por otros mecanismos, en otros entornos. Espacio que, por más aire de efímero que tenga, no le quita entidad a lo ya escrito.</p>
<p>Estamos hablando de Facebook, ese viejo artefacto virtual, ya casi el dinosaurio de las redes, donde circula cada vez menos gente. Pero que esta vez supo darnos un entretenido <em>tole tole</em> en este momento de pandemia, en el que claramente muches están más expectantes que doña Rosa a la hora de Intrusos.</p>
<p>El <em>griterío</em> se armó en torno a un grupo que se dio en llamar Biblioteca Virtual. Un grupo abierto y público en el que participan más de quince mil personas y en el que circulan libremente PDFs con obras de autores de todos los tiempos y de todas las lenguas, de todos los géneros (discursivos, textuales y sexuales); en fin, una enorme Babel digital, imposible de abarcar y de asir, mucho menos de descargar y leer.</p>
<p>Muchos textos de autores contemporáneos que viven de su trabajo, mejor dicho, que cobran dinero por cada libro suyo que se vende, circularon en esta biblioteca. Algunes de elles, reconocides en este momento en el mercado editorial, pidieron de distintas maneras, y con justa razón, que retiraran sus obras de ese espacio ya que se veían perjudicades económicamente por la libre circulación de sus textos. Su argumento era el siguiente: el hecho de que circulen sin costo alguno para les lectores en un espacio virtual hace que la gente no compre los libros físicos; si los libros físicos no se venden, les autores no cobran regalías y las librerías también pierden su porcentaje de ganancia. El argumento parece sencillo, y obvio. Aunque no lo es tanto. O al menos, no es tan lineal como parece. Ya se verá por qué.</p>
<p>También alguien apeló a la responsabilidad de les lectores: si estes descargan un PDF contribuyen no solo con el empobrecimiento de les escritores, sino también con la destrucción de la industria editorial, que obviamente se ve afectada por la crisis generada a partir de la famosa pandemia, pero más aún por la crisis que ya venía atravesando debido a la falta de una política cultural que proteja al sector e impulse su desarrollo, sostenimiento, y por qué no, crecimiento.</p>
<p>Por supuesto, la crisis de la industria editorial trae aparejada también una serie de consecuencias en los sectores y profesionales relacionades, estamos hablando de aquelles que intervienen en la producción de un libro, a saber: imprenteres, diseñadores, maquetadores, correctores, traductores, ilustradores y un largo etcétera que no quiero completar porque no quiero olvidarme de nadie.</p>
<p>Todo esto se dijo y, en algunos casos, se gritó en la cara y en la cancha de les lectores: aquelles que consumen los productos que escriben les escritores y editan las editoriales (valga la redundancia). Se les trató de irresponsables, forres, ladrones, piratas, culpables de la merma de los ingresos económicos de les escritores y responsables directes de la crisis de la industria editorial, y tantas otras barbaridades e insultos dignos de la novela de la tarde. No se los acusó de ser causantes de una pandemia de PDFs a nivel mundial y de la caída del imperio Random House, porque era <em>too much</em>. Pero casi.</p>
<p>Responsabilizar a les lectores que hacen circular unos PDFs de la pauperización del oficio del escritor y de la crisis de la industria editorial es un desacierto bastante grave, un error <em>de medio a medio</em>, ya que significa desconocer que es gracias a que existen lectores (voraces, porque si hay algo que caracteriza a une lectore es su voracidad) que la industria sobrevive y les escritores cobran, y las librerías venden. Es, incluso, desconocer que une escritore sobrevive, siempre, por sus lectores; y no por el mercado.</p>
<p>De todos modos, la guerra quedó declarada, y ahora había que ver de qué lado se pondría cada une, sobre todo aquelles que se consideran ambas cosas en la misma medida: lectores y escritores. Y de qué lado se pondrían aquelles que además de escritores o lectores son docentes, y compartieron en sus cátedras PDFs porque saben que es imposible para les estudiantes adquirir todos los textos que se necesitan para atravesar el sistema educativo. Y de qué lado se pondrían aquelles que se emocionan al encontrar el PDF de una obra que buscaron durante años en una librería y no la encontraron porque la misma industria editorial que les edita sus libros les niega la posibilidad de que ese texto buscado se encuentre en los estantes de las librerías.</p>
<p>Es en este momento, entonces, que el culebrón llega a su apogeo y vemos <em>likes</em> desesperados de une misme fulane en posts a favor de la biblioteca virtual, en contra de la biblioteca virtual, a favor de lo que plantea le escritore perjudicade x, en contra de ese misme escritore perjudicade, a favor de une lectore voraz, en contra de la voracidad de les lectores, etc. Desgastante. Lo que estaba súper claro comienza a enturbiarse y con<em> tanto humo, el bello fiero fuego no se ve.</em></p>
<p>En todo este despiole, por fin hubo alguien que vino a traer un poco de claridad. Y fue la inmensa María Teresa Andruetto, que en un post de su perfil de Facebook escribió: “Comparto la idea de (…) que buena parte de la circulación de nuestros libros (de los míos, seguro) se la debemos a gestores culturales, editores, bibliotecarios, animadores, narradores orales, actores, maestros, profesores… que le ponen el cuerpo a la literatura para difundir nuestros libros (los míos, por lo menos) entre lectores que no llegarían a esos libros de otro modo”.</p>
<p>Entonces, queda claro que no son ni más ni menos que les lectores, en definitiva, quienes ponen a circular los textos, sean estes quienes sean o mejor dicho, vivan de lo que vivan: bibliotecaries, profesores, gestores, talleristas, escritores, etc. Después de leer ese post, corroboro mi sospecha inicial: atacar a les lectores por compartir PDFs es un desacierto aún mayor del que intuía. Pero, ¿esto invalida el reclamo de les autores?</p>
<p>Es en este punto que me agarra como una especie de furor docente y empiezo a pensar y a tratar de ordenar: ¿qué estamos discutiendo? Porque pareciera ser que algunes hablan de lo que se le viene a la boca sólo por participar del debate y arrogarse una posición legitimante: “Soy escritorx, y como tal, defiendo el derecho a vivir de mi trabajo…” o bien “soy lectorx, y porque consumo, tengo derecho a leer lo que se me canta…”.</p>
