La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, sostuvo que una reciente ola de ataques al fabricante de automóviles eléctricos Tesla, propiedad del aliado clave de Donald Trump, Elon Musk, califica como «terrorismo interno», y prometió imponer penas severas a los responsables.
Bondi afirmó que el Departamento de Justicia «ya ha acusado a varios implicados, incluso en casos que involucran cargos con sentencias mínimas obligatorias de cinco años».
«Continuaremos las investigaciones que imponen severas penas a los implicados en estos ataques, incluidos los que operan tras bastidores para coordinar y financiar estos crímenes», agregó.
Bondi hizo sus declaraciones luego del más reciente incidente, un incendio en un taller especializado de Tesla en Las Vegas que dañó cinco vehículos, según la policía de la ciudad.
«Al llegar los agentes, localizaron varios vehículos envueltos en llamas y la palabra ‘Resistir’ pintada con aerosol en el edificio», declaró la policía el lunes.