Rosario, jueves 08 de enero de 2026
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Rosario, jueves 08 de enero de 2026

Tensión en el mar: Rusia repudió en un comunicado la incautación de un petrolero por parte de Estados Unidos en el Atlántico Norte

"La libertad de navegación se aplica en alta mar y ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados", señala el texto. El Bella 1 había sido sancionado unilateralmente por Estados Unidos en 2024. Lo consideró parte de una "flota fantasma" dedicada al transporte de petróleo en violación de las sanciones internacionales impuestas por Washington
Tensión en el mar: Rusia repudió en un comunicado la incautación de un petrolero por parte de Estados Unidos en el Atlántico Norte

El gobierno de Rusia, conducido por Vladimir Putin, emitió un comunicado en respuesta a la operación estadounidense en altamar en el Atlántico Norte que terminó con el abordaje del petrolero de bandera rusa Bella 1, que Washington relaciona con operaciones calificadas como ilegales y relacionadas con Venezuela. «De conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en alta mar y ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados», señala el texto.

El comunicado fue compartido por el Ministerio de Transporte ruso, a cargo de Andréi Nikitin. El funcionario preciso que, luego de la avanzada del Comando Europeo de los Estados Unidos, el gobierno de Putin «perdió contacto» con el buque.

El legislador ruso Andrei Klishas denunció por su parte que la incautación del petrolero es un «acto de piratería absoluta», según informó la agencia de noticias estatal TASS.

El Ministro de Relaciones Exteriores ruso añadió: «Rusia exige que Estados Unidos garantice un trato humano y digno a los ciudadanos rusos a bordo del barco y respete plenamente sus derechos e intereses, incluido su derecho a regresar a Rusia».

El gobierno de Estados Unidos concretó en las últimas horas la incautación del buque petrolero con bandera rusa que navegaba por el Atlántico Norte y que había partido desde Irán con destino final en Venezuela. Fue tras una persecución que se extendió por más de dos semanas que elevó la tensión internacional.

La nave, actualmente identificada como Marinera y antes como Bella 1, había logrado eludir durante varios días el cerco estadounidense sobre petroleros alcanzados por sanciones a embarcaciones que operan en torno a aguas venezolanas.

Según distintas fuentes, durante su huida el buque habría contado con apoyo disuasivo. Eso incluyó la presencia de un submarino y un buque de guerra rusos. Sin embargo, el operativo culminó con su captura, en un contexto de creciente presión sobre el Gobierno venezolano.

Denuncia de la empresa naviera

La empresa rusa BurevestMarin, vinculada al buque, denunció públicamente el accionar estadounidense. «Nuestro buque civil, que no lleva carga a bordo y navega en lastre, está siendo perseguido desde hace tiempo por la Guardia Costera de los Estados Unidos». señaló la compañía. Y agregó, antes del abordaje: «A pesar de los repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con bandera rusa, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada de los Estados Unidos», sostuvo la compañía en un comunicado.

La Guardia Costera estadounidense logró finalmente abordar el petrolero sin incidentes ni resistencia por parte de la tripulación, de acuerdo con un funcionario norteamericano con conocimiento directo del operativo. La incautación llegó al cabo de una extensa cacería marítima que se desarrolló a lo largo del Atlántico Norte.

El Bella I

El Bella 1 había sido sancionado unilateralmente por Estados Unidos en 2024. Lo consideró parte de una «flota fantasma» dedicada al transporte de petróleo en violación de las sanciones internacionales impuestas por Washington. El primer intento de captura fue el mes pasado, cuando el buque se encontraba cerca de Venezuela. Esa maniobra fracasó luego de que la nave cambiara de rumbo y escapara del área.

Desde entonces, las autoridades estadounidenses mantuvieron el seguimiento del petrolero mientras avanzaba hacia el noreste. Para ello, se desplegaron aviones de patrulla marítima P-8 desde la base aérea de Mildenhall, en Suffolk, Inglaterra, que monitorearon sus movimientos durante varios días. Los registros de vuelo de fuentes abiertas muestran que el buque pasó frente a la costa del Reino Unido antes de ser interceptado.

En medio de la persecución, la tripulación pintó una bandera rusa sobre el casco y afirmó que la nave operaba bajo protección de Moscú. Poco después, el barco apareció inscripto en el registro oficial de buques de Rusia bajo su nuevo nombre, Marinera. En paralelo, el gobierno ruso presentó una protesta diplomática formal para exigir que Estados Unidos cesara la persecución.

La maniobra de reivindicar estatus ruso abre un frente legal complejo en torno a la incautación. No obstante, dos fuentes al tanto del caso señalaron que la administración Trump no reconoce esa condición y considera que el petrolero es, en los hechos, un buque apátrida, lo que refuerza la posición estadounidense sobre la legalidad del operativo.