<p>Finalmente, esto no es más que un menjunje en el que cada une termina gritando lo que le parece, en las redes de modo catárquico en torno a un eje que cada vez que parece que lo tenemos en claro, se corre de lugar y se acerca a otro tópico, o abarca otra arista. Pareciera ser que se está discutiendo permanentemente algo que no es lo que se discute, o no es lo que plantea le escritore tal o responde a cierto interés personal o colectivo, pero no contempla el derecho de les lectores.</p>
<p>Estaría muy bien organizar de alguna manera qué es lo que se debate: porque si lo que estamos discutiendo se centra en el mercado, y en las condiciones laborales de les escritores y de las personas que trabajan e intervienen en el proceso de producción editorial, estamos discutiendo un tópico que tiene que ver con la posibilidad de una organización gremial, o tal vez, de las garantías que deben ofrecer las editoriales a les escritores de que su trabajo será cuidado y sus intereses velados a partir del momento en el que estes les ceden los derechos. Es decir, que todo el proceso de producción será atendido de manera correcta, y que, además se les pagará un salario u honorario digno a quienes intervengan en la creación de ese libro, que no son sólo lxs escritores (hablamos de correctores, maquetadores, diseñadores, etc). Porque si aceptamos que la editorial que edita nuestro libro desconozca el trabajo de todes les actores que participan en el armado de ese libro, no nos podemos rasgar las vestiduras por un PDF que circula.</p>
<p>También deberíamos discutir cuál es el rol de las editoriales, ya que, si son estas las que se encargaran de vender y comprar derechos, también deberían ser las que se aseguren de garantizarlos y si los intereses de les escritores se ven afectados, deberían tomar las medidas necesarias para revertir esa afectación. (Sabemos que son las pequeñas editoriales las que luchan seriamente por sobrevivir y que, si editan aún a costa de sus propios bolsillos, no se les puede pedir tanto esfuerzo. Pero no son les escritores publicades en este tipo de editoriales les que se mostraron molestes, justamente).</p>
<p>Ahora bien, si lo que se discute es el derecho que tenemos como lectores a acceder a ciertos textos, es decir, la libre circulación de algunos materiales, ya sea porque son patrimonio cultural de la humanidad o de la nación (si es que existe tal cosa) o de lo que se nos ocurra, estamos discutiendo otro tópico. Aquí tendríamos que hablar de temas que tienen más que ver con la propiedad intelectual, y de derechos de autores, y de la cesión de esos derechos que les autores o descendientes de autores hacen a las distintas editoriales o entes gubernamentales para que se encarguen de su difusión y distribución.</p>
<p>Por otra parte, si vamos a discutir cuáles son las obras que deberían ser accesibles a todo público sin necesidad de pagar por ellas, ya sea porque tengan los derechos liberados por la fecha de fallecimiento de su autore, o bien por su valor literario, o por la reiterada frecuencia de su utilización en distintas unidades académicas (desde la primaria a la universidad), el tema es otro. Y en esta línea, deberíamos pensar o discutir si es el Estado el que debe pagar para garantizar ese otro derecho no menos fundamental (y que va de la mano con el derecho a la educación): el derecho a la lectura de todes les ciudadanes. O bien, si debe ser el Estado quien exija a las editoriales un porcentaje de su producción en este sentido, el debate es distinto de los tres anteriores.</p>
<p>Mientras no se defina el eje del debate y éste no se dé en un marco adecuado para la discusión, con la seriedad que ameritan estos temas, lo único que queda de todo esto es el desencanto que deja el griterío virtual de algunes escritores y lectores, que desconocen que son parte de la misma rueda, peleándose y desgarrándose las vestiduras en una red social. La imagen se asemeja mucho al episodio de <em>El Matadero</em> en el que todxs gritan y luchan en el barro para ver quien se lleva un cacho de carne, las sobras específicamente, mientras que los que promueven el <em>substine</em> y <em>abstine</em> observan desde lejos, sin decir una palabra.</p>
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		<title>Las semejanzas entre la Peste Negra ocurrida en la Edad Media y el coronavirus</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulo Menotti]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2020 07:51:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las rebeliones campesinas en el medioevo junto a las pandemias modificaron en parte las estructuras feudales pero no las relaciones de poder que, con otras formas, perpetuó el capitalismo y que pueden verse hoy perfectamente ante la crisis provocada por el covid-19</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hacia fines del siglo XIV, se produjo una serie de rebeliones campesinas en Europa. Una de ellas fue la famosa Revuelta de los Ciompi en Florencia (Italia); otras no menos importantes fueron las llamadas Revueltas campesinas de 1381, en Inglaterra, también conocidas como la “Rebelión de Wat Tyler” (que era el nombre de uno de sus líderes) o también como “El gran levantamiento”.</p>
<p>Esa rebelión llevó a los campesinos a las puertas de Londres y a poner en juego a la cabeza del propio rey inglés, Ricardo II, quien quiso costear la guerra contra la nobleza francesa que llevaba adelante la Corona con el esfuerzo de los desposeídos de su país, que no era otra que la conocida como La guerra de los cien años (1337-1453).</p>
<p>Una caravana de campesinos nacida en Essex fue sumando rebeldes y se unió a Wat Tyler, un personaje que luego se convertirá en un luchador legendario.</p>
<p>La contienda había sido exitosa hasta cuando a las puertas de Londres el rey dijo que no les cobraría a los empobrecidos campesinos al tiempo que traicionaba a los líderes de la rebelión, quienes terminarían ejecutados.</p>
<p>A pesar de sus dimensiones, la rebelión terminó, como tantas otras jacqueries (nombre francés que se le dio a las revueltas campesinas medievales que comenzaron al noroeste de París), en robo de cereal para saciar el hambre y luego fue sofocada con represión y muertes; de todos modos, el levantamiento caló un poco más profundo al atacar y clavar una daga en el cuerpo corrupto y debilitado del sistema feudal.</p>
<p>En el seno de la marcha de los rebeldes, un cura llamado John Ball, ligado a los campesinos les hizo una incisiva pregunta. Dijo: “Cuando Adán araba la tierra y Eva hilaba, ¿quién era entonces el señor feudal, el caballero?”.</p>
<p>Nadie pudo responder y entonces la frase fue más poderosa que la rebelión de miles de hombres y mujeres enfurecidos porque desestructuró la base de la ideología feudal. El señor feudal, el caballero, era un invento.</p>
<p><strong>Los tres órdenes</strong></p>
<p>Como es sabido, en términos generales el feudalismo fue un sistema económico, social y cultural que tuvo lugar durante la Edad Media.</p>
<p>Algunos autores como el historiador Jacques LeGoff apuntan que estaba basado en el trabajo de la tierra que pertenecía a un señor feudal, dueño del territorio y el castillo y también de una escuadra de caballeros rentados que presionaban a los habitantes de ese dominio a pagar su renta.</p>
<p>El campesino tenía derecho sobre su familia y sobre cómo iba a desarrollar sus actividades pero tenía la obligación de pagar una renta en bienes, o más tarde con dinero, y también tenía que brindar servicios al señor, incluso marchar a la guerra con él si fuese necesario para defender los territorios y el honor.</p>
<p>El señor feudal tenía una serie de derechos sobre las personas (jurídicos y políticos) además del derecho a cobrar por el uso de espacios públicos como el cruce de ríos o el uso de bosques, que servían para hacer leña y cazar animales.</p>
<p>La coacción y la violencia, sin embargo, no eran los únicos elementos que tenían los señores y sus caballeros para obtener el sometimiento de los campesinos.</p>
<p>Tampoco se debe pensar que los que trabajaban la tierra fueran tontos; de hecho, infinidad de veces se levantaron en contra de sus señores cuando el hambre los acorralaba.</p>
<p>Hubo un relato que ayudó al sometimiento de la familia campesina, una ideología llamada “de los tres órdenes”, servida por una institución aliada a los poderosos, la Iglesia Católica, que a partir de sus funcionarios, gestó la idea de un orden social que sostenía que Dios había creado a los hombres y a las mujeres con determinadas funciones.</p>
<p>En primer término estaban los oratores, es decir los sacerdotes, sobre todo la alta curia eclesiástica que se salvaba del trabajo cotidiano porque debía rezarle a Dios para proteger a su pueblo del pecado.</p>
<p>En segundo lugar, estaban los bellatores, señores feudales y caballeros que con sus espadas “defendían” al pueblo de Dios de cualquier enemigo. Y por último, los laboratores, la plebe que castigada por Dios estaba condenada a trabajar la tierra para sostener a los otros dos por sus servicios.</p>
<p>En este sentido deben leerse las palabras del cura John Ball, que cuestionaba el rol de los nobles en la sociedad e incluso agregaba: “Desde el principio todos los hombres por naturaleza fueron creados iguales, y nuestra esclavitud o servidumbre se produjo por la injusta opresión de hombres malvados.</p>
<p>Ya que si Dios hubiera creado esclavos desde el principio, él habría designado quién debía ser esclavo y quién libre. Y por lo tanto os exhorto a ver que el momento ha llegado, otorgado por Dios, en el cual podéis (y vais a) liberaros del yugo de la esclavitud y recuperaréis vuestra libertad”.</p>
<p>El sermón del cura Ball atacó la ideología feudal y algunos historiadores como Christopher Hill afirman que fue el inicio de la debacle de ese sistema.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-887298 size-large" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/04/1584296182597-1280x719.jpg" alt="" width="640" height="360" /></p>
<p><strong>La Peste de 1348 como disparador</strong></p>
<p>Las rebeliones de la segunda mitad del siglo XIV no surgieron de la nada sino que tuvieron un importante antecedente en la gran epidemia que se inició en Europa en 1348 y en dos años liquidó entre un cuarto y un tercio –es difícil precisar cuánta gente murió pero se estima que murieron 25 millones de personas– de la población europea tras haber hecho estragos en Asia.</p>
<p>La Peste negra, muerte negra o peste bubónica –porque formaba una inflamación en las inglés, cuellos o axilas– llegó al Viejo continente por el intercambio comercial que se había reiniciado a través del Mediterráneo y por la que se culpó a las ratas y sus pulgas.</p>
<p>Lo cierto es que las condiciones higiénicas no eran las mejores, más bien todo lo contrario porque la limpieza no era una conducta bien vista. Desde el año mil, la situación económica europea había mejorado y había permitido el renacimiento del intercambio comercial de las ciudades o burgos.</p>
<p>Pero ese crecimiento se fue agotando hacia fines del siglo XIII, cuando las cosechas dejaron de dar excedentes, volvieron escenas de hambre y las guerras.</p>
<p>La llamada Guerra de los Cien Años fue una disputa entre distintas dinastías monárquicas por la Corona del Reino de Francia e implicó a varios reyes y generaciones.</p>
<p>Esto trajo complicaciones económicas porque arrastraban hombres a las batallas y dejaban sin recursos humanos para trabajar los campos, que además solían arruinarse porque muchos de los enfrentamientos tenían lugar allí.</p>
<p>Por supuesto, la guerra y la peste sacrificaron en primera instancia a los pobres que dejaron sus vidas en los campos de batalla o fueron quienes menos pudieron hacer frente a las enfermedades y al hambre.</p>
<p>Sin embargo, a la larga también afectaron a los señores feudales que se quedaron sin gente de trabajo en sus dominios.</p>
<p>Las rebeliones, entonces, también deben explicarse en el reconocimiento que tuvieron los campesinos y campesinas de que su trabajo valía mucho, y que ya renegaban del sometimiento a la servidumbre feudal.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-887300 size-full" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/04/peste-negra-medico-kuMH-1240x698@abc.jpg" alt="" width="1212" height="698" /></p>
<p><strong>Ideologías vivas</strong></p>
<p>La pandemia que atravesamos hoy también pone en peligro nuestras vidas y propone nuevos desafíos hacia el futuro además de algunas reflexiones. Si se miran estos hechos ocurridos durante la Edad Media vemos claramente que la higiene y la producción agrícola en otras manos que no fueran sólo las del señor feudal podrían haber salvado miles de vidas de aquella Peste negra.</p>
<p>Tampoco deja de sorprender el comportamiento de campesinos medievales por permitir el avasallamiento de derechos que, incluso, llegó a prácticas tales como la ius primae noctis, es decir el derecho del señor feudal a pasar la primera noche de matrimonio con la novia campesina que iba a casarse.</p>
<p>La pregunta es cómo nos verán en el futuro porque está claro que la cuarentena nos quitó el velo de las llamadas funciones esenciales. Los profesionales de la salud, empleados de supermercados o almacenes, choferes de colectivos, entre otros, salen se exponen para intentar salvar vidas o para mantener en funcionamiento al sistema.</p>
<p>También está claro que la cuarentena, al obligar a los trabajadores y trabajadoras a permanecer en sus casas, va a afectar a la economía. Frente a esto y parafraseando al cura John Ball podríamos preguntarnos: ¿A qué se dedican los ricos? Hasta ahora nos habían querido convencer que habían hecho  su fortuna porque son personas excepcionales que lograron éxito en base a trabajo y esfuerzo.</p>
<p>La ideología del capitalismo justifica por qué hay ricos y pobres. ¿Alguien todavía sigue creyendo en esto que ya viene siendo puesto en duda desde hace más de 150 años?</p>
<p>¿No será hora de que los ricos paguen para que las manos que hacen realmente mover al motor de la economía y de la sociedad, puedan seguir viviendo?</p>
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		<title>Una mirada territorial a la protección y la seguridad social en Argentina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Ciudadano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2020 00:26:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando los problemas de un país son persistentes, la producción de estudios actualizados que al mismo tiempo adopten una mirada de largo plazo suele resultar una buena noticia</p>
<p>La entrada <a href="https://elciudadanoweb.com/una-mirada-territorial-a-la-proteccion-y-la-seguridad-social-en-argentina/">Una mirada territorial a la protección y la seguridad social en Argentina</a> se publicó primero en <a href="https://elciudadanoweb.com">El Ciudadano</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que el tema retorna al tope de la agenda legislativa y ejecutiva del nuevo gobierno, una compilación de textos académicos a cargo de Claudia Danani y Susana Hintze llamada “Protecciones y desprotecciones (III). La seguridad social a nivel territorial: el sistema nacional y provinciales seleccionados. Argentina, 2003-2015” bucea en el sistema previsional y el de asignaciones familiares. Y toma las condiciones laborales de diversos grupos y en distintos sectores económicos, con problemas persistentes que son a la vez un resorte crucial para las condiciones de vida de la población</p>
<p>Cuando los problemas de un país son persistentes, la producción de estudios actualizados que al mismo tiempo adopten una mirada de largo plazo suele resultar una buena noticia.</p>
<p>Ese es el objetivo de &lt;Protecciones y desprotecciones (III): La seguridad social a nivel territorial: el sistema nacional y provinciales seleccionados. Argentina, 2003-2015&lt;, el tercer libro de una serie de la editorial de la Universidad Nacional de General Sarmiento, que desde 2011 se dedica a analizar la protección y la seguridad social en la Argentina desde la década del 90 hasta la actualidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Las dos puntas de la vida</h4>
<p>En conjunto, los tres volúmenes se ocupan de asuntos muy discutidos por la sociedad argentina: especialmente, el sistema previsional y el de asignaciones familiares (con la infaltable Asignación Universal por Hijo), y las condiciones laborales de diversos grupos y en distintos sectores económicos. En todos los casos el origen es el trabajo de investigación de un equipo del área de Política Social de la misma universidad, dirigido por Claudia Danani y Susana Hintze, que recorre lo ocurrido durante las últimas tres décadas de la historia del país.</p>
<p>Por ocuparse de las asignaciones familiares y del sistema previsional, el libro hace foco en las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes (NNyA) y de adultos y adultas mayores, respectivamente (AM). Según las y los autores, la elección tiene que ver tanto con razones “prácticas” (el peso del gasto del sistema previsional, por ejemplo, que representa el 26% del gasto público consolidado y el 37% del nacional), como con razones políticas y de “buena sociedad y buen Estado”, pues sostienen que los modos en que las sociedades abordan las dos “puntas” de la vida muestran su responsabilidad y su fortaleza ética e institucional al mismo tiempo. Con esas preocupaciones, las diferencias territoriales son miradas a través de lo que autores y autoras llaman “capacidad de protección” de las políticas –concepto desarrollado ya en libros anteriores– que refiere a la capacidad que tienen las políticas de contribuir a que las poblaciones mencionadas alcancen una mejora ampliada de su vida, acercándose cada vez más a lo que la sociedad, en cada momento histórico, considera como bienestar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Diferencias y aspectos comunes</h4>
<p>La novedad de este volumen es que se propone encontrar las diferencias y aspectos comunes de las condiciones de vida que estudia según dónde vivan esos niños, niñas y adolescentes, o esos adultos y adultas mayores. La decisión está justificada: si bien son reconocidas en su importancia, las diferencias originadas en “lo territorial” han sido mucho menos estudiadas que otras desigualdades, como las de raíz socio-ocupacional. Sin embargo, “lo laboral” tiene un lugar importante en el libro, a través de un capítulo dedicado a la historia y transformaciones recientes del régimen de trabajo y protección de los trabajadores y trabajadoras agrarias (cuya autoría pertenece a María V. Deux Marzi).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Acciones y políticas de Ansés</h4>
<p>El aporte “territorial” se concreta analizando el nivel nacional (y por lo tanto las acciones y políticas del principal organismo, la Ansés) y tres provincias que durante la reforma jubilatoria de la creación del régimen de capitalización, en 1993, conservaron sus sistemas previsionales para el personal dependiente de los gobiernos provinciales y de los municipales. Esas provincias son la de Buenos Aires (capítulo de Verónica Mossier y Javier Curcio), de Córdoba (Claudia Danani y Sergio Rottenschweiler) y de Neuquén (Susana Hintze y María I. Costa). En el análisis de esos casos, en comparación con el sistema nacional (capítulo de Alejandra Beccaria), también se ve desfilar las modificaciones experimentadas por el sector público de las provincias y las empresas y bancos provinciales, así como por los Poderes Judicial y Legislativo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Una mayor igualdad</h4>
<p>El libro se completa con un capítulo de Fernando Falappa y Verónica Mossier, quienes detallan los intrincados problemas y conflictos entre la Nación y las provincias alrededor de un objetivo largamente proclamado, pero que sigue pendiente de realización: alcanzar una mayor igualdad en el tratamiento dado a todos y todas las niñas, niños y adolescentes y a todas y todos los adultos mayores, con independencia de la jurisdicción a la que pertenezcan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Un resorte muy importante</h4>
<p>Una última curiosidad del libro es que cierra la investigación en 2015, y realiza una actualización a 2017. Eso significa que ofrece un profundo panorama de las políticas y las instituciones hasta el final de la gestión de Cristina Kirchner (2015), y luego presenta las primeras políticas del gobierno de Mauricio Macri, hasta 2017. Ese desencuentro entre los tiempos de gobiernos y de publicación permite, sin embargo, tener a la vista las condiciones en las que cada gobierno entregó al que le siguió un resorte tan importante para las condiciones de vida de su población como lo son las políticas que el libro trata, en el preciso momento en el que el tema retorna al tope de la agenda legislativa y ejecutiva de un nuevo gobierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*www.oppeps.org / observatorioeps@gmail.com</p>
<p><em>Observatorio de Políticas Públicas de Economía Popular y Solidaria/Centro de Estudios sobre Desarrollo y Territorio/Universidad Nacional de Rosario (*)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Robledo Puch: la historia criminal que necesitó ser contada muchas veces</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Graciana Petrone]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Feb 2020 02:43:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A poco de cumplir 48 años en la cárcel, vale recordar el libro El Ángel Negro, del periodista Rodolfo Palacios quien reconstruyó, hace diez años, la vida de uno de los asesinos seriales más resonantes de la historia criminal del país</p>
<p>La entrada <a href="https://elciudadanoweb.com/robledo-puch-la-historia-criminal-que-necesito-ser-contada-muchas-veces/">Robledo Puch: la historia criminal que necesitó ser contada muchas veces</a> se publicó primero en <a href="https://elciudadanoweb.com">El Ciudadano</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es la tarde del 19 de enero de 1952. El calor del verano sofoca las calles del barrio de Vicente López. En una casa del conurbano bonaerense Víctor Elías Robledo Puch, un empleado respetado de la empresa General Motors, anota junto a las efemérides del día uno de los momentos más sublimes de su vida: “Nació mi hijo Carlos Eduardo. Es hermoso. Todos dicen que se parece a su madre”. Pero lo que ignora es que junto a su mujer Aída, acaban de traer al mundo a quien casi dos décadas más tarde se convertiría en el asesino múltiple más grande de la historia criminal del país.</p>
<p>Así como la vida fuera y dentro de la prisión de Carlos Robledo Puch fue y es noticia resonante, también lo son las crónicas y libros escritos sobre él.  <a href="https://www.elciudadanoweb.com/robledo-puch-el-mayor-asesino-de-la-historia-cumple-el-lunes-48-anos-preso/" target="_blank" rel="noopener"><strong>A poco de cumplir 48 años en la cárcel</strong></a>, vale recordar el libro <strong>El Ángel Negro</strong> (Ediciones Aguilar), del periodista Rodolfo Palacios quien reconstruyó, hace diez años, la vida “del Monstruo, el Gato Rojo, la Hiena, el Diablo con Cara de Niño” (entre tantos nombres con que la prensa de la época lo llamó), quien mató a sangre fría y por la espalda a once personas entre el 15 de marzo de 1971 y el 3 de febrero de 1972.</p>
<p>Aquel joven de 19 años, de rostro pálido, ojos celestes y rizos dorados sobre la frente que la Justicia halló culpable de cometer más de una decena de asesinatos atroces durante una desenfrenada carrera delictiva. Dos mujeres, siete custodios de los comercios que asaltó y dos de sus cómplices y únicos amigos, Quique Ibáñez y Víctor Somoza, fueron sus víctimas. Al último, luego de acribillarlo, le desfiguró el rostro y las huellas dactilares con un soplete para que la policía no lo identificara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Las claves</h4>
<p><strong>El Ángel Negro</strong> no es una biografía novelada. Desde lo técnico, es una crónica que intercala diálogos intimistas y relatos que profundiza sobre Robledo y ensambla los engranajes de la máquina del terror, aún antes de que se activen sus primeros movimientos diabólicos.</p>
<p>El libro reúne datos personales y perfiles de sus padres y abuelos, fallos judiciales, peritajes médicos, recorridos por sus antiguos hogares, hechos concretos contados por amigos de la infancia y por familiares de las víctimas, entre muchos otros elementos. Pero el eje que lo vuelve fascinante lo conforman los interminables y agotadores encuentros del periodista con el asesino en el Penal de Sierra Chica, donde hace 47 años purga cadena perpetua, sin libertad condicional.</p>
<p>Palacios invade, observa e indaga para lograr una historia sólida con ambientes y climas exactos sin más soporte que la literatura. Asume los riesgos de la crónica, aunque no le fue fácil mantener la entereza emocional frente al Ángel de la Muerte, y después contarlo. En más de una ocasión, dice, le costó “sostenerle la mirada” o “darle la espalda a Robledo” dentro del penal. Afuera, la sombra del asesino no se quedó atrás: lo asedió durante meses enviándole cartas, lo que le ocasionó “algunos trastornos” en su vida privada.</p>
<p>Una conexión particular, acompañada de pequeños estados paranoicos, es la que establecieron asesino y periodista. Durante una de sus charlas, en que le preguntó en dónde viviría en caso de que la Justicia le otorgue la libertad condicional, el criminal respondió: “¡En tu casa! ¿Dónde querés que viva? Me tirás un colchoncito en el living y a otra cosa”. El delirio de persecución, entonces, no fue un hecho infundado.</p>
<p>Aún así, la seducción por penetrar en la mente de quien ocupó durante meses las primeras planas de la prensa argentina pesó más que cualquier otro efecto perturbador posible. Un detonador inmediato que disparó cinco años de trabajo y terminó en la reconstrucción de una historia ya contada por maestros como Osvaldo Soriano quien aseguró que para poder escribir sobre Robledo, pasaba días encerrado en su casa.</p>
<p>“Palacios reelabora la leyenda desde la percepción de un cronista experto –señala el prólogo del libro–, o ‘sobre todo’, como dice Martín Caparrós sobre el género— ‘la situación de una mirada” junto “al espesor de un buen relato’.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>“Indisciplinados”, un paseo por los Salones para conocer el patrimonio artístico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Maite Acosta]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jan 2020 16:32:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la muestra actual en la sede histórica del Museo Castagnino+Macro se puede ver una selección de obras premiadas en esos espacios, organizados por esta institución desde 1917 a la actualidad, donde se refleja la sensibilidad estética de las diversas épocas </p>
<p>La entrada <a href="https://elciudadanoweb.com/indisciplinados-un-paseo-por-los-salones-para-conocer-el-patrimonio-artistico/">“Indisciplinados”, un paseo por los Salones para conocer el patrimonio artístico</a> se publicó primero en <a href="https://elciudadanoweb.com">El Ciudadano</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Especial para El Ciudadano</em></strong></p>
<p>El inicio de los “Salones” se puede ubicar alrededor de los círculos académicos en la Europa del Siglo XIII. Estos certámenes constituyen instancias de visibilización, legitimación y premiación de obras.</p>
<p>Permiten rastrear algunas aristas de los debates de la época en torno a las políticas y gestiones culturales, los criterios para la aceptación, rechazo o premiación de una obra, las relaciones entre los artistas y las instituciones, los referentes estéticos.</p>
<p>A partir del premio adquisición el museo incorpora obra a su patrimonio, y junto a otras gestiones, se conforma y se amplía una colección. En nuestro país el Primer Salón Nacional de Buenos Aires se realiza en 1911 y en Rosario en 1917, que llevó el nombre de Primer Salón de Otoño por iniciativa de la Asociación Cultural El Círculo.</p>
<p>Estos primeros salones impulsan la creación de una Comisión Municipal de Bellas Artes que luego abre las puertas al actual Museo Castagnino, declarado así en 1920.</p>
<p>Florencia Bello, Yanina Bossus, Mariel Heiz y Nadia Insaurralde conforman el equipo curatorial que seleccionó algunas de las obras premiadas que podemos ver en la planta alta de la sede histórica.</p>
<p>En la primera sala nos recibe una fotografía en blanco y negro que nos transporta mucho tiempo atrás a una inauguración en la misma casa. Una vitrina contiene material de archivo y documentos, el diseño de estos catálogos, sus tapas, tipografía e ilustraciones nos dan algunas pistas de la clave estética de principios de siglo pasado.</p>
<p>Este primer núcleo de obras conforma la primera parte, la histórica, y comienza presentando las dos primeras adquisiciones que ingresan a la colección del museo en 1917: una pintura y una escultura, representando así las categorías más importantes de la época; además, tanto el paisaje como el retrato se constituyen como los géneros de preferencia a principios de 1900.</p>
<p>Una fotografía de la obra de gran formato titulada “Riña de gallos”, del pintor Jorge Bermúdez, nos acerca a una de las principales inquietudes de la época: lo nacional.</p>
<p>“Los premios serán discernidos únicamente a las obras de autores argentinos y de preferencia a las que tengan carácter nacional”, detalla la información del texto de sala. La necesidad de hallar un arte ideal que represente a nuestro país parece encontrar una respuesta en las tradiciones gauchescas y el paisaje pampeano.</p>
<p>En la misma escena se presenta la talla en mármol de Héctor Rocha llamada “La comunión”, un busto de dos personajes cuyos rostros y manos sobresalen por su terminación en relación al torso.</p>
<p>Lo pulcro, blanco, liso y frío del mármol en contraposición a los ponchos rojos ubicados en ronda alrededor de las aves.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-852602" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/01/indiscipli-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" /></p>
<p><strong><em>Apertura a nuevas formas de producción</em></strong></p>
<p>Como podemos ver en la información que acompaña a la muestra, en la historia de los salones de Rosario el año 1995 presenta un quiebre ya que Fernando Farina, director del museo en ese momento, decide hacer por primera vez en el país una convocatoria sin las disciplinas tradicionales, pintura, grabado y escultura.</p>
<p>Así lo afirma en el catálogo expositivo: “Un arte sin disciplina implica una apertura. Más que un fuera de orden, es la negativa a imponer un orden excluyente y legitimador, para aceptar la presencia de otros órdenes que conviven –en ocasiones no pacíficamente– con el tradicional”.</p>
<p>De esta manera se abre paso al segundo núcleo de obras que abarcan desde 1990 hasta 2018. En el hall principal encontramos, entre otras, la obra de Mariana Tellería <em>Cuando juntos nos queda lejos</em>, (2010).</p>
<p>Es importante mencionar a esta artista nacida en Rufino ya que <em>El nombre de un país</em> fue el proyecto que ganó, por primera vez por concurso nacional, para representar a nuestro país en el Pabellón de Argentina en la edición 58 de la Bienal de Venecia, desde mayo a noviembre pasado.</p>
<p>En <em>Indisciplinados</em> la obra de Tellería convive con otras de los años 90 y 2000: instalaciones, obras de carácter efímero, otras realizadas con materiales perecederos, en las que lo procesual y conceptual es lo más relevante.</p>
<p>En este sentido podemos ver <em>Peter Pan</em> del cordobés Lucas Di Pascuale, en la que una serie de fotografías familiares, más de cien piezas de cerámica y un texto, permiten reflexionar acerca de la relación entre la práctica artística y la intimidad de un artista.</p>
<p>O <em>Museo del fondo del Paraná</em>, de Santiago Villanueva, registro de la inauguración de un espacio ficticio, una instalación y acciones que incluye arrojar obras al Río Paraná entre otras, para preguntarse sobre los nuevos modos de exhibición de las obras.</p>
<p>Con estas incorporaciones, el museo no sólo atiende a los nuevos abordajes estéticos, sino que habilita la conformación de una colección de arte contemporáneo, para lo cual la creación del Macro (Museo de Arte Argentino Contemporáneo) en el 2004 fue decisiva.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-852603" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/01/indis-300x194.jpg" alt="" width="300" height="194" /></p>
<p><strong><em>Diálogos entre lo histórico y lo contemporáneo</em></strong></p>
<p>Las obras que habitan el último tramo de este recorrido entran en diálogo directo con la edición 73° del Salón Nacional de Rosario, que se puede visitar en el Macro.</p>
<p>El año pasado se incorporaron, entre otras, las obras de Paula Massarutti, <em>Lo viviente</em> y <em>Cuadernos y tapiz</em> de Ángeles Azcúa. La primera se trata de un video a partir del cual se tensa la relación, límites y posibilidades entre la naturaleza y la técnica. La segunda, de la artista rafaelina, se expande desde la pared hacia una amplia mesa que despliega trece cuadernos abiertos en algunas páginas para visitar ciertas inquietudes; se entrelazan sutilmente líneas, manchas acuosas, la naturaleza y variados personajes.</p>
<p>La palabra aparece bordada en el tapiz de la pared, y recuerda amorosamente su paso por nuestra ciudad: “Si tuviste la suerte de vivir en Rosario de joven, Rosario te acompañará vayas donde vayas por el resto de tu vida, porque Rosario es una fiesta que no termina nunca”.</p>
<p>Puede ser una buena excusa para este verano conocer parte de la historia de la conformación del patrimonio del museo de nuestra ciudad, y aprovechar el paseo que comunica las dos sedes, desde el Parque Independencia continuando por el Boulevard Oroño hacia el río.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-852604" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/01/indisci-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Un amoroso despliegue de paisajes argentinos</title>
		<link>https://elciudadanoweb.com/un-amoroso-despliegue-de-paisajes-argentinos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Maite Acosta]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:56:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Miradas]]></category>
		<category><![CDATA[Observatorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“T.R.I.P.A.” es un libro de Editorial Ivan Rosado que abre un amplio abanico de modos de sentir, pensar y representar las diversas latitudes del país, tanto reales como imaginarias. Contiene reproducciones que ofrecen un registro de regiones a partir de diversas obras fuertemente datadas</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Maite Acosta / Especial para El Ciudadano</p>
<p>Hace dos meses Maximiliano Masuelli presentó <em>T.R.I.P.A</em>., Trabajo de Registro e Investigación sobre Paisaje Argentino, libro de Editorial Iván Rosado que abre un amplio abanico de modos de sentir, pensar y representar casi todas las latitudes de nuestro país, tanto las reales como las imaginarias.</p>
<p>Este primer tomo es parte del trabajo que el editor, también artista y gestor, le dedica desde 2010 al registro, reproducción y colección de pinturas, dibujos y grabados realizados entre principios de siglo XX hasta 1985.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-852093" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/01/06a-8-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p><strong><em>Inventario independiente</em></strong></p>
<p>Maxi recuerda cuando su abuelo Raúl Martínez lo llevaba a ver muestras: ésa fue su formación. Y por eso a él está dedicado este libro.</p>
<p>El amor al arte, transmitido a través de catálogos y diarios, trascendió la niñez y hoy se manifiesta en estas páginas que mucho tienen del dinamismo del archivo personal: “Para mí el arte es algo del minuto a minuto, me interesa conocer líneas distintas. El arte está permanentemente con nosotros y se va a reproducir de muchas maneras diferentes”.</p>
<p>En este nosotros está presente Ana Wandzik, compañera de vida y de muchos proyectos que incluyen a Iván Rosado y con quien pudo conversar durante varios meses acerca del contenido de <em>T.R.I.P.A</em>. viendo más de 80 libros en la mesa de su living. Es por eso que su editorial era la más adecuada para este proyecto.</p>
<p><strong><em>La importancia de volver a ver</em></strong></p>
<p>Maxi siempre compartió todo el material que recopilaba, lo subía a diferentes plataformas, armaba carpetas, escaneaba, sacaba fotos en<br />
muestras.</p>
<p>También organizaba charlas, muestras, con publicaciones muy diversas. Así surge este primer tomo, y una de las decisiones<br />
editoriales que tomó es que no haya más de tres imágenes de cada artista, el resultado son 190 reproducciones de obras: “Dentro del arte argentino, específicamente en el paisaje, hay muchos nombres que, en un momento determinado, han tenido mucha participación en su<br />
escena y quizás por las generaciones que se van tratando después se van dejando a un lado.</p>
<p>No creo que sean artistas olvidados o que uno rescata, porque hubo otras personas que investigaron la obra de estos artistas. Pero lo que se intenta<br />
desde Iván Rosado es poner en circulación todo este material para que se vuelva a ver en este contexto.</p>
<p>Creo que todo sirve para que se vean cada vez más imágenes”. <em>T.R.I.P.A.</em> habilita un amable recorrido a partir de los 167 artistas inventariados, y que son parte de un archivo mayor: “Hay un registro variado de regiones del país, hay obras más abstractas, otras más modernas, mitos, leyendas, imágenes tradicionales y otras no tanto”.</p>
<p>El recorte temporal son estos ochenta años en los que Masuelli destaca “un cariño por las orillas y las barrancas”, que percibe diferente a partir de los años 80 cuando se vuelve al paisaje desde otro lugar, más contemporáneo, se lo toma como cita, como ironía, como un material más conceptual y por eso ahí hace un corte.</p>
<p><strong><em>Variopinto espectro de datos</em></strong></p>
<p>Uno de los artistas que podemos ver es Luis Ouvrard, rosarino que espera hasta los 67 años para hacer su primera muestra individual cuando encuentra una imagen que lo representa, si bien desde sus 17 años exponía en salones. Su obra <em>Osament</em>a (1983) aparece en la página 73, es un paisaje que remite a la llanura, al horizonte pampeano, la cabeza de vaca acompañada de una flor y un cielo nuboso.</p>
<p>De este autor se comparten también algunas palabras: “En la madrugada ya estábamos sobre la barranca, esperando que el sol saliera y tiñera de oro los árboles y ranchos y se levantara esa bruma tan cara a los maestros impresionistas”.</p>
<p>Es hermoso el modo sutil en que aparecen, cada 13 hojas, notas como ésta que acompañan y aportan aún más calidez al ritmo de lectura.</p>
<p>Estos comentarios abren inquietudes, sitúan a cada artista en geografías particulares, sugieren universos, especifican modos de circulación de las obras, presentan diferentes galerías y salones: “Elba Villafañe reflejó en sus estampas leyendas y tradiciones del norte argentino. En la búsqueda de atmósferas cristalinas Luis Cordiviola se afincó en Cabalango. Lucrecia Moyano tomó apuntes en acuarela de las playas de Mar del Plata.</p>
<p>Juan Del Prete tomó apuntes del Riachuelo e Isla Maciel en cientos de cartones, algunos frescos aún eran dejados en el lugar. Alfredo Spampinato fue un amante de la llanura, ranchos, osamentas y avestruces. Enrique Gandolfo fue un creador de telas en las que el paisaje del campo se resuelve en mansedumbre y dulzura. María Laura Schiavoni definió a sus pinturas como “paisajes espirituales””.</p>
<p>Al final del libro también hay un índice de artistas por abecedario y un detalle de la procedencia de las imágenes: en qué página está reproducido y si hay datos sobre la obra. Por último, el detalle bibliográfico. Junto a <em>Osamenta</em> hay un paisaje de Ricardo Suspisiche, Pintor islero, y en la anterior un dibujo de un gran árbol de María Carmen Portela.</p>
<p>Esta impronta del collage es muy importante en la edición de <em>T.R.I.P.A</em>.; las reproducciones no tienen un orden específico, sino que van apareciendo al compás del modo de pensar de su autor, curioso, anárquico y poético.</p>
<p>Y así también es el juego con la tipografía que va variando de formas y tamaños según el caso, lo importante es que nunca es de forma tradicional. Todas las imágenes son en blanco y negro: “Eso lo unificó todo, ya que había diferentes procedencias y calidades de las imágenes, no se trata de una galería de imágenes para ver la paleta de un autor sino de poner a disposición una cantidad variopinta de material. Me interesa más la idea del dato”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-852095" src="https://www.elciudadanoweb.com/wp-content/uploads/2020/01/06b-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></p>
<p><strong><em>Desde y hacia todas las latitudes</em></strong></p>
<p>“Quisiera pintar inconfundiblemente imágenes de la tierra argentina en las que se vea algo de su tremenda realidad y de su misterio”, dice Gertrudis Chale en la página 37. Hace falta un movimiento constante para dar cuenta de las diferentes latitudes de nuestro país.</p>
<p>La incomodidad que genera salir de la “zona de confort” del paisaje más conocido, en el que se vive, nos permite ver por ejemplo la obra de Calixto Mamaní, salteño que pinta un paisaje sugerente, cargado de cierta oscuridad por la escena que protagonizan aves de rapiña, caballos y otros seres.</p>
<p>Podemos encontrar también collages del reconocido Antonio Berni, y lo interesante es que esté cerca de un grabado de Ana Josefa Bettini, “cordobesa que produjo mucho menos que Berni pero que dentro del paisaje hizo un gran aporte” agrega Masuelli.</p>
<p>También hay pinturas de Dignora Pastorello, como Visión de San Telmo y otras de Yente “la primera pintora modernista que realizó paisajes del balneario Reta de Buenos Aires.</p>
<p>Todo eso es paisaje argentino. El paisaje tiene la posibilidad de dar a aparecer obras más surrealistas, impresionistas, o naif, apuntes, pinceladas sueltas. Y especialmente los artistas que han venido de Europa le han aportado un misterio, por tener cerca a las vanguardias europeas en las primeras décadas del siglo pasado.”.</p>
<p><strong><em>Un bucle en Arroyito</em></strong></p>
<p>Desde 2012, Maxi Masuelli junto a Ana Wandzik llevan adelante la editorial Iván Rosado. Si bien unos años antes, desde 2009, significó muchas cosas más, fueron mutando y transitando por ocho locales diferentes, hicieron ediciones de fanzines, muestras, lecturas de poesías.</p>
<p>Siempre generando espacios para celebrar el encuentro y el arte en muchas de sus formas. Una de las series de esta editorial está dedicada particularmente a artistas, se llama <em>Maravillosa Energía Universal</em> y en su catálogo se puede encontrar a Mele Bruniard, Juan Grela, Rodolfo Elizalde, Max Cachimba, Augusto Schiavoni, Claudia del Río, Diego de Aduriz, Juan Hernández, Mariette Lydis, Delfo Locatelli, Ouvrard, Daniel García.</p>
<p>Cada libro tiene el formato que le corresponde, puede contener solo imágenes, sólo texto o una mixtura entre éstos. Muchos de esos libros se pueden encontrar en El Bucle: Arte Argentino de los últimos siglos, el espacio que hoy tienen en Arroyito. Masuelli tiene mucho material recopilado en estos años, tanto como para un par de tomos más de <em>T.R.I.P.A</em>. Por el momento, podemos disfrutar del primero</p>
